|
por Ramesh
Jaura
LA HAYA, nov (IPS) Las ONG presentes
en la conferencia sobre cambio climático en La Haya no llaman
tanto la atención de la prensa, como ocurrió con el tortazo
que recibió en la cara el principal negociador del gobierno
de Estados Unidos, aunque procuran advertir al mundo sobre
el recalentamiento planetario.
El incidente que protagonizó Frank Loy, el negociador
de Washington, ocupó los titulares el miércoles, mientras
el compromiso de las ONG (organizaciones no gubernamentales)
se manifestó de varias maneras en la sexta conferencia de
partes (COP- 6) de la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre Cambio Climático, que concluirá este viernes en La Haya.
Una de ellas fue la presentación del Proyecto Sur Sur Norte,
por el Centro Bangladesh de Estudios Avanzados. Otra fue el
debate "Cambio climático: Deuda, equidad y supervivencia",
organizado por Amigos de la Tierra Internacional y Oxfam.
El Proyecto SSN es una colaboración entre cuatro países del
Sur en desarrollo, Bangladesh, Brasil, Indonesia y Sudáfrica,
y uno del Norte industrializado, Holanda, con el fin de diseñar
e implementar proyectos de Mecanismos Limpios de Desarrollo
(MLD).
Estos Mecanismos fueron acordados en la tercera conferencia
de partes (COP-3) de la Convención Marco, hace tres años.
Una parte central de esta gestión es el sitio en Internet
en el cual inversores y países pueden participar en la creación
de proyectos que sean sustentables con la integridad ambiental,
según el portavoz Stef Raubenheimer.
"Nuestro sitio procura... contribuir con la estabilización
del carbono atmosférico, con el desarrollo sustentable de
los países del Sur, y de ayudar a los países del norte a cumplir
sus objetivos de reducción de gases invernadero", dijo Raubenheimer.
Los llamados gases invernadero, generados principalmente por
la quema de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo,
causan el recalentamiento de la atmósfera terrestre, que provoca
graves cambios climáticos y desastres naturales.
La conferencia de La Haya es la sexta conferencia de partes
(COP-6) para negociar la forma de reducir los gases invernaderos,
emitidos en 85 por ciento por los países industrializados.
Raubenheimer explicó que todas las conclusiones del Proyecto
SSN se harán públicas en el sitio en Internet.
"Alentamos a todos a publicar información y conclusiones en
nuestro sitio para que se convierta en una base de conocimiento
para aquellos que participan en los MDL", señaló.
Un objetivo del sitio es contribuir con el desarrollo de un
mercado electrónico de MDL, donde tanto compradores y vendedores
de créditos de MDL puedan usar la Internet como punto de ingreso
al mercado y como portal financiero para proyectos de este
tipo.
La Convención Marco de 1992 y el Protocolo de Kyoto de 1997
acordaron que los países industrializados reduzcan sus gases
invernadero en cinco por ciento frente a las emisiones de
1990 para el lapso entre 2008 y 2012.
Para ayudar a los países del Norte, los países en desarrollo
que no tienen que reducir sus emisiones en este lapso porque
producen pequeñas cantidades de gases invernadero, podrán
albergar proyectos de MDL en los cuales los países industrializados
podrán invertir y así obtener créditos para compensar sus
emisiones.
El objetivo de estos proyectos es emplear tecnologías más
limpias en los países del Sur, contribuyendo a su desarrollo
sustentable y a la responsabilidad mutua de reducir los gases
invernadero.
De esta manera, el MDL está diseñado para ayudar a los países
del Norte a cumplir sus compromisos dándoles flexibilidad
para reducir los gases invernadero en otros países del mundo
a un costo menor que en sus propios territorios.
Aunque son controvertidos, los MDL crean un incentivo para
que los países industrializados inviertan en el desarrollo
sustentable de los del Sur, mientras reducen las emisiones
de gases invernadero.
En el debate organizado por Amigos de la Tierra y Oxfam se
habló de la justicia y cómo afecta las negociaciones de cambio
climático.
Tricia Feeney, de Oxfam, una organización benéfica de Gran
Bretaña, se refirió a cómo el cambio climático perjudica a
las poblaciones pobres y vulnerables de los países en desarrollo,
y a que los pedidos de justicia e igualdad de éstos y de China
cayeron sobre oídos sordos en La Haya.
Las propuestas de financiación que surgieron en la COP-6 sólo
lograrán desviar el reducido volumen de la ayuda oficial que
destinan al desarrollo los países ricos, advirtió.
Andrew Simms, de la británica Fundación Nueva Economía, comparó
la crisis de la deuda externa con el tratamiento dado a los
siete países más ricos del mundo que, según él, acumularon
deudas por 13.000 billones de dólares anuales por emitir gases
invernadero.
En ambos casos, los organismos financieros multilaterales
desempeñan funciones clave, pero mientras los países más pobres
deben aceptar condiciones impuestas desde el exterior para
la reducción de su deuda externa, los mayores deudores por
gases invernadero no sufren esas imposiciones, argumentó.
Para Atiq Rahman, del Centro Bangladesh de Estudios Avanzados,
el proceso de cambio climático es una "negociación de poder,
no de justicia".
Rahman cuestiona a aquellos países ricos que al principio
negaron el cambio climático y que ahora se apresuran a aceptar
el polémico concepto de la compensación del carbono en la
atmósfera mediante los "sumideros", como la plantación de
árboles.
Acusó a los negociadores de los países ricos de hacer trampa
con respecto a los compromisos asumidos en el Protocolo de
Kyoto.
Inicio
|