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Por
Elena Martínez y Ricardo Sánchez*
CIUDAD
DE MÉXICO-NUEVA YORK.- Cuando hablamos de cambio climático,
¿nos referimos sólo a la mitigación de emisiones de
efecto invernadero? La respuesta es no, pues ningún
país tiene incentivos suficientes para reducir las
emisiones sólo por reducirlas.
Esto
es especialmente cierto para los países en desarrollo,
que no pueden sacrificar su desarrollo, incluyendo
las metas de erradicación de la pobreza, en aras del
medio ambiente global.
La
Convención de Cambio Climático sólo será efectiva
si los países industrializados y en desarrollo asumen
sus responsabilidades comunes pero diferenciadas al
enfrentar los asuntos ambientales globales.
El
cambio climático afecta a todo el mundo, pero sobre
todo a los países en desarrollo que están menos capacitados
para enfrentar los cada vez más frecuentes y extremos
cambios de clima. Por eso, las acciones de adaptación
al cambio climático deben ser prioritarias.
Pero,
¿qué está en juego en la COP6? El Protocolo de Kyoto
debe ser ratificado por los parlamentos de los países
que generan al menos 55 por ciento de los gases de
efecto invernadero, es decir, los principales países
industrializados.
Las
decisiones que se tomen en la COP6 pueden ya sea frenar
o incentivar la participación de estas naciones en
la implementación del Protocolo.
Los
países en desarrollo, por su parte, requieren apoyo
para incrementar su capacidad de respuesta al cambio
climático y hacer sostenible su desarrollo.
La
Cumbre del Milenio (Nueva York, septiembre, 2000)
respaldó las acciones para controlar el cambio climático
y promovió la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto
para 2002. Y el tiempo se agota.
Se
espera que en el seno de la COP6 se tomen diversas
decisiones sobre temas vitales para el mundo en desarrollo,
incluida América Latina y El Caribe. Entre ellos,
el fortalecimiento de capacidades, el desarrollo y
transferencia
de tecnología, los mecanismos flexibles y el tema
conocido con las siglas LULUCF, que comprende el uso
de la tierra, el cambio del uso de la tierra y la
silvicultura.
El
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD) y el Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente (PNUMA) respaldan los esfuerzos de
los países en desarrollo para encarar los desafíos
del cambio climático.
El
Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina
y el Caribe identificó el cambio climático como una
de sus cuatro prioridades y, desde 1998, ha promovido
talleres anuales para fomentar el intercambio entre
países.
En
los países en desarrollo, las acciones para controlar
el cambio climático deben también promover el desarrollo
sostenible y la erradicación de la pobreza. Y debe
fortalecerse el vínculo entre las actividades de energía
sustentable y las acciones de adaptación, con énfasis
en los países menos desarrollados y los miembros de
la AOSIS (Asociación de Pequeños Estados Insulares).
El
debate sobre estos temas es promovido conjuntamente
por PNUD y PNUMA, a través de Tierramérica, la plataforma
de comunicación para el desarrollo sostenible en América
Latina y el Caribe.
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La autora es administradora auxiliar y directora regional
para América Latina y el Caribe del PNUD, y el autor
es director regional para América Latina y el Caribe
del PNUMA.
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