4 de Junio del 2000
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P o r   R a ú l   Z u r i t a

El río de mi corazón

Es un mito mapuche de creación que me contó Leonel Lienlaf, el maravilloso poeta de "Se ha despertado el ave de mi corazón": "Al comienzo estaba el Ser, Ngechen. Pero se sentía solo y entonces lanzó a su hijo a la oscuridad para que creara el mundo. Pero lo lanzó tan fuerte que su hijo al chocar contra la oscuridad quedó aturdido. Entonces Ngechen mandó a su mujer para que lo despertara. Ella le despertó primero la frente y de allí se formó el cielo, y al despertarle los ojos todas las estrellas, luego le despertó los pómulos y surgió la tierra y al despertarle la boca se formaron los pájaros y el resto de los animales sonoros. Cuando le despertó los brazos se formaron las montañas, con los dedos se formaron los ríos y al despertarle el torso se formó el mar. Pero se le olvidó despertarle el corazón y éste tuvo que despertarse solo, de allí nació el hombre que anda todavía medio dormido y no entiende, porque llegó tarde y por eso está condenado a pensar y a temerle a la muerte".

La destrucción del entorno, el envenenamiento de los ríos y de los mares, la tala de los bosques son las últimas fases del olvido de un ritmo en el cual todas las cosas se concebían como parte de la creación y que los pueblos que primero habitaron esta tierra percibieron en toda su belleza. En un tiempo previo a la escritura, los seres se sentían ligados íntimamente con la totalidad del cosmos. Los astros estaban unidos a ellos como los animales, los ríos, los árboles. La pérdida de esa experiencia ha sido trágica. Pienso que las sondas que se envían al espacio y que la búsqueda de las señales de radio hablan de una nostalgia infinita. De una reminiscencia de esa hermandad donde el hombre se sentía parte del todo. También Lienlaf me decía que los mapuches a diferencia de los mayas, de los incas, de los aztecas, no construyeron ciudades porque cada vez que se construye una ciudad se mata un río.

Creo que todo está dicho allí. Lo que estamos matando es el río del universo, el río que posibilitó nuestra existencia para que participásemos también de ese diálogo general que mantienen las cosas entre sí, desde el polvo y los pastos hasta las más lejanas galaxias. Si muere ese río habremos perdido la oportunidad de seguir siendo partícipes de esa maravilla. Es simple: la maravilla pervivirá , sólo que ya no existirá para nosotros.


* El autor es poeta chileno.






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