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Se pronostica tiemplo nublado

P o r   M a r k   S o m m e r

   Las naciones en desarrollo insisten en que Estados Unidos encabece el proceso de reducción de emisiones, ya que es el principal contaminador y el más capacitado para asumir los costos de la transición

BERKELEY.- Aquellos gobiernos que han sido los mayores responsables del cambio climático global, los del mundo industrializado, han sido también los que más se han resistido hasta ahora a tomar acción.

Como la principal nación industrializada, Estados Unidos lidera el mundo en materia de polución y los contaminadores principales tienen, a su vez, una importancia clave en la política estadounidense.

Nueve de las diez principales corporaciones multinacionales integrantes de los sectores energético y automovilístico, ejercen desde hace largo tiempo una desmesurada influencia en los corredores de los poderes Ejecutivo y Legislativo de Estados Unidos.

Un reflejo de esa influencia es el decidido rechazo por parte del Congreso de todas las propuestas sobre eficiencia energética, conservación de los recursos naturales y utilización alternativa de energías renovables como la solar, la eólica, la geotérmica o las procedentes del hidrógeno, de la biomasa y, en pequeña escala, de las corrientes de agua.

Y lo que es más importante, los gobiernos, tanto de los países industrializados como de los subdesarrollados, no han logrado promover las embrionarias iniciativas de energía alternativa, a través del uso de los 300 mil millones de dólares de subsidio global que pagan cada año a las empresas de la energía y del automóvil.

Uno de los principales desafíos que plantea el cambio climático es la necesidad de un grado de cooperación más incisivo y rápido en la acción global.

De acuerdo con el Protocolo de Kyoto de 1997, negociado por 160 naciones, 38 de ellas industrializadas y en transición (las ex integrantes del bloque de Europa Oriental), el compromiso es cumplir antes del fin del año 2012 con reducciones obligatorias de las emisiones de gases de invernadero a un promedio del 5,2 por ciento por debajo de los niveles de 1990.

Las reducciones dispuestas en Kyoto van de ocho por ciento para la Unión Europea (UE) a siete por ciento para Estados Unidos y a seis por ciento para Japón.

Pero la mayor parte de las reducciones deben ser realizadas todos los años entre 2008 y 2012. Y, de acuerdo con las tendencias actuales,cuando llegue el momento de cumplirlas, Estados Unidos no estará en condiciones de honrar su compromiso. Sus emisiones de gases invernadero son ya cerca de 11 por ciento más altas que en 1990 y, dada la ausencia de cambios de políticas, se espera que en el año 2010 serán 33 por ciento superiores a las de 1990.

El Protocolo de Kyoto establece una serie de "mecanismos flexibles" cuyos principios y reglas operativas deben todavía ser acordados. Está es la clave para llegar a una fase culminante en las negociaciones sobre el clima mundial a celebrarse en La Haya.Por iniciativa de las naciones industrializadas, está estableciéndose un sistema de comercio de las emisiones para permitir a los países industrializados comprar licencias de contaminación a otras naciones (subdesarrolladas) cuyas reducciones de emisiones serían más baratas.

Además, un instrumento especial, denominado Mecanismo de Desarrollo Limpio, canalizaría fondos, tecnología y asistencia técnica por parte del Nortea los países del Sur, con el fin de permitirles alcanzar un desarrollo económico sustentable al tiempo de preservar el entorno natural, a través del uso de tecnologías de alta eficiencia y de baja emisión de carbono.

Estados Unidos espera satisfacer 80 por ciento de su reducción de emisiones a través de esos mecanismos, que además le permitirían evitar el problema de limitar sus hábitos despilfarradores de consumo de energía

Asimismo, en lo que muchos ven como una táctica evasiva, el gobierno de Bill Clinton (bajo la presión de un Congreso recalcitrante) insiste en que las naciones en desarrollo "participen significativamente" en las reducciones de emisiones dispuestas en Kyoto antes de que el Senado de Estados Unidos ponga a votación la ratificación del acuerdo.

Pero las naciones en desarrollo insisten en que, Estados Unidos debe ser el que encabezar la marcha ya que es el principal contaminador y puede permitirse mejor que nadie el pago de los costos de la transición.

Difícil consenso

Dadas las sustanciales diferencias que todavía subsisten entre Estados Unidos y la mayoría de las naciones en desarrollo e industrializadas, alcanzar un consenso se percibe difícil. La Unión Europea, Japón y otros Estados cuyas emisiones constituyen 40 por ciento del total global han propuesto poner en vigor al Protocolo de Kyoto ya en 2002. Para que eso ocurra, sin embargo, el acuerdo debe ser ratificado al menos por 55 naciones que representen 55 por ciento de todas las emisiones.

Sin la participación de Estados Unidos eso será difícil de alcanzar, aunque no imposible. Las negociaciones en La Haya coincidieron con las elecciones presidenciales en Estados Unidos. El candidato republicano, George W. Bush, es la quintaesencia de los petroleros tejanos, de los intereses de las grandes corporaciones energéticas. El candidato demócrata, Al Gore, es el autor del célebre libro "Earth in the Balance", donde afirma que el calentamiento global es el mayor desafío que enfrenta la Humanidad.

Estos dos hombres representan los polos opuestos en el debate sobre el calentamiento del planeta. Y el resultado de su enfrentamiento electoral - que no se conocía aun al cierre de esta edición - afectará las perspectivas futuras del combate contra el cambio climático.


* El autor es un ensayista y columnista que dirige el Mainstream Media Project, una iniciativa con base en Estados Unidos para llevar nuevas voces a los medios de comunicación.



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