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por Ramesh
Jaura
BONN, oct (IPS) Transparencia Internacional
(TI), organización no gubernamental que vigila la corrupción
mundial, expresó preocupación por el pago de sobornos a partidos
políticos en algunas de las democracias más desarrolladas
del planeta y también en los países de Europa oriental.
"Eso constituye una peligrosa tendencia
que corroe la democracia. La actual ola de escándalos de corrupción
en Europa no se debe a la búsquedas del enriquecimiento personal
sino que pretende influir en legisladores y partidos políticos",
dijo Peter Eigen, presidente del Consejo de TI, con sede en
Berlín.
En Alemania, por ejemplo, el ex jefe de gobierno Helmut Kohl
se vio obligado a renunciar a la presidencia honoraria de
la Unión Demócrata Cristiana por un escándalo de financiamiento
ilícito al partido que sacudió la estructura política del
país hasta sus cimientos.
Eigen dijo que esto era una clara evidencia de que la corrupción
política al más alto nivel estaba originando una creciente
desilusión sobre el proceso democrático. "En muchas democracias
jóvenes es todavía más amenazante. Debemos frenar esa tendencia",
afirmó.
Como paso concreto, TI urge a las naciones de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que
incluye entre sus 29 integrantes a los países industrializados,
que prohiban los pagos de sobornos a partidos políticos extranjeros.
En su opinión, la convención de la OCDE sobre Lucha contra
el Soborno de Funcionarios Públicos en Transacciones Internacionales
de Negocios no prohibe por completo el pago de fondos "negros"
a partidos políticos y funcionarios.
La OCDE, con sede en París, reúne a países que "comparten
los principios de la economía de mercado, la democracia pluralista
y el respeto de los derechos humanos".
Los 20 miembros originales de la OCDE son países occidentales
de Europa y América del Norte, seguidos por Japón, Australia,
Nueva Zelanda y Finlandia. Los últimos en unirse al grupo
son México, República Checa, Hungría, Polonia y Corea del
Sur.
Eigen recordó que una reunión internacional de personalidades
realizada en la ciudad italiana de Florencia la semana pasada
manifestó un fuerte apoyo a la acción de la OCDE. Entre los
28 participantes de nueve países figuraron empresarios, instituciones
públicas y grupos de la sociedad civil.
TI pretende una acción más decidida en la OCDE sobre la base
de una serie de medidas recomendadas por expertos internacionales
en la reunión en Florencia. Esas iniciativas exigen que la
organización se asegure que los sobornos a partidos políticos
y funcionarios estén realmente prohibidos.
La prohibición abarca también al pago de comisiones ilegales
para obtener o mantener negocios u otras ventajas impropias,
así como la represión del soborno a funcionarios públicos
extranjeros.
Los participantes de la reunión de Florencia también urgieron
a los gobiernos a adoptar una acción eficaz para implementar
esa prohibición de un modo acorde con sus sistemas legales.
En algunos países, esas medidas incluyen la prohibición contra
el tráfico de influencias, como contempla la Convención Europea
de Legislación Penal contra la Corrupción.
Para lograr mayor transparencia, los partidos políticos en
países signatarios de la convención de la OCDE deberán hacer
informes sobre contribuciones y gastos. Las corporaciones
también estarán obligadas a hacer públicos sus aportes a las
organizaciones políticas.
La reunión consideró que el desarrollo de mecanismos eficaces
para combatir el soborno en el sector privado era de máxima
urgencia. Medidas en esa área significarán también una eventual
contención de ciertos aspectos de la corrupción en la esfera
política.
La convención anticorrupción de la OCDE ya ha sido ratificada
por 24 países que concentran gran parte de las exportaciones
mundiales. Eigen dijo que lograr la adhesión de más países
es una tarea prioritaria de TI.
TI, fundada en 1993, es la única organización no gubernamental
dedicada en exclusiva a realizar un seguimiento de la corrupción.
Actualmente cuenta con más de 75 capítulos nacionales en todos
los continentes.
TI no investiga ni expone casos individuales de corrupción,
sino que hace énfasis en consolidar la integridad de los sistemas
para prevenir y combatir más eficazmente el fenómeno.
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