13 de agosto del 2000
Va al Ejemplar actual
PNUMAPNUD
Edición Impresa
MEDIOAMBIENTE Y DESARROLLO
 
Inter Press Service
Buscar Archivo de ejemplares Buzón
  Al DIA
Home Page
Ejemplar actual
Reportajes
  Exclusivo para la red
  Análisis
  Grandes Plumas
  Entrevista y P&R
  Ecobreves
  ¿Lo sabías?
  Tú puedes
  Libros
  Galería
Ediciones especiales
Gente de Tierramérica
  ¿Quiénes somos?
  Servicios
  FAQ
Geojuvenil
Espacio de debate hecho por jóvenes y para Jóvenes
Geojuvenil
 

Eduterra
Proyecto educativo

Eduterra

 
Cambio Climático
Proyecto de soporte a negociación ambiental

Cambio Climático

  Inter Press Service
Principal fuente de información
sobre temas globales de seguridad humana
  PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
  PNUMA
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

 
Grandes Plumas

P o r   A l   G o r e *

La década del ambiente

WASHINGTON.- Debemos lograr que los próximos 10 años sean la Década del Ambiente, tanto en Estados Unidos de América como en todo el resto del mundo. Sólo tenemos una Tierra y si no la mantenemos saludable y segura cualquier otro regalo que dejemos a nuestros hijos resultará carente de sentido.
Nosotros podemos y debemos hacer retroceder la marea de la contaminación y del recalentamiento global. Resulta cada vez más claro que la contaminación pone en peligro no sólo nuestra calidad de vida sino también el tejido mismo de la vida en nuestro planeta.
Hay todavía poderosos apologistas de la contaminación que insisten siempre en el argumento de que aquella es el precio inevitable que debemos pagar por nuestra prosperidad. Eso es falso y, peor aún, invita a continuar con políticas de irresponsabilidad ambiental y las disculpa.
Si hacemos las inversiones correctas, si hacemos las elecciones responsables, no tenemos que optar entre la economía y el ambiente. El ambiente en Estados Unidos está hoy más limpio que lo que ha estado en una generación. Al mismo tiempo, hemos entrado en el más largo período de crecimiento económico de toda nuestra historia.
No es ir a los extremos abogar por la elaboración de combustibles más limpios y por la eficiencia energética. Es a la vez la opción más correcta y la más responsable.
Han pasado siete años desde que por primera vez nos reunimos con los principales fabricantes de autos para crear una Asociación para una Nueva Generación de Vehículos. Nuestra meta era la de trabajar con los mejores fabricantes para obtener vehículos tres veces más eficientes que los que teníamos hasta entonces sin sacrificar ni el rendimiento ni la seguridad ni el costo.
Podemos ahora mirar hacia adelante, a una fecha ubicable dentro de tres o cuatro años, cuando se producirán en masa automóviles con mucha mayor eficiencia en cuanto al empleo de combustible.
Podemos también mirar hacia el día en el que las familias podrán comprar autos con una singular nueva tecnología: sus motores utilizarán agua e incrementarán en 400 por ciento la eficiencia en relación con el consumo de combustible. Esta nueva asociación persigue una estrategia contra la contaminación que debe pasar a través de nuestra economía y la de todo el mundo en los años venideros. Una estrategia que ve a la gente como aliada, no como adversaria, cuando se debe hacer frente a los desafíos ambientales. Un enfoque que desarrolla nuestra responsabilidad hacia los demás, hacia el aire, el agua y la tierra que poseemos en común, a través de las fronteras y de las generaciones.
En la Década del Ambiente, debemos formar asociaciones con toda industria que quiera producir camiones más eficientes en el consumo de combustible, aunque los críticos digan que nunca se podrán hacer.

El libre mercado, un amigo

Tenemos que hacer que el libre mercado sea un amigo del ambiente, no su enemigo, e invertir más en la conservación de los recursos naturales, en la energía renovable y en las tecnologías de rápido crecimiento que combaten la contaminación.
Necesitamos hacer cumplir normas rigurosas, realistas y factibles para reducir el smog y el hollín, así como extender el derecho a conocer lo que sucede en toda área en la que la contaminación de cualquier tipo amenaza la salud pública.
Tenemos que proteger nuestros bosques, nuestros ríos y nuestras tierras públicas.
Debemos enfrentar los persistentes desafíos que se presentan en materia ambiental. Debemos continuar con la prohibición de los productos químicos que corroen nuestra capa de ozono y nos exponen a los peligrosos y cancerígenos rayos ultravioleta.
Si hacemos frente decididamente a este desafío, tenemos la posibilidad de cerrar por completo el agujero del ozono existente sobre la Antártida dentro de las próximas dos generaciones.
Es preciso que demos pasos decisivos -no sólo en Estados Unidos sino en todos los países- contra el recalentamiento global. Aunque todavía no existe un consenso en este asunto, creo que Washington tiene que ratificar el Protocolo de Kyoto (1997), lo que nos comprometería a realizar significativas reducciones en las emisiones de gases invernadero. Tenemos que asegurarnos que todas las naciones desarrolladas y en desarrollo se comprometan a cumplir con la parte que les toca. Podemos combatir el calentamiento global de un modo que contemple la creación de puestos de trabajo, al fomentar la existencia de un mercado global para las nuevas tecnologías en el sector energético, que se espera pueden llegar a alcanzar los 10 billones de dólares en las próximas dos décadas.
Estos desafíos no son fáciles. Y para mí nunca han carecido de controversias. Hace más de una década, cuando empecé a escribir un libro sobre ecología (Earth in the Balance), se me advirtió que era políticamente tonto manifestar en forma tan clara un compromiso con la protección ambiental, puesto por escrito en forma abierta y sin cortapisas. Pero para mí, el compromiso con el ambiente ha ido siempre más allá de lo político, es una profunda obligación moral.
Es necesario que hagamos lo correcto para nuestro ambiente, porque éste comprende todo lo que tiene que ver con nuestras vidas, desde la simple seguridad de que el agua que bebemos es potable hasta el más siniestro y amenazante adelgazamiento de las capas de hielo en los extremos de la Tierra.
La Tierra está pendiente de un hilo. Podemos y debemos salvarla y ello representa una gran responsabilidad para nuestra generación. Pongámonos ya a hacer y a concluir esta urgente tarea.

(Copyright IPS)

* Artículo exclusivo para Tierramérica del vicepresidente de Estados Unidos y candidato presidencial del Partido Demócrata

 

Copyright © 2000 Tierramérica. Todos los Derechos Reservados