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por Mario
Osava
RIO DE JANEIRO, nov (IPS) Nada mejor
que una crisis energética para impulsar el desarrollo de fuentes
renovables. La escasez de electricidad, sumada al alza del
petróleo, amenaza en Brasil con trabar el crecimiento económico.
Momentos así estimulan el interés en alternativas sustentables,
que suelen ser menospreciadas en épocas de normalidad, observó
Alexandre Pereira, investigador del Centro Brasileño de Energía
Eólica, vinculado a la Universidad Federal de Pernambuco,
en el nordeste.
La recuperación económica observada a partir del primer semestre
redujo el nivel de seguridad del sistema eléctrico, carente
de inversiones desde los años 80, reconocieron las mismas
autoridades del sector.
Buenas lluvias en los últimos meses alejaron el peligro, advertido
por varios expertos, de apagones en el verano. Pero los tres
próximos años serán de aprietos, mientras no entren en funciones
las 49 centrales que producirán electricidad con el gas natural
importado de Bolivia.
La escasez energética puede obstaculizar el esperado crecimiento
económico de más de cuatro por ciento al año.
El gobierno resolvió promover la energía eólica (de los vientos),
mejorar el aprovechamiento de la biomasa y construir pequeñas
centrales hidroeléctricas, para complementar el sistema nacional,
abastecido en 90 por ciento por grandes complejos hidroeléctricos.
El bagazo de caña es una fuente importante de energía. Brasil
es el mayor productor mundial de azúcar a partir de esa materia
prima, pero de la caña se extrae también el alcohol que, mezclado
con gasolina o como combustible sin otro aditivo, es utilizado
como carburante de automóviles.
La Unión de la Agroindustria Cañera de SFo Paulo, que concentra
la mayor parte de la producción de azúcar y alcohol en el
país, cree que el bagazo podría proveer diez por ciento del
consumo anual brasileño de energía eléctrica, calculado en
300.000 gigavatios/hora (un gigavatio= 1.000 millones de vatios).
La industria azucarera quema tradicionalmente bagazo para
generar energía de consumo propio. Pero ya puede vender la
electricidad excedente a empresas de distribución, por el
sistema de cogeneración.
La potencia instalada en la industria azucarera alcanza a
700 megavatios, poco más de uno por ciento del total nacional,
según Marcos Freitas, superintendente de hidrología de la
Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel), órgano regulador
estatal. Una parte ya es vendida.
La producción de energía a partir del bagazo presenta la dificultad
de su costo, aumentado por la exigencia de grandes inversiones.
Por eso, sólo las grandes centrales azucareras pueden competir
en el mercado energético. Además, la generación no es contínua,
porque el sector del azúcar no opera más que seis meses al
año.
Las ventajas son ambientales, ya que se reduce la emisión
de dióxido de carbono, principal causa del calentamiento de
la Tierra, y es una fuente renovable. También crea empleos
en el campo y la generación en el ámbito local, con ahorro
de la transmisión a larga distancia.
Además del bagazo, se estudia el aprovechamiento de los desechos
del arroz en el sur y residuos de otros granos y de productos
forestales, como papel y celulosa, destacó Freitas, autor
de un estudio sobre fuentes alternativas.
En cuanto a la energía hidroeléctrica, Aneel aumentó de 30
a 50 megavatios la potencia de las centrales consideradas
pequeñas, que tienen incentivos. De esa forma se estimularán
las inversiones en esa fuente, explicó Freitas.
Pero la electricidad producida con los vientos es la menos
costosa de las fuentes alternativas, aunque "solo está empezando"
en Brasil, dijo Pereira, del Centro Brasileño de Energía Eólica,
radicado en la ciudad de Recife.
En procura del desarrollo de esa fuente, que es "cuatro veces
más barata que la solar", el Centro participa en la preparación
de un Atlas Eólico nacional, con la geografía de los vientos
e identificación de su velocidad.
El desarrollo de la energía eólica exige encontrar los vientos
adecuados. La única limitación es el espacio que deben ocupar
las turbinas.
Es una fuente importante de electricidad en el nordeste, donde
"falta agua y es poca la biomasa disponible", comentó Freitas.
Dos centrales independientes generan 15 megavatios de energía
en Ceará, uno de los nueve estados del nordeste, y venden
su producción a la empresa local distribuidora de electricidad,
informó Pereira.
Así mismo, el Centro investiga con Aneel la posibilidad de
abastecer con energía eólica a los 2.300 habitantes de la
isla de Fernando de Noronha, importante como punto turístico
y en materia de defensa en la costa del océano Atlántico.
El propósito es sustituir el diesel, un combustible contaminante
derivado de petroleo.
Pero es aún practicamente nula la participación de la energía
eólica en la electricidad consumida en Brasil. Las turbinas
son importadas, aunque una empresa alemana instaló cerca de
SFo Paulo una fábrica para producirlas cuando haya mercado
suficiente, señaló Pereira.
Será necesario "cambiar mentalidades" para diversificar las
fuentes energéticas, ya que las grandes empresas del sector
sólo toman en cuenta las centrales hidroeléctricas faraónicas,
agregó.
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