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por Ramesh
Jaura
BONN, oct (IPS) Dos compañías de
biotecnología desistieron de su intento de obtener patentes
mundiales para realizar modificaciones genéticas de embriones
humanos.
Stem Cells Sciences (SCS), de Australia,
y Biotransplant, de Estados Unidos, habían solicitado patentes
para la clonación y manipulación genética de embriones humanos
y de embriones mixtos con genes de seres humanos, cerdos,
vacas y ovejas.
Thomas Schweiger, un activista de la filial alemana de la
organización no gubernamental (ONG) ambientalista Greenpeace,
señaló que las dos firmas son las primeras que admiten haber
ido demasiado lejos con su intento de patentar embriones humanos.
Sin embargo, SCS y Biotransplant no se comprometieron a abandonar
por completo el intento de patentar organismos vivos, apuntó.
Greenpeace había revelado la existencia de las solicitudes
de patente de seres vivos ahora retiradas, y elogió el compromiso
voluntario de las compañías, pero advirtió que los intentos
en la materia continuarán mientras no se modifiquen las leyes
que los permiten.
La ONG pide que las normas sobre patentes de la Unión Europea
(UE) sean cambiadas para prohibir su aplicación a cualquier
forma de vida.
En un comunicado emitido la semana pasada, SCS aseguró que
sus pedidos de patentes "excluirán en forma específica" la
clonación o modificación genética de seres humanos, y que
tanto SCS como Biotransplant "se oponen con firmeza" a ese
tipo de patentes y "apoyan a Greenpeace" en su oposición a
ellas.
"Esto ha sido un pequeño paso adelante, pero los compromisos
voluntarios no detendrán una práctica que es permitida por
la ley", indicó Schweiger.
"La industria amenaza en la actualidad a todas las formas
de vida, al considerarlas invenciones humanas patentables
que pueden ser explotadas para obtener beneficios", lamentó.
La inesperada decisión de SCS y Biotransplant Schweiger debería
ser una señal importante para los responsables de decisiones
políticas en países europeos que discuten la posibilidad de
incorporar las normas del bloque sobre patentes a sus legislaciones
nacionales.
Ambas firmas revelaron al solicitar las patentes que sus científicos
ya habían producido embriones mediante la combinación de material
celular de seres humanos y de cerdos.
Esos embriones se lograron mediante la sustitución de núcleos
de ovocitos (células precursoras del óvulo) de cerdo con núcleos
de células de feto humano, y las compañías informaron que
fueron incubados alrededor de una semana.
Las firmas no indicaron que hubiera motivos médicos para esa
producción experimental, y se presume que fue realizada sobre
todo para demostrar que era posible, a fin de obtener una
patente amplia de la técnica empleada y de los embriones producidos
con su aplicación.
Christoph Then, otro activista de la filial alemana de Greenpeace,
afirmó que las normas de patentes vigentes para la UE estimulan
la realización de tales experimentos, en el marco de una carrera
para obtener la propiedad de nuevas técnicas.
"Las lagunas en la actual legislación permiten que se considere
a los embriones humanos como material biológico aislado del
cuerpo humano, y por lo tanto patentable", indicó.
Las patentes se conceden a menos que estén prohibidas en forma
expresa, y la industria biotecnológica aprovecha eso para
reclamar patentes de organismos vivos, explicó.
"Esa práctica escandalosa continuará mientras la UE no adopte
medidas urgentes para reformar las actuales normas, antes
de que sean incorporadas a las legislaciones nacionales de
los países miembros", señaló.
Greenpeace reafirmó en un comunicado su oposición a cualquier
patente de partes o genes de organismos vivos, sean seres
humanos, animales, plantas o microrganismos.
"La vida no es una invención humana, aunque sea tomada y aislada
de su lugar y función naturales. Greenpeace se opone a cualquier
patente de la vida, porque eso degrada la vida. Además, los
seres vivos no deben ser tratados como productos comerciales",
agregó la ONG en su comunicado.
Las principales iglesias alemanas y otras instituciones, médicos
europeos y expertos en cuestiones éticas de Francia y Dinamarca
comparten las críticas de Greenpeace a las normas sobre patentes
de la UE, y han señalado que permiten amenazas a la dignidad
humana.
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