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por Diego
Cevallos
MEXICO, dic (IPS) La multiplicación
de los "changarros", nombre popular de las microempresas y
usado con frecuencia por el presidente Vicente Fox, será la
prioridad del gobierno de México en los próximos seis años,
pero los fondos destinados a ese fin serán escasos.
La creación de microunidades productivas
es una estrategia central del gobierno de Fox, iniciado el
día 1, para promover el desarrollo y combatir la pobreza,
dijo el secretario (ministro) de Economía, Luis Derbez, reunido
con corresponsales extranjeros.
En el proyecto de presupuesto del gobierno
para 2001, que deberá ser aprobado por el Congreso legislativo
antes de fin de año, Fox y su equipo proponen gastar en créditos
para pequeñas unidades productivas 147 millones de dólares,
cifra que representa apenas 0,11 por ciento de los egresos
netos totales.
En esa cifra entran los changarros, pero
también las pequeñas y medianas empresas, ya instaladas de
manera formal en los circuitos productivos o que pretenden
hacerlo.
A diferencia del gobierno del presidente
Ernesto Zedillo (1994- 2000), en cuya gestión el créditos
a las microempresas fue nulo -- no así a las medianas y pequeñas--,
en los seis años de gestión de Fox se destinarán a ese rubro
más de 400 millones de dólares, afirmó Derbez.
En las próximas semanas, los mexicanos
comenzarán a percibir a través de los medios de comunicación
avisos publicitarios sobre el programa de microcréditos, de
entre 500 y 5.000 dólares.
En un primer ciclo se mostrará a amas
de casa de zonas pobres hablando de los créditos promovidos
por el gobierno, que servirían para comprar dos o tres cerdos,
instalar un pequeño comercio o adquirir maquinaria para trabajos
de costura.
El dinero para los créditos será entregados
por el gobierno a organizaciones no gubernamentales, fundaciones
u otros grupos sociales interesados o que ya estén trabajando
en la promoción de pequeños proyectos productivos individuales
o colectivos, explicó Derbez.
Será un dinero que el gobierno entregará
a la sociedad y no recuperará, pero que servirá para despertar
un ciclo crediticio a pequeña escala, así como para capacitar
a personas de escasos recursos y aumentar la productividad,
manifestó el secretario.
No se entregará el dinero en forma directa
a las personas, sino que alimentará y potenciará los sistemas
de microcrédito ya existentes o se alentará la creación de
otros nuevos, agregó.
"Sabemos que sólo dos de cada cinco microcréditos
logran levantar un pequeño comercio", pero con eso ya es suficiente,
pues los tres restantes beneficiarios recibieron además capacitación
y quedarán en mejores condiciones de ingresar a los ciclos
productivos, declaró Derbez.
Más 53 por ciento de la población económicamente
activa mexicana trabaja en el sector informal y alrededor
de 2,5 por ciento está sin empleo. Es a esos sectores a los
que está dirigido el programa crediticio de Fox.
Junto al plan de los changarros, palabra
cuyo uso ya se extendió del habla popular al de políticos
y analistas gracias a Fox, el gobierno intentará además que
las actividades de la economía informal se integren al sector
formal.
El sector informal genera hoy en México
una riqueza equivalente a la quinta parte del producto interno
bruto nacional.
La idea no es cobrar impuestos sino permitir
que los informales tengan acceso a los servicios, al financiamiento,
la capacitación y a la tecnología, señaló el gobierno.
Aunado a la entrega de microcréditos
y el apoyo a los informales, Derbez anunció que el gobierno
ofrecerá garantías financieras a la banca de desarrollo para
que entregue créditos a medianos y pequeños empresarios, quienes
hoy no pueden acceder a financiamiento por carecer de respaldo
en bienes o dinero.
Se pretende integrar a las cadenas productivas
de exportación a más y más mexicanos, apuntó el secretario.
"No puede ser que en el caso de las maquiladoras, por ejemplo,
apenas tres por ciento del insumo productivo sea mexicano",
expresó.
México exporta anualmente más de 130.000
millones de dólares en productos, lo que lo convierte en líder
de América Latina en ese rubro. Sin embargo, menos de 10 por
ciento de las empresas nacionales están involucradas en las
ventas externas.
Procedente del mundo empresarial, donde
en pocos años pasó de ser un repartidor de refrescos a la
Presidencia de la firma Coca- Cola para México y América Central,
el presidente Fox sostiene que una gestión de tipo empresarial
es la clave para que este país supere sus injusticias y conquiste
el desarrollo.
La tarea es cuesta arriba, pues la herencia
de 71 años ininterrumpidos de gobiernos del Partido Revolucionario
Institucional incluye más de 70 millones de pobres y múltiples
problemas de corrupción, injusticias y clientelismo político,
según los colaboradores de Fox.
México no es un changarro y tampoco una
empresa, por lo que Fox está equivocando el camino, advierten
opositores.
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