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por Mario
Osava
RIO DE JANEIRO, nov (IPS) Las terapias
antiretrovirales representan un gran avance en la lucha contra
el sida, pero solo uno de cada 20 de los portadores del VIH
del mundo tienen acceso a ellas por su alto costo, informaron
expertos en esta ciudad brasileña.
Esta fue una de las conclusiones de los paneles sobre
el asunto, que se realizaron este miércoles en el marco del
primer Foro y segunda Conferencia de Cooperación Técnica Horizontal
de América Latina y el Caribe en VIH/Sida Enfermedades de
Transmisión Sexual (Foro 2000).
Esas terapias fueron decisivas, por ejemplo, para reducir
de 32 a 23 por ciento la mortalidad de los enfermos de sida
en el Hospital Emilio Ribas de Sao Paulo entre 1996 y 1997,
destacó uno de sus directivos, Vasco Pedroso de Lima.
Pero menos de cinco por ciento de los portadores del VIH (virus
de inmunodeficiencia humana) que causa el sida (síndrome de
inmunodeficiencia adquirida) en el mundo tiene acceso a las
drogas antiretrovirales, observó Marco Antonio de Avila Vitoria,
experto del programa brasileño de lucha contra la enfermedad.
Los precios constituyen un obstáculo a la difusión de esos
medicamentos, que además solo son eficaces si se los usa vinculados,
dos o tres distintos al mismo tiempo.
Pero su costo puede reducirse a través de tres medidas específicas,
de eficacia ya comprobada en varios países, indicó Badara
Samb, consultor del Programa Conjunto de las Naciones Unidas
sobre VIH y Sida (Onusida).
Una es negociar con los dueños de las patentes para eliminar
o abaratar el pago de sus derechos. Otras estrategias recomendadas
son producir o importar medicamentos genéricos y eximir de
aranceles a las importaciones.
La experiencia comprueba que donde se crearon condiciones
para la competencia en la industria farmacéutica hubo grandes
rebajas de precios. Un ejemplo es Brasil, cuyos precios bajaron
mucho en los últimos años y equivalen hoy a la mitad de los
imperantes en países africanos como Uganda, destacó Samb.
En Chile, la exención arancelaria bajó los precios al punto
que se le atribuye un incremento de 20 por ciento al acceso
de la población a los medicamentos, añadió.
Hay que intensificar esfuerzos, según Samb, porque hay 39
millones de personas con VIH en el mundo y sin medidas eficaces
morirían 30 millones en los próximos 10 años, "más que el
total de muertos en las dos guerras mundiales".
El tratamiento es caro, pero sus beneficios compensan el costo.
Brasil elevó sus gastos en ese rubro a partir de 1997. De
34 millones de dólares en 1996 pasó a 10 veces más en 1999
y se prevé que alcance 400 millones este año, estimó Pedroso
Lima.
Pero ese aumento representó, por ejemplo, evitar 47.332 internaciones
en 1998, en comparación con el año anterior, lo que equivale
a un ahorro de casi 100 millones de dólares de hospital y
mucho más en medicamentos, argumentó.
Además, la terapia tiene "efectos positivos externos", pues
no beneficia sólo al portador del VIH sino a las personas
cercanas, añadió Pedro Cahn, médico infectólogo y profesor
de la Universidad de Buenos Aires.
Este tratamiento reduce el contagio perinatal (de madre a
hijo en el parto) y también por relaciones sexuales, al bajar
la concentración de VIH en los fluidos, ejemplificó.
Marco Vitoria argumentó que acciones prioritarias para el
control de la epidemia de sida en Africa costarían solo un
milésimo de los tres billones de dólares de gastos militares
en el mundo.
Pero la cuestión no debe verse solo por sus aspectos económicos,
sino por el derecho de los infectados y la ética, sostuvo
Javier Hourcade, experto en derechos humanos de Argentina.
Es "perverso", por ejemplo, que en Chile solo 50 por ciento
de los portadores de VIH tengan tratamiento antiretroviral,
aunque el ingreso por persona del país sea uno de los más
elevados del continente.
En Bolivia el índice es casi nulo, en Ecuador alcanza solo
20 por ciento y en México a 60 por ciento, comparó.
Los demás están condenados a la muerte prematura por "la negligencia
de los burócratas y políticos de doble discurso", criticó.
En países como Paraguay y Perú no hubo ningún avance en los
últimos cinco años. "Sin educación y medicamentos no se enfrenta
el VIH", sentenció.
El pediatra panameño Orlando Quintero, portador de VIH desde
hace 13 años y director de una fundación de atención a infectados,
sostuvo que terapia antiretroviral cambió su vida en los últimos
seis. Antes, "sida significaba muerte", pero ahora son muchas
las perspectivas.
El tratamiento y prevención exigen más que los medicamentos
combinados, coincidieron los expositores. Sin una fuerte atención,
adecuación y acompañamiento de los pacientes se pierde eficacia.
Fallas en la ingestión diaria de las píldoras, por poca observancia
de la terapia, pueden aumentar la resistencia del virus y
empeorar la situación, explicaron.
Además, son muchos los efectos negativos de las drogas en
uso, su potencia es limitada, el riesgo de contribuir a la
resistencia del virus al tratamiento es aún elevado y es difícil
asegurar que un enfermo siga todas las prescripciones, observó
Marco Vitoria.
Producir medicamentos ideales impone los desafíos de reducir
la toxicidad, elevar la potencia, simplificar la terapia y
bajar los costos, agregó, estimando en unos 30 las nuevas
drogas en etapa de prueba que podrán estar en el mercado dentro
de cinco años.
Pero muchos medicamentos "no representan ningún avance" sino
apenas "ligeros cambios en las ya existentes, sin beneficio
para los pacientes" y su desarrollo responde a objetivos comerciales,
se lamentó el médico brasileño.
Un camino que se puede seguir explorando, apuntó, son nuevas
combinaciones de los antiguos medicamentos que pueden ofrecer
ventajas importantes, como ya se comprobó con las terapias
dobles o triples en uso hace algunos años.
Una vacuna solo será viable en cinco a 10 años más, periodo
en que habrán muerto más de 20 millones de enfermos de sida
en el mundo, concluyó.
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