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Se reaviva debate nuclear
Inauguran planta Angra 2 en Brasil

P o r   M a r i o  O s a v a

Especialistas y funcionarios aseguran que la nueva central, ubicada en la hermosa playa de Angra dos Reis, es un opción segura y eficiente.

RIO DE JANEIRO. - La central nuclear Angra 2, que empezó a operar el 14 de julio en una bellísima playa a 130 kilómetros de esta ciudad de Brasil, reavivó el debate sobre la validez y los riesgos de la energía atómica.

Angra 2 es la segunda planta de su tipo en Brasil después de Angra 1, que fue adquirida a la empresa estadounidense Westinghouse y que inició operaciones en 1984. Ambas se levantan como cuerpos extraños en una de las más hermosas áreas del país, la costera ciudad de Angra dos Reis, de 120 mil habitantes.

La nueva central nuclear tiene una potencia de mil 309 megavatios y representa dos por ciento de la capacidad instalada en el país para la generación de electricidad. Brasil la necesita para sostener el reanudado crecimiento económico y atenuar la amenaza de apagones a partir de los próximos meses.

Algunos sectores ambientalistas han criticado la planta, en términos de costos y de seguridad, pero especialistas y funcionarios aseguran que la energía nuclear es una buena alternativa, tanto que hay una tendencia mundial a ampliar proyectos basados en ella.

La construcción de Angra 2 fue ''un absurdo, una decisión equivocada'', en un país que dispone de opciones ''menos costosas y más seguras y ecológicas'', como la biomasa, el sol y otras fuentes alternativas de energía, afirmó Ruy de Goes, coordinador de la campaña antinuclear de Greenpeace en Brasil.

El problema es que se está invirtiendo en una tecnología que los países industriales abandonan, sostuvo De Goes. Hace 20 años que Estados Unidos no construye nuevas centrales nucleares y varios países europeos decidieron suspender la ampliación de las existentes o desactivarlas gradualmente, insistió.

Pero Everton de Carvalho, presidente de la Asociación Brasileña de Energía Nuclear (ABEN), no está de acuerdo. Los críticos de la energía nuclear en Brasil confunden "su deseo con la realidad", afirmó.

Carvalho refuta con datos: Estados Unidos autorizó la ampliación de la vida útil de cuatro centrales de 40 a 60 años, inaugurando una tendencia mundial.

Además, ese país aumentó seis por ciento la eficiencia de las 104 centrales nucleares que posee, un paso que equivale a construir cuatro Angra 2. Así mismo, naciones de Europa que habían resuelto prescindir gradualmente de la energía nuclear, como Alemania y Suecia, han postergado las metas anunciadas, insistió el presidente de ABEN, una asociación de profesionales e instituciones que promueven el uso pacífico del átomo.

El mayor desafío de Europa es cumplir sus compromisos de reducción de los gases causantes del efecto invernadero, algo que no podrán lograr antes de 2025 sin construir por lo menos 65 centrales nucleares (que no producen dichas emisiones), agregó.

La disyuntiva es entre la energía nuclear y el recalentamiento de la tierra, arguyó por su parte Iván Salati, de la Comisión Nacional de Energía Nuclear, órgano del Ministerio de Ciencia y Tecnología encargado de las normas del sector.

Lo cierto es que no hay fuentes de energía que excluyan por completo la contaminación, los riesgos y otros problemas, según coinciden varios expertos.

Tanto Angra 1 como Angra 2 son administradas por la empresa estatal Eletronuclear, radicada en Río de Janeiro.

Según Luiz Pinguelli Rosa, físico de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Angra 1, sufre frecuentes interrupciones desde que entró en servicio en 1984, la corrosión afecta a diez por ciento de los tubos del generador de vapor y debería s
ometerse a una revisión total.

El examen de sus equipos se cumple regularmente y la sustitución de su generador sólo será necesaria a largo plazo, respondió Eduardo Mendonça Costa, coordinador de Reactores de la Comisión Nacional de Energía Nuclear.

Angra 2, con tecnología alemana, es más segura que la primera central, reconoció Pinguelli, pues dispone de una pared de contención de eventuales fugas de radiactividad. Pero el espesor de ese muro, 60 centímetros, es de sólo un tercio de la medida estándar en Alemania, advirtió.

Mendonça aseguró que esa barrera ofrece total seguridad, pues la pared de 180 centímetros que se utiliza en Alemania fue proyectada para proteger la central del posible impacto de aviones militares.

No hay tráfico aéreo en Angra que justifique tal prevención y 60 centímetros es el espesor utilizado en Estados Unidos, añadió.

Otro motivo de polémica es el plan de emergencia de accidentes. La población susceptible de ser desalojada de inmediato es sólo la que habita en un radio de cinco kilómetros de la central, ante los 15 kilómetros previstos inicialmente. ''Una decisión arbitraria'', según Pinguelli.

Los ambientalistas destacan la precariedad de la única carretera disponible para una evacuación masiva, una dificultad reconocida por Everton de Carvalho, también ingeniero de la Eletronuclear.

La basura radiactiva es un problema de futuro, incluso porque el proyecto de ley que reglamenta su destino aún no fue sancionado. La Cámara de Diputados lo aprobó, pero el Senado todavía no se ha pronunciado.

La Comisión Nacional de Energía Nuclear calcula en 12 mil los habitantes que serían evacuados de inmediato en caso de emergencia. Para ellos hay un plan detallado, con entrenamiento y ejercicios regulares, indicó Mendonça.

Si el accidente fuera de mayor gravedad, sería necesario evacuar a los 120 mil habitantes de la ciudad de Angra dos Reis, cuyo centro se halla a 20 kilómetros de los reactores.

Angra 1 y 2 cargan también el pecado original de proceder de un ambicioso plan del régimen militar que dominó el país de 1964 a 1985.

El objetivo oculto era la fabricación de la bomba atómica, aseguró Ruy de Goes.

Un acuerdo firmado con Alemania preveía la construcción de ocho centrales nucleares, que se sumarían a Angra 1. El fracaso del programa elevó el costo de Angra 2 a 12 mil millones de reales (6 mil 600 millones de dólares), según Eletronuclear.

Ahora se anuncia la batalla por la construcción de Angra 3, cuyos equipos ya fueron adquiridos. Se trata de una obra inevitable, pues no hay otra forma de generar energía barata para atender las necesidades del país, arguyen los responsables del proyecto.

La presencia de tres centrales en funcionamiento daría la escala suficiente para hacer posible la producción de combustible nuclear en Brasil, sostuvo Carvalho.

La Constitución contempla el uso pacífico de la energía nuclear, recordó Vilmar Berna, editor del Jornal do Meio Ambiente y único periodista brasileño distinguido por la Organización de las Naciones Unidas con el premio Global 500, que obtuvo en 1999.

''Soy contrario (a la energía nuclear), pero reconozco que estoy en minoría'', dijo Berna, que considera indispensable un debate democrático sobre la cuestión.

El autor es corresponsal de IPS.

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Nueva central nuclear Angra 2
La planta Angra 2
ITAMAR MIRANDA/AE