13 de agosto del 2000
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Entrevistas

Juan Mayr
Juan Mayr


E n t r e v i s t a   c o n   J u a n   M a y r

"Un hito en la biotecnología moderna"
 

Peligrosos productos "Frankenstein" para unos, bendición de la biotecnología para otros, los transgénicos son aún un misterio para los científicos, quienes no logran dilucidar sus verdaderos riesgos. Pese a la incertidumbre, el mundo decidió no esperar y firmó un Protocolo de Bioseguridad que controlará su comercio transfronterizo.

Juan Mayr, ministro de Medio Ambiente de Colombia y arquitecto de dicho acuerdo, dialogó en exclusiva con TIERRAMÉRICA. Extractos:

-TIERRAMERICA: Se sospecha que los transgénicos u organismos vivos modificados (OVMs) pueden representar riesgos para la humanidad, pero ¿existe evidencia científica concreta sobre casos en que dichos organismos hayan producido efectos negativos sobre la salud humana o el medio ambiente?

-MAYR: Hasta el momento no hay evidencia científica suficiente sobre los riesgos que pueden representar los OVM para la salud humana o para el medio ambiente. Hace poco se conocieron los resultados de un par de investigaciones que muestran, por un lado, la disminución de la población de mariposas monarca en los Estados Unidos supuestamente como consecuencia del cultivo de maíz genéticamente modificado y, por otro, los posibles efectos perjudiciales que tendrían las papas transgénicas que contienen el promotor CaMV 35S sobre ratas jóvenes. Sin embargo, las condiciones y los intereses que influyeron en estas experimentaciones las hacen poco concluyentes. Lo primordial es que este denso halo de incertidumbre, más allá de inducir juicios precipitados de responsabilidades, hace un llamado para un mayor desarrollo de la investigación.

-Para algunos sectores, es apocalíptico decir que la liberación de OVMs causaría una catastrófica pérdida de biodiversidad. ¿Qué opina?

-El adjetivo catastrófico es de por sí una premisa exagerada. No existen elementos para afirmar que la liberación de OVMs se traduciría en una pérdida de biodiversidad. Los OVMs son parte de esa biodiversidad, sólo que no son el resultado de los métodos aplicados tradicionalmente para el mejoramiento de las especies. Los OVMs no crearon una situación de riesgo previamente inexistente para la diversidad biológica: ésta ha estado y continúa estando amenazada por otros factores como la deforestación, los incendios, la invasión de especies exóticas, entre otros, a los cuales se podrían sumar los productos de la biotecnología moderna. Es más, hay quienes creen que los OVMs representan una oportunidad no sólo para disminuir el impacto ambiental del uso de pesticidas sino también para la preservación de la biodiversidad en la medida en que eliminarían la necesidad de expandir las tierras de cultivo y así evitarían la rampante deforestación de los últimos años.

-Muchos científicos consideran que la falta de certeza en este campo -como en el de cambio climático- no debería impedir la acción decidida. ¿Es ese carácter preventivo lo que ha inspirado los esfuerzos hacia el Protocolo de Bioseguridad?

-Sí, el Principio de Precaución es el eje rector del Protocolo y por ello es la herramienta que impide que sus objetivos se queden en el papel. Este Principio evita que la falta de certeza científica sobre los OVMs se convierta en un obstáculo para que cada país tome las decisiones adecuadas sobre su importación Esto es esencial pues en el área ambiental las medidas preventivas siempre superarán los resultados de las correctivas.

-El pasado 24 de mayo se firmó en Cartagena dicho Protocolo después de casi cinco años de negociaciones. ¿Cómo resume su relevancia para el mundo?

-El Protocolo tiene gran relevancia a nivel mundial en varios aspectos. Primero porque es producto de un proceso de negociación que, pese a estar en el centro de una gran controversia sobre las repercusiones éticas, socioeconómicas, ambientales y en salud pública de la biotecnología, permitió alcanzar excelentes resultados a través de procedimientos transparentes y espacios de debate innovadores y participativos. Además, en el proceso, por primera vez el comercio internacional y la agenda ambiental se enfrentaron en igualdad de condiciones. Y es importante porque la protección del medio ambiente ha estado subordinada a los asuntos económicos tanto en la negociación como en la implementación de otros acuerdos globales. Y el Protocolo significa también un hito en el desarrollo de la biotecnología moderna pues no sólo provee un marco legal que promueve su regulación, sino que también, a través del Principio de Precaución, genera los instrumentos para que las Partes firmantes protejan sus intereses nacionales en materia de preservación de biodiversidad y de la salud humana.

-¿A través de qué mecanismos concretos el Protocolo impedirá o minimizará los potenciales riesgos de los OVMs?

-Junto al Principio de Precaución, el Protocolo cuenta con el mecanismo de Acuerdo Fundamentado Previo (AIA, por sus siglas en inglés). Este procedimiento implica que, con anterioridad a la importación de un OVM con fines de utilización y/o comercialización, la parte exportadora deberá proporcionar toda la información necesaria para que se evalúen sus riesgos potenciales y así se tomen las decisiones pertinentes. Sin el consentimiento expreso y por escrito del país importador, el movimiento transfronterizo no deberá hacerse efectivo.

- El tema del etiquetado fue muy controvertido. Muchos sectores se oponían a etiquetados muy específicos por el costo o por el temor que pudiesen inspirar en el consumidor. ¿Qué tipo de regulaciones incluye el Protocolo al respecto?

-En el Protocolo quedó consignado que aquellos productos resultantes de técnicas recombinantes de material genético deberían ser etiquetados con el rótulo "pueden llegar a contener" OVMs. Fue un paso muy importante con relación a la evaluación de riesgo y a las reservas expresadas por consumidores y algunas ONGs frente a los usos de la biotecnología. No obstante, de acuerdo al artículo 18, en un plazo no superior a dos años tras la entrada en vigor del Protocolo, las Partes adoptarán una decisión sobre la inclusión de la especificación de la identidad y cualquier identificación exclusiva que sea necesaria para los OVMs destinados a la inducción intencional en el medio ambiente.

-El Protocolo debe entrar ahora a la fase de su implementación. ¿Qué sigue? ¿Qué obstáculos avizora?

-Sigue la construcción de capacidad institucional y humana en lo referente a la bioseguridad y a la biotecnología. Esto implica la elaboración de un marco regulatorio, un marco administrativo, y de mecanismos de evaluación de riesgos, de toma de decisiones, de manejo de información y de participación para las partes interesadas y para la sociedad civil en aquellos países que aún no los tienen. Este proceso llevará tiempo, pero en el corto plazo está el obstáculo del financiamiento. Pese a que el Protocolo contiene provisiones para la cooperación internacional en la construcción de esta capacidad y la transferencia de tecnología, los países en desarrollo deberán encontrar alternativas adicionales para la obtención de recursos. Por el momento, una alternativa es manejar estos asuntos a nivel subregional.

-¿Cómo ve el avance en las legislaciones nacionales? Porque la gran pregunta es: ¿quién paga el daño ambiental de un OVM?

-En Colombia, al igual que en otros países en desarrollo, existen grupos de trabajo para fortalecer la legislación existente y desarrollar la normatividad necesaria. Sin embargo, el problema de la responsabilidad y la indemnización por posibles daños al medio ambiente está aún por resolverse. Si bien el Protocolo incluyó en su artículo 27 una cláusula facilitadora que obliga a las Partes a iniciar un proceso encaminado al desarrollo de un régimen de responsabilidad e indemnización en un término de cuatro años posteriores a la Conferencia de las Partes, es poco lo que se ha avanzado en el Derecho Internacional Ambiental debido en parte a la resistencia de algunos países desarrollados.








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