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Hueco en capa de ozono tardará medio siglo en cerrarse

por Danielle Knight

WASHINGTON, 4 dic (IPS) El hueco en la capa atmosférica de ozono comenzará a contraerse pronto y podría cerrarse por completo en 50 años, anunciaron científicos en la capital estadounidense.

Las últimas investigaciones revelan que el volumen del ozono destruidos por clorofluorocarbonos (CFC) disminuye como consecuencia de la puesta en vigor del Protocolo de Montreal, un esfuerzo mundial para prohibir la producción y uso de esos agentes químicos, dijeron los expertos.

"Ahora tenemos pruebas que el Protocolo de Montreal tiene un efecto considerable", declaró el domingo Drew Shindell, científico especializado en meteorología que trabaja en la Administracion Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA) estadounidense.

Muchos países redujeron la producción y uso de CFC, cuya presencia en la estratósfera, una de las capas superiores de la atmósfera, alcanzaría un crecimiento cero en la próxima década, dijo Alan O'Neill, también experto en clima y ozono.

"Los modelos por computadora demostraron que el hueco en la capa de ozono comenzará a cerrarse y, al final, desaparecerá en 50 años", dijo O'Neill.

La capa de ozono (compuesta por moléculas con oxígeno bivalente) se encuentra a una altura de entre 10 y 50 kilómetros sobre la Tierra, a la que protege de los efectos de las radiaciones ultravioletas del sol, en especial las del tipo B.

Cualquier disminución perceptible de ozono en la estratósfera provoca un aumento de radiaciones B que llegan a la superficie del planeta.

Los científicos han advertido durante décadas que el aumento de la radiación ultravioleta de tipo B puede provocar cáncer de piel, deprimir el sistema inmunológico, exacerbar enfermedades visuales, como cataratas, y dañar animales, plantas y materiales plásticos.

Desde 1928, los CFC han sido emitidos a la atmósfera a través de aerosoles, espumas, refrigeración, aire acondicionado, solventes y extinguidores de fuego.

Los agentes químicos que destruyen el ozono tienen larga duración y sus emisiones, no importa en qué parte del planeta son descargadas, llegan a la estratósfera y afectan esa capa de protección.

Un hueco en la capa de ozono sobre la Antártida fue descubierto en 1980. Desde entonces, los científicos han observado la destrucción del ozono en latitudes altas e intermedias.

Este año, en septiembre, el mayor hueco de ozono jamás registrado fue observado sobre la Antártida, extendiéndose sobre el extremo meridional de América del Sur.

La brecha de la capa de ozono sobre la Antártida, que se controla por mediciones satelitales, llegó en septiembre a 28,3 millones de kilómetros cuadrados, su mayor tamaño desde el 19 de septiembre de 1998, cuando fue de 27,2 millones.

La dimensión registrada este año duplica la superficie de Europa. El hueco de la capa de ozono sobre la Antártida se abre de forma periódica en septiembre y octubre, es decir, en la primavera del hemisferio sur.

Para tratar de detener la destrucción del ozono, los países se comprometieron a reducir y prohibir la producción y empleo de CFC a través de la implementación del Protocolo de Montreal, acordado en 1987.

Según datos recogidos por la Estación de Control y Vigilancia de la Atmósfera Global en Cabo Grimm, Australia, que mide los CFC de todo el mundo en los estratos inferiores de la atmósfera, el crecimiento de la emisión de los gases nocivos más comunes, como el freón, usado en refrigeración, ha sido nulo.

Eso significa que la concentración de esas sustancias no aumenta sobre la superficie terrestre, como apuntó Shindell. La emisión de CFC menos comunes, como los halomórficos utilizados en aquipos antiincendios, comenzó a disminuir hace dos años.

Países que antes usaba agentes químicos destructores de ozono de forma masiva redujeron su uso de forma significativa o total, según la Secretaría del Ozono de las Naciones Unidas, con sede en Ginebra.

Doce naciones europeas cortaron el uso de CFC de 301.000 toneladas en 1986 a 4.200 en 1998, mientras Estados Unidos lo redujo de 306.000 toneladas a 2.500. Japón lo disminuyó de 118.000 toneladas a cero, y Rusia, de 100.000 a 10.000.

Sin embargo, algunos países no redujeron el uso de CFC en grandes volúmenes, e incluso lo aumentaron en ciertos casos, según la Secretaría.

En China, el uso de estas sustancias aumentó de 29.000 toneladas en 1986 a 51.000 en 1997, así como en Irán (de 1.300 a 5.500), Corea del Sur (de 8.500 a 9.200) y Filipinas (de 1.900 a 2.700 toneladas).

Si bien la mayoría de los países cumple el Protocolo de Montreal, Marvin Geller, experto en meteorología de la Universidad de Nueva York, previno que todavía hay un volumen considerable de esas sustancias químicas en las capas inferiores de la atmósfera.

Deberá transcurrir aún medio siglo para que los CFC presentes en la atmósfera pierdan su fuerza, pronosticó.

"Todos los países deben adherir a la abolición de los CFC para que se cierre el hueco de ozono", dijo Geller.

Sin embargo, los científicos previnieron que, aunque todos los países dejen de usar CFC, el recalentamiento planetario podría prolongar varias décadas el cierre del hueco de ozono, más allá de los 50 años pronosticados.

Pablo Canziani, experto del Departamento de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Buenos Aires, dijo que los gases invernadero liberados por la quema de combustibles fósiles hacen calurosa la atmósfera inferior y enfrían la estratósfera.

El enfriamiento de la estratósfera ayuda a las condiciones que producen el hueco de ozono, señaló.


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