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por Jaya
Ramachandran
LA HAYA, nov (IPS) La ayuda oficial
al desarrollo es importante para que los países ricos transfieran
a los pobres tecnologías que no perjudiquen al ambiente, se
aseguró en esta ciudad en la sexta reunión de las partes (COP-6)
de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio
Climático.
En La Haya se discute hasta el día 24
la forma de cumplir con los objetivos de reducción de los
llamados gases invernadero fijados en el Protocolo de Kyoto,
en la tercera conferencia de las partes (1997).
Los gases invernadero son generados principalmente por la
quema de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo
y causan el recalentamiento de la atmósfera terrestre, que
provoca graves trastornos climáticos y catástrofes naturales.
"La ayuda directa sigue siendo importante para aquellas partes
del mundo donde la transferencia del sector privado es relativamente
escasa, como la agricultura, la forestación, la salud pública",
señala el informe redactado por científicos de todo el mundo.
El informe fue presentado en La Haya el lunes por Bert Metz,
presidente del grupo de trabajo sobre transferencia de tecnología.
La transferencia de tecnología abarca el conocimiento práctico,
la experiencia y los equipos para mitigar el cambio climático
producido, en su mayor parte, por los gases invernadero.
La transferencia de tecnología sería un elemento importante
para reducir la vulnerabilidad al cambio climático, según
el informe presentado en La Haya.
La comunidad internacional asumió la responsabilidad, a través
de la Convención Marco, de ayudar a los países de menor desarrollo,
los pequeños estados insulares y otras regiones vulnerables
a adaptarse a los efectos del cambio climático y a reducir
sus emisiones de gases invernadero.
Algunos de esos países exigieron fondos para la adaptación
al cambio, enfrentar desastres climáticos y para la investigación.
Otros pretenden indemnización para aquellos gobiernos que
serán perjudicados por el cumplimiento de los objetivos fijados
en Kyoto en 1997, sobre todo los países en desarrollo exportadores
de petróleo.
En este contexto, el informe presentado en La Haya argumenta
que la inversión extranjera directa y los préstamos comerciales
son los medios dominantes para que el sector privado realice
inversiones de tecnología en los países en desarrollo.
"La importancia del sector privado se ha incrementado. Sin
embargo, los gobiernos tienen la clara función de permitir
un ambiente que habilite la transferencia de tecnología",
según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.
El panel fue creado por la Organización Meteorológica Mundial,
en asociación con el Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente, para evaluar periódicamente "la ciencia,
los efectos y el contexto socioeconómico del cambio climático".
La primera conferencia de las partes, celebrada en Berlín
en 1995, solicitó al Panel que incluyera en su evaluación
la forma en que se realizaría la transferencia de tecnologías
que no perjudican el ambiente.
En la transferencia de tecnología están involucrados compañías
privadas y públicas, clientes individuales, propietarios,
financistas, gobiernos, organismos multilaterales y organizaciones
no gubernamentales, entre otros actores.
Parte de la tecnología se transfiere directamente entre organismos
estatales o entre compañías, pero cada vez más los movimientos
de tecnología también dependen de la coordinación de múltiples
organizaciones como las redes de servicios de información
y firmas financieras.
"Hacen falta asociaciones entre los distintos actores para
asegurar el éxito de las transferencias. Los gobiernos pueden
facilitar esas asociaciones", según el informe.
La interacción para la transferencia varía según los sectores,
los países y los tipos de tecnología, según el informe.
Los representantes de las organizaciones ecologistas sostienen
que las desastrosas consecuencias de los gases invernadero
tienen solución, y que sólo hace falta aplicarlas.
La rápida introducción de sistemas de energía renovable en
los países en desarrollo sería un uso eficiente de la energía
y pondría fin a la exportación y financiación de parte de
los países industrializados de "energía sucia" al Sur, según
Bill Hare, de Greenpeace.
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