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por Gumisai
Mutume
WASHINGTON, nov (IPS) El Banco Mundial
debería suspender todos sus proyectos de grandes represas
hasta cumplir las recomendaciones publicadas hoy por la Comisión
Mundial sobre Represas (WCD), reclamaron organizaciones no
gubernamentales.
La WCD, integrada por comunidades afectadas,
gobiernos y empresas constructoras, propuso en su nuevo informe
algunos cambios en el proceso de aprobación e implementación
de los proyectos para evitar graves costos sociales y ambientales.
El Banco Mundial ha sido la mayor fuente de financiación para
proyectos de grandes represas desde los años 50. Desde entonces,
financió más de 500 grandes diques en 92 países, que desplazaron
a unos 10 millones de personas, dañaron el ambiente y endeudaron
más a los prestatarios.
"El Banco Mundial nunca duda en exigir el reembolso a perpetuidad
por los proyectos que financia -incluso por proyectos fracasados-,
pero nunca ha pagado por la destrucción que causó en el ambiente
y en la vida de millones de personas", dice una declaración
firmada por más de 100 organizaciones no gubernamentales (ONG).
Entre las organizaciones firmantes se encuentran la Red Internacional
de los Ríos, el Movimiento de Personas Afectadas por Represas,
de Brasil, y el Movimiento Salven al Narmada, de India.
Pero ya es hora de que el Banco pague, dicen las ONG, que
reclaman a la institución financiera una revisión independiente,
abierta y participativa de todos los proyectos en curso o
planificados, así como el pago de compensaciones a todas las
comunidades afectadas.
La declaración de las ONG contiene una lista de proyectos
de represa en marcha que en su opinión "infringen con claridad"
los criterios propuestos por la WCD.
Entre ellos, señalaron los del río Narmada de India, la represa
Tres Gargantas en el río Yangtzé de China, la Ilisu en Turquía,
la Bujagali en Uganda, el Proyecto para las Tierras Altas
de Lesotho y otros en la Amazonia brasileña y en la cuenca
del río Uruguay, en el sureste de América del Sur.
El informe de la WCD, de 12 miembros, es el primer estudio
independiente sobre grandes represas y se basó en dos años
de investigaciones sobre el impacto de las represas en varios
países. Los resultados confirmaron las críticas planteadas
durante años por ambientalistas y organizaciones humanitarias.
En el mundo se han construido por lo menos 45.000 grandes
represas, según la comisión, que dedicó especial atención
a China e India, dos países en los cuales los proyectos hidroeléctricos
se han extendido con gran rapidez.
Hoy en día, casi la mitad de todos los ríos del mundo tienen
al menos una gran represa.
Según la WCD, es frecuente que la construcción de grandes
represas cause efectos devastadores para millones de personas
pobres y degradación del ambiente, sin brindar los beneficios
prometidos por quienes impulsan los proyectos.
En el informe, presentado en Londres por el ex presidente
sudafricano Nelson Mandela, se reconoce que las grandes represas
pueden ser beneficiosas para generar electricidad, controlar
inundaciones, almacenar agua e irrigar cultivos.
Sin embargo, "en demasiados casos se ha pagado un alto e incluso
inaceptable precio para lograr esos beneficios, en especial
en términos sociales y ambientales, a costa de personas desplazadas,
de comunidades afectadas corriente abajo, de quienes pagan
impuestos y del ambiente", apuntó la WCD.
Millones de personas que fueron desplazadas por los embalses
de las represas no recuperaron sus medios anteriores de subsistencia,
y las que viven corriente abajo de las represas, en especial
las que dependen de la pesca o la anegación natural de las
tierras que cultivan, también han sufrido graves impactos.
La comisión recomendó que quienes toman decisiones para construir
represas, incluso los gobiernos e instituciones financieras
como el Banco Mundial, adopten un enfoque nuevo y muy diferente
del desarrollo vinculado.
Ninguna represa debe ser construida sin el consentimiento
de las personas afectadas, es preciso evaluar en forma integral
las necesidades que un proyecto busca satisfacer, con participación
de los interesados, y hay que considerar otras alternativas
para satisfacer esas necesidad, enfatizó.
La WCD recomendó la realización de evaluaciones periódicas
de impacto de las represas ya construidas, con participación
de todos los interesados, y que entre las consecuencias posibles
de esas evaluaciones se incluya la suspensión de los proyectos.
También apuntó que deberían desarrollarse mecanismos para
brindar beneficios sociales por concepto de indemnización
a los afectados por impactos negativos de las represas, y
para restaurar los ecosistemas perjudicados.
Actualmente, el Banco tiene cinco proyectos de represa en
curso: dos en China, una en Nepal, otra en Uganda y otra en
Laos, informó la institución.
"Nuestra participación en las grandes represas ha decrecido
y se concentra más en la financiación de programas de rehabilitación
y seguridad, y no tanto en nuevas represas", declaró el presidente
del Banco, James Wolfensohn.
"El informe (de WCD) servirá de guía para nuestro trabajo
futuro, y lo pasaré de inmediato a los accionistas del Banco.
Todo depende de si los países prestatarios y los financistas
del proyecto aceptan las recomendaciones de la Comisión",
agregó.
La reducción de la financiación para las grandes represas
no fue una iniciativa del Banco, sino una respuesta a las
crecientes protestas sociales en todo el mundo, que provocaron
el colapso de varios proyectos.
En total, los bancos multilaterales y regionales de desarrollo
asignaron más de 125.000 millones de dólares para la financiación
de grandes represas.
La disminución de los fondos se produjo a comienzos de los
años 90, pero todavía se construyen grandes represas gracias
a las Agencias de Créditos para Exportación, que han sustituido
parcialmente al Banco Mundial en esta área.
Los escépticos temen que el Banco no se conmoverá por ninguno
de los hallazgos del informe, dado que en el pasado ignoró
estudios producidos incluso por sus propios observadores internos.
Sin embargo, los activistas tienen esperanzas porque el nuevo
informe reividica lo que ellos han dicho durante dos décadas,
y es que las grandes empresas perjudican a las comunidades
pobres y en general no son eficientes.
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