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por Luis
Córdova
CARACAS, 1 oct (IPS) La declaración
final de la cumbre de la OPEP firmada el jueves en Venezuela
fue más allá del mercado petrolero, pues expresa preocupación
por las medidas de combate al cambio climático y por la situación
de los países más pobres.
El documento surgido de la segunda cumbre
de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)
en 40 años de historia de la institución ratifica el compromiso
de los 11 vendedores de crudo con la estabilidad de precios
y propone buscar mecanismos de diálogo con los países importadores.
Pero las delegaciones, que celebraron la reunión en medio
de las presiones generadas por los elevados precios del crudo,
también se concentraron en asuntos que van más allá del comercio
petrolero para manifestar sus inquietudes sobre asuntos ambientales
y de desarrollo.
"Los países industrializados deberían reconocer que la pobreza
humana es la mayor tragedia ambiental de este planeta", dijo
la OPEP.
El punto 10 de la Declaración de Caracas expresa la preocupación
de la OPEP por las consecuencias del Protocolo de Kyoto, un
convenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que
establece la reducción del consumo de combustibles fósiles.
"El problema es de todos, no sólo de los países productores",
dijo el anfitrión de la cumbre, el presidente Hugo Chávez,
al comentar la Declaración.
El protocolo fue diseñado para combatir el recalentamiento
planetario por efecto invernadero, causado, según científicos,
por la liberación de gases en de la quema de combustibles
fósiles como el carbón y el petróleo.
La OPEP invocó en su declaración "el principio de responsabilidad
común pero diferenciada".
Se trata de una clara referencia a la necesidad de recargar
el peso de las medidas ambientales sobre los países que más
han contribuido con la emisión de gases invernadero, dado
su alto consumo de combustibles.
La declaración demanda explícitamente "aplicar medidas para
minimizar los impactos sociales y económicos negativos para
naciones dependientes de la producción y exportación de combustibles
fósiles".
También sugiere recomendar el uso del petróleo y del gas cuando
este tipo de hidrocarburos sirvan para reemplazar a otros
con un efecto más pernicioso sobre el ambiente, como el carbón.
El Protocolo de Kyoto fue negociado en el marco de la Convención
sobre Cambio Climático de la ONU, que involucra a unos 160
países. Sin embargo, apenas una veintena de naciones han ratificado
ese tratado.
La meta más importante del protocolo es disminuir cinco por
ciento respecto de 1990 la emisión de gases invernadero entre
2008 y 2012, lo cual implicaría una fuerte limitación en el
aumento de la demanda de petróleo previsto para la próxima
década.
Esas restricciones causarían una caída en la demanda de 6,5
millones de barriles diarios en 2010, y podrían causarle a
los países de la OPEP una disminución de hasta 23.000 millones
de dólares en sus ingresos por exportación, según cálculos
de la Secretaría General de la organización.
El presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, consideró que
las pérdidas podrían subir a 60.000 millones de dólares en
2030, y urgió a la OPEP a presentarse como un bloque fuerte
y unido frente a las negociaciones del protocolo, que se reanudan
en noviembre en La Haya.
"El cambio climático nos afecta a todos, y nadie debe dudar
que nosotros estamos tan preocupados como los demás", añadió
Obasanjo. Otros mandatarios también destacaron que, pese a
la preocupación por el Protocolo de Kyoto, a la OPEP le interesa
cooperar para preservar el medio ambiente.
En declaraciones informales, los miembros de la OPEP han sugerido
aliviar la carga de las restricciones sobre el petróleo y
aumentar las del carbón, considerado más contaminante, cuya
explotación está subsidiada en numerosos países.
También han destacado la importancia de generar las condiciones
para que los países cuyas economías dependen del petróleo
diversifiquen su fuente de ingresos.
En cuanto al tema del desarrollo, la OPEP advirtió en su declaración
de este jueves que la erradicación de la pobreza debería ser
una prioridad mundial, e hizo un llamado a las naciones industrializadas
para que participen en ese esfuerzo.
Además, manifestó preocupación por el endeudamiento considerados
insostenibles para algunos países.
La organización anunció que, por su parte, seguira actuando
para combatir los efectos de la pobreza, y mantendrá en pleno
funcionamiento el Fondo OPEP para el Desarrollo Internacional,
que desde su creación en 1976 ha comprometido recursos por
5.600 millones de dólares.
Sin embargo, no se hizo mención a la posibilidad de ampliar
esa cooperación de la OPEP con otros países en desarrollo
y con organismos internacionales que respaldan a las naciones
pobres, que había sido planteada por el anfitrión Hugo Chávez.
Chávez, quien ha propuesto crear un banco de la organización,
planteó en diversas oportunidades durante esta cumbre la necesidad
de combatir las desigualdades en el mundo. "La OPEP es una
institución de lucha por la justicia", aseguró el presidente
venezolano.
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