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por Gustavo
González
SANTIAGO, nov (IPS) Los cambios estructurales
de corte neoliberal introducidos en América Latina en las
dos últimas décadas aumentaron la productividad laboral en
la industria, pero al mismo tiempo redujeron notablemente
el empleo, de acuerdo con un estudio difundido hoy por la
Cepal.
El fenómeno de aumento de la productividad se expresa
sobre todo en Argentina, Colombia, México y, en menor medida,
en Brasil, mientras que no se registran cambios importantes
en Chile y en Costa Rica, según el informe de Cepal (Comisión
Económica para América Latina y el Caribe).
Jorge Katz, director de la División de Desarrollo Productivo
y Empresarial de la Cepal, una agencia de la Organización
de Naciones Unidas con sede en Santiago de Chile, es el autor
de este estudio, que forma parte del proyecto "Crecimiento,
empleo y equidad", apoyado por la Agencia Holandesa de Cooperación
Externa.
La investigación se realiza en nueve países latinoamericanos
con el fin de evaluar el impacto de las profundas reformas
económicas que se generalizaron en la región a partir de los
años 80, que redujeron el papel del Estado y promovieron una
fuerte apertura externa junto a medidas de disciplina fiscal.
El estudio dirigido por Katz, un economista chileno, analiza
los cambios en 27 ramas industriales de Argentina, Brasil,
Chile, Colombia y México entre 1970 y 1996 y compara el incremento
logrado de productividad laboral con el de industrias similares
de Estados Unidos.
"La productividad laboral relativa promedio ha emergido desde
un nivel de 30 por ciento de la de Estados Unidos a comienzos
de los años 70, llegando a 50-60 por ciento en los 90", de
acuerdo con la investigación.
Los sectores industriales de Argentina, Colombia y México,
y en menor medida Brasil, muestran un mejor desempeño de largo
plazo. En Argentina, el incremento de la productividad laboral
se produjo a comienzos de los años 90, mientras que en México
tuvo lugar hacia fines de la década.
En Chile, el quinto país analizado, no hubo cambios sustantivos
de la productividad laboral, comparada con la de Estados Unidos.
Otras investigaciones del mismo proyecto de Cepal y la Cooperación
Holandesa indican que tampoco hay cambios en lo que respecta
a Costa Rica, mientras que en Jamaica, Perú y Uruguay la productividad
laboral tendió a deteriorarse en la comparación con los índices
estadounidenses.
El incremento promedio de productividad laboral en la región
tiene como contrapartida la disminución del empleo, una consecuencia
de los cambios propiciados en el sector industrial por las
reformas neoliberales.
En los últimos 20 años, el énfasis de la industria se desplazo
al procesamiento de recursos naturales y a la maquila (ensamblaje
de productos con insumos importados), abandonando ramas intensivas
en mano de obra e ingeniería, como la manufactura de calzado,
textiles, máquinas y herramientas, señala Cepal.
En Chile, Argentina y en alguna medida en Brasil, se privilegió
la producción de "commodities" (materias primas) industriales
de uso difundido y de gran demanda internacional, como aceite
vegetal, harina de pescado, pulpa de celulosa y papel, hierro,
acero y aluminio.
"Las compañías latinoamericanas, en su mayoría grandes conglomerados
de capital nacional, actúan como tomadoras de precios en mercados
mundiales altamente competitivos, con márgenes unitarios de
utilidad muy bajos", señala el informe.
Agrega que "las fábricas que manufacturan estos productos
(en Chile, Argentina y Brasil) son muy intensivas en capital,
automatizadas y tecnológicamente avanzadas, por lo que generan
poco empleo. A excepción de Brasil, en los otros países la
mayor parte de los equipos viene del exterior".
Las reformas liberales introducidas en México y en algunos
países centroamericanos estimularon hacia fines de los 90
la creación de plantas de ensamblaje (maquiladoras), lo cual
se vio alentado por los bajos salarios locales, que son un
décimo de los de Estados Unidos, indica el informe.
Las maquiladoras usan tecnología moderna para producir bienes
avanzados, como computadoras, equipos de video y televisores,
además de vestuario. Su tecnología, logística e ingeniería
proceden casi en su totalidad de compañías estadounidenses,
japonesas y sudcoreanas.
"El lado latinoamericano de la operación (de ensamblaje) no
produce gran valor agregado", subraya el informe de Cepal.
Los cambios estructurales disminuyeron abruptamente la integración
vertical en el sector industrial latinoamericano e incrementaron
su dependencia externa. "Muchas compañías operan ahora en
línea con sus proveedores internacionales de tecnología y
con sus licenciadores de procesos, y recurren a menos esfuerzos
locales y de ingeniería".
"Como resultado -advierte Cepal- aumentó la dependencia de
la región en bienes de capital externos y tecnología". La
privatización de empresas del Estado, promovida por la inserción
en la economía neoliberal, reforzó esta tendencia.
"La nueva estructura de producción encuentra grandes dificultades
para generar nuevos empleos, sin mencionar nuevos empleos
bien remunerados en sectores de elevada productividad. Aquellos
que se han creado son precarios y, en su mayor parte, están
en sectores de servicios de baja productividad", señala el
informe.
Según el último balance de la economía regional, presentado
por Cepal en agosto, el desempleo urbano fue en promedio de
8,7 por ciento en 1999, la tasa más alta en América Latina
desde la crisis de comienzos de los años 80, que fue el preámbulo
de las reformas neoliberales.
Para este año, Cepal espera una mínima disminución del desempleo,
que en promedio se ubicará en 8,5 por ciento de la población
económicamente activa.
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