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por Diego
Cevallos
MEXICO, 30 nov (IPS) Ernesto Zedillo
llegó a la Presidencia de México en 1994 con el lema "bienestar
para la familia". Hoy, al término de su mandato, la pobreza
ha aumentado y los avances se limitan a las cifras macroeconómicas.
En los últimos seis años, la pobreza
creció 10 por ciento, hasta abarcar 75 por ciento de los 100
millones de habitantes del país, y la desigualdad social se
acentuó, señala el investigador Julio Boltvinik, del prestigioso
Colegio de México.
En contraste, en el mismo lapso el país
aumentó sus exportaciones, controló la inflación, fortaleció
su moneda, logró reservas internacionales sin precedentes,
pagó millonarias deudas y llegó a tasas de crecimiento superiores
a cinco por ciento anual.
Además, cosechó los aplausos de los organismos
financieros internacionales, y descartó cualquier posibilidad
de que se registre una crisis económica en el tramo final
de la gestión de Zedillo, según las autoridades gubernamentales.
La pregunta es, entonces, por qué mejoró
la economía, pero no se abatió la pobreza.
La crisis de fines de 1994 limitó los
logros en materia social y obligó a reanudar el camino, responden
las autoridades, tanto la oposición estima que hubo fallas
en el proyecto "neoliberal".
Los expertos consideran que se trata
de factores combinados: el modelo de desarrollo, los retrasos
históricos, la composición demográfica, la política y el entorno
internacional.
Este viernes, por primera vez en 71 años,
un presidente miembro del Partido Revolucionario Institucional
(PRI) entregará el poder a un opositor, Vicente Fox, ex directivo
de la empresa Coca-Cola.
El mandatario electo, cuya oferta de
campaña fue trabajar sin descanso para abatir la pobreza,
recibirá un país que desde 1995 bajó del peldaño 55 al 53
en el índice de desarrollo humano del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD).
De los 75 millones de pobres que hoy
residen en México (con un ingreso inferior a dos dólares diarios,
según los parámetros del Banco Mundial), 54 millones son indigentes
(sobreviven con menos de un dólar diario), dijo Boltvinik,
en base a estudios locales, gubernamentales, privados y de
organismos internacionales.
Durante la gestión de Zedillo se logró
una estabilidad económica que no llegó a la población, según
el experto, quien investiga la pobreza en México desde hace
20 años y asesora a Fox en el diseño de futuras políticas
sociales.
La estabilidad benefició sólo a 25 por
ciento de la población más rica, el resto siguió empobreciéndose,
coincidió en indicar Jonathan Heath, consultor en temas sociales
y económicos.
México es "un país marcado por la desigualdad
social y económica, étnica y de género (...) los extremos
de pobreza y opulencia se observan y contrastan cotidianamente",
reconoció el estatal Consejo Nacional de Población, en su
último informe.
La situación no es nueva para México
y los organismos internacionales la han señalado en forma
constante en los últimos 30 años.
Pero ya en siglo XIX, el cronista alemán
Alexander von Humboldt escribió: "México es el país de la
desigualdad. Acaso en ninguna parte la hay más espantosa en
la distribución de las fortunas".
Estadísticas oficiales indican que 55
por ciento del circulante pertenece a 20 por ciento de las
familias, mientras el restante 45 por ciento se distribuye
entre el 80 por ciento más pobre.
Zedillo sostuvo que sólo la estabilidad
económica lograda en los últimos años garantiza que en el
futuro se acabe con la pobreza.
México podría resolver el problema de
la pobreza entre 2039 y 2059, siempre que no sufra crisis,
continúe en crecimiento y mantenga sus programas de asistencia
social, vaticinó en 1999 Nora Lusting, jefa de la unidad asesora
sobre Pobreza y Desigualdad del Banco Interamericano de Desarrollo.
Fox aseguró que durante su gestión, que
terminará en diciembre del 2006, México dará un salto de desarrollo
de tal magnitud que abatirá gran parte de la pobreza.
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