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por Danielle
Knight
WASHINGTON, oct (IPS) Incineradoras
de basura y fábricas de Canadá, Estados Unidos y México contaminan
desde las ciudades las inhóspitas áreas indígenas del Artico
norteamericano, reveló un grupo de científicos.
En la aislada región de Nunavut, en Canadá,
no existe este tipo de instalaciones, pero dioxinas liberadas
en la atmósfera de las ciudades llegan allí arrastradas por
corrientes de aire, reveló el Centro de Investigaciones Biológicas
y Sistemas Naturales de la universidad neoyorquina Queens
College.
"Ahora las autoridades podrán saber de dónde proceden las
dioxinas y a dónde se trasladan", dijo Greg Block, de la Comisión
Norteamericana para la Cooperación Ambiental, órgano del Tratado
de Libre Comercio de América del Norte, que ordenó la investigación.
"Este estudio será muy útil para concentrar los esfuerzos
para reducir la contaminación", sostuvo Block.
Las dioxionas son sustancias químicas contaminantes en general
liberadas en la atmósfera por la incineración y los procesos
industriales, que se acumulan en la grasa de los animales
y pueden provocar cáncer e inmunodeficiencias en los seres
humanos.
Se trasladan por el aire a lo largo de grandes distancias
y tienden a instalarse en regiones frías, según los científicos.
El estudio, difundido el martes, fue encargado por la Comisión,
organismo con sede en Montreal, ante la creciente preocupación
por la acumulación de grandes cantidades de dioxinas constatadas
en la cadena alimentaria de los inuit, habitantes nativos
del Artico norteamericano.
En Nunavut, por ejemplo, no existen importantes fuentes de
contaminación, pero la concentración de dioxinas en la leche
materna de los pueblos inuit es dos veces mayor que la constatada
en la sureña Quebec.
Es la primera vez que un estudio revela con exactitud de dónde
procedía la contaminación del Artico canadiense. "La única
forma de solucionar el problema es ir a la fuente y reducir
la cantidad de dioxinas que emite", dijo Barry Commoner, científico
del Colegio Queens que encabezó la investigación.
Los investigadores analizaron los datos obtenidos entre 1996
y 1997 por las agencias de control ambiental de Canadá, Estados
Unidos y México, calcularon la emisión de dioxinas de cada
país y, sobre la base de la información metereológica, calcularon
el índice de contaminación en Nunavut.
Los tres países incidieron en la polución del Artico canadiense,
pero entre 70 y 82 por ciento de las dioxinas procedieron
de fuentes estadounidenses.
Casi dos tercios de la emisión de dioxinas corresponden a
incineraduras de basura urbana y de desechos hospitalarios,
pero las hornos para la fundición de metales son también grandes
contribuyentes.
Esta investigación abrió esperanzas de solución. El estudio
reveló que la mayoría de las dioxinas en Nunavut procedían
de un muy pequeño número de focos emisores.
Seis de las instalaciones en América del Norte que fueron
identificadas como las mayores emisoras de dioxinas, por ejemplo,
se encuentran en la costa occidental de Estados Unidos. Entre
ellas hay tres incineradoras municipales de basura urbana
y tres fábricas metalúrgicas.
Entre 11 y 25 por ciento de las dioxinas en Nunavut proceden
de Canadá, y entre cinco y 11 por ciento, de México. La principal
emisora de dioxinas canadiense es una incineradora de basura
de Quebec.
Sin embargo, la información utilizada en el informe fue recabada
entre 1996 y 1997, y los datos actuales deben ser muy diferentes
pues desde 1997 se aprobaron varias leyes para controlar la
emisión de dioxinas, explicó Block.
Michael McCally, experto en dioxinas de la Escuela de Medicina
Monte Sinaí de Nueva York, consideró de "gran importancia"
la investigación. "Sabíamos hace años que (el organismo de)
los pobladores del Artico sufría grandes niveles de dioxinas,
pero ahora sabemos cómo fueron contaminados", dijo.
Dirigentes indígenas exigieron a los investigadores la identificación
de los focos contaminantes. "Este estudio es muy importante
para nosotros", dijo Sheila Watt Cloutier, una activista inuit
de Canadá.
Decenas de miles de habitantes de Nunavut se alimentan con
carne de caribú, animal en cuyos tejidos se registra una alta
contaminación de dioxinas en esta región. "La exposición humana
a las dioxinas a través de la carne es casi completa, en especial
si es de animales ricos en grasa", señala el estudio.
Dirigentes indígenas de toda América del Norte dieron el martes
en Washington una conferencia de prensa frente al edificio
del Departamento de Estado (cancillería) estadounidense. Allí,
reclamaron a los legisladores de la región acciones más firmes
para eliminar la contaminación.
"Desde los Grandes Lagos hasta las aldeas de Alaska, la dioxina
contamina a nuestros pueblos", dijo el director de la Red
Ambiental Indígena con sede en Minnesota, Tom Goldtooth.
La activista indígena Shawn Larson manifestó su preocupación
por los efectos de las dioxinas en la salud de su pueblo.
"Vine aquí en nombre de mi gente para decirle al gobierno
de Estados Unidos que tiene la responsabilidad de protegernos",
dijo.
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