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por Andrés
Cañizález
CARACAS, dic (IPS) La Corporación
Andina de Fomento (CAF) promueve una red regional de información
sobre desastres naturales, mientras expertos piden que la
prevención forme parte de las políticas de desarrollo integral
de cada país.
La CAF, considerada brazo financiero de la integración
de la Comunidad Andina, fue la principal receptora de iniciativas
para enfrentar el fenómeno climático de El Niño, en consonancia
con la recomendación de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) en el Decenio para la Mitigación de Desastres Naturales
(1990-2000).
"El Programa Regional Andino para la
Prevención y Mitigación de Riesgos (Preandino) tiene su origen
en la solicitud de los presidentes a la CAF para evaluar los
efectos de El Niño", explicó a IPS su coordinadora, Tanya
de Corrales, quien participó de una reunión de expertos la
semana pasada en Caracas.
"Se hizo un trabajo interinstitucional
y hoy existe soporte regional, grupos de trabajo y un canal
de intercambio", indicó la especialista venezolana.
"Es errado considerar a la prevención
sólo como un proyecto para evitar la crecida de un río", pues
la idea de prever los riesgos de desastres naturales y sus
efectos "debe estar presente en nuestro desarrollo territorial",
comentó.
"Es como una filosofía, porque si el
desarrollo no toma en cuenta los riesgos hay una tendencia
a aumentar la vulnerabilidad", agregó Corrales.
Esa postura cobró fuerza en los debates
del 30 de noviembre en Caracas, así como la necesidad de involucrar
a los gobiernos, a los empresarios y a los ciudadanos en el
diseño de políticas al respecto, que desembocarán en sistemas
nacionales coordinados.
"Debe generarse conciencia de que esto
no es sólo hacer un proyecto, que no es un problema exclusivamente
de asignar plata", dijo a IPS el experto colombiano Camilo
Cárdenas, quien encabezó en su país la creación de un sistema
de prevención y mitigación de desastres naturales.
Cárdenas advirtió que existen problemas
complejos en la región que aumenta la vulnerabilidad de la
gente frente a los fenómenos naturales, como lo son la pobreza,
el deterioro del ambiente y el desorden urbano.
El especialista opinó que la desatención
de estos tres aspectos no permiten reducir los riesgos de
desastres.
Fenómenos naturales de diverso tipo provocan
cada año en la región andina daños que superan los 1.500 millones
de dólares y la pérdida de unas 6.000 vidas humanas, afirma
un estudio de la Comisión Económica para América Latina.
"No tenemos real conciencia de las consecuencias
de los desastres, y esto no es teoría", sostuvo Cárdenas,
quien precisó que el paso de los huracanes George y Mitch
por América Central retrasó el desarrollo en casi tres décadas.
Por su parte, la coordinadora de Preandino
indicó que Venezuela es en este momento, con la tragedia del
estado costero de Vargas de diciembre de 1999, un ejemplo
de cómo un desarrollo urbanístico desordenado dio dimensiones
de tragedia mayor a un fenómeno natural.
"En 1950 se produjo el mismo fenómeno,
pero como no teníamos una cantidad enorme de población ubicada
en la zona, el desastre allí no fue de la magnitud del año
pasado", precisó Corrales.
La experta repasó los efectos ocasionados
por el alud de barro, agua y piedras ocurrido un año atrás
y que literalmente arrasaron con extensas zonas del estado
Vargas, en la costa central de Venezuela con el mar Caribe.
Aunque no existe una cifra definitiva,
se calcula que unas 15.000 personas perdieron la vida y los
daños están estimados en 3.200 millones de dólares.
Corrales entiende que existe en la actualidad
en Venezuela mayor conciencia sobre el tema, lo cual podría
propiciar una ley de Prevención y un sistema nacional coordinado
ante emergencias como la sucedida en Vargas, que no tenía
precedentes en el país.
Los expertos coincidieron en Caracas
en que para imponer "una cultura de la prevención" en los
planes oficiales de cada país se debe convencer a los ministerios
de Planificación, para lograr que se pase de los proyectos
puntuales ante un desastre a la presencia de la prevención
dentro de las políticas de desarrollo.
En tanto, Cárdenas, quien trabajó estrechamente
con el gobierno de Colombia para la creación de un sistema
de prevención y mitigación de riesgos, resaltó que los procesos
para consolidar leyes y sistemas requieren de una voluntad
política.
"En Colombia tenemos el sistema, que
tiene sus defectos, pero ha sido reconocido por la ONU, gracias
a que un presidente lo colocó entre sus prioridades", dijo
Cárdenas, actual consultor de la CAF en la materia.
"Estamos ante un problema en el que todos
tenemos que ver. Se necesita un compromiso del Estado, y también
del sector privado que es el que construye y urbaniza, y de
los ciudadanos para que no tiren la basura en la calle. No
hay que centrar la atención sólo en el gobierno", señaló el
experto colombiano.
Para Cárdenas, la iniciativa del Preandino,
que significa un espacio regional para esta materia, sirve
como intercambio necesario entre los países.
"Ante consecuencias comunes de un problema
macro como fue El Niño, que es un fenómeno mundial, no puede
cada país hacer esfuerzos aislados, porque son ineficientes",
puntualizó Cárdenas.
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