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por Gumisai
Mutume
WASHINGTON, oct (IPS) La iniciativa
del FMI y el Banco Mundial para aliviar la deuda de los países
más pobres no aliviará la miseria de esas naciones, advirtieron
activistas a funcionarios de ambas instituciones, académicos
y periodistas congregados esta semana en una conferencia en
esta capital.
La iniciativa para los Países Pobres Fuertemente Endeudados
(HIPC, por sus siglas en inglés) apunta a países de bajos
ingresos, pero hay un creciente clamor por otra ronda de condonación
de deudas que incluya a naciones de medianos ingresos, como
Ecuador.
El ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Heinz Moeller,
declaró que su país estuvo en camino de convertirse en un
HIPC el año pasado, cuando la crisis financiera produjo una
caída económica de 7,5 por ciento.
La deuda externa está ligada al hecho que no existe una verdadera
libertad de comercio. Algunos consideran el libre comercio
como un camino en sentido único de Norte a Sur, dijo Moeller,
y demandó al Banco y al Fondo que dejen de impulsar la agenda
de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
''Estamos luchando por el acceso de nuestros bananos al mercado
del Norte industrial. Si el Norte deja de subsidiar a sus
campesinos, estaremos en condiciones de evitar ser un HIPC'',
dijo Moeller.
Si bien Ecuador es un país de medianos ingresos, se encuentra
altamente endeudado pero no puede entrar en la categoría de
HIPC bajo los términos actuales. ''La deuda externa constituye
162 por ciento del PIB'' (producto interno bruto), señaló
Moeller.
El ministro dijo que la condonación bajo la HIPC no es la
única respuesta, especialmente si se produce bajo el actual
sistema mundial de comercio que continúa excluyendo a los
países en desarrollo de los mercados de naciones ricas.
La iniciativa HIPC fue lanzada en 1996. Tras un período de
inactividad, fue reformulada el año pasado con la intención
de proveer un alivio más rápido y profundo a los 41 países
más pobres del mundo. Hasta ahora, 10 naciones alcanzaron
el nivel requerido para beneficiarse de la iniciativa.
El Banco y el FMI dijeron que la cantidad llegará a 20 a fin
de año y liberará a esas naciones del pago de 30.000 millones
de dólares para amortizar la deuda.
Sin embargo, la ineficacia del actual paquete de alivio pronto
será evidente, porque abrió los mercados de países pobres
sin reciprocidad de los más ricos, señaló la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
El FMI y el Banco Mundial condicionan el acceso a la iniciativa
HIPC a la aplicación de programas de ajustes estructural.
En su informe 2000 sobre Países Menos Desarrollados, UNCTAD
señaló que éstos atrajeron apenas cuatro por ciento del flujo
de capitales a largo plazo destinado a naciones en desarrollo
en 1999, pese a que posteriormente liberalizaron sus regímenes
comerciales.
Datos del FMI señalaron que la liberalización llegó más lejos
en los países menos desarrollados que en otras naciones en
desarrollo.
De 43 países menos desarrollados, 37 por ciento tiene un promedio
de aranceles de importación inferior al 20 por ciento, acoplado
con barreras no arancelarias o muy leves.
Jo Marie Griesgraber de la filial estadounidense de Oxfam,
dijo que sólo perdonar la deuda bajo el régimen HIPC no dará
resultado. Por el contrario, los países ricos deberán aportar
más ayuda y prever inversiones a largo plazo.
''Se pueden lograr inversiones rápidas y sucias, pero así
no se produce el desarrollo'', apuntó Griesgraber.
La asistencia oficial al desarrollo (ODA) a los países menos
desarrollados en términos reales por persona ha bajado 45
por ciento desde 1990, y ahora ha vuelto a los niveles de
principios de los años 70.
El alivio a través de la HIPC no solamente llega muy tarde
y con lentitud, sino que la magnitud de la asistencia es demasiado
reducida para conseguir una salida perdurable al problema
de la deuda y una transición a una ayuda más eficaz, señalan
críticos.
En Mauritania, los pagos del servicio de la deuda correspondientes
a 1997-1998 ascendieron a 184 por ciento del total de los
gastos sociales. Cifras del FMI mostraron que los pagos del
2000-2002 están proyectados para constituir 75 por ciento
de las erogaciones sociales. Mauritania se clasificó como
HIPC.
El subdirector-gerente del FMI, Stanley Fisher, dijo que la
gente no debía apresurarse en sus juicios sobre la actual
iniciativa HIPC porque todavía está en sus comienzos. ''Estamos
en la primera etapa del proceso y todo lo que hemos visto
son planes para aliviar la pobreza, algunos muy ambiciosos''.
Bajo el régimen HIPC, los países deben subrayar su estrategia
de alivio a la pobreza en documentos complejos antes que puedan
recibir asistencia.
El Banco y el FMI están ahora redimensionando la manera de
hacer negocios en países pobres uniendo ajustes estructurales,
alivio de la deuda y concesión de préstamos a lo que denominan
estrategias ''participatorias'' de reducción de la pobreza.
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