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Entrevistas

Foto: Humberto Maturana

 

 

Entrevista con el padre de la teoría Gaia, James Lovelock

 

 


¿Y quién salvará la Tierra?

Por Sanjay Suri

"La energía solar y eólica no son salidas realistas. El poder nuclear es la única solución práctica real para el calentamiento global, pero ha habido una reacción histérica al respecto"

LONDRES - ¿Y quién salvará la Tierra? Si James Lovelock cree que nadie puede hacerlo, por lo menos en los próximos 50 años, entonces hay mucho de qué preocuparse.

El problema - usted ha oído hablar antes de esto - es el calentamiento global, agravado por la ignorancia colectiva acerca de este fenómeno.

"Yo no creo que ni siquiera el mundo de los ambientalistas está lo suficientemente consciente de este peligro", dice James Lovelock, el gurú del medio ambiente, quien a sus 80 años es considerado como uno de los más importantes y controvertidos científicos del siglo XX.

Lovelock dialogó en exclusiva con Tierramérica en Londres, después de la presentación de su esperada autobiografía "Homenaje a Gaia: la vida de un científico independiente'.

¿Gaia? "Gaia o Naturaleza, o como usted quiera llamarla," dice Lovelock. Fue el Premio Nobel de Literatura Willliam Golding quien usó el nombre de Gaia (una diosa griega) para bautizar la teoría de Lovelock. En pocas palabras, esta hipótesis describe a la Tierra como un planeta capaz de regularse por sí mismo de tal forma que siempre esté apto para la vida.

Han pasado 35 años desde que se lanzó esta teoría, nos recuerda Lovelock. "Y es generalmente aceptada como una ciencia de sistemas, pese a que a muchos críticos no les gusta el nombre." Durante mucho tiempo los geólogos y los biólogos trabajaron por su lado, cada uno pensando que estaba en lo correcto. Apenas ahora están actuando juntos y bajo el marco de esta teoría.

Lovelock, quien dirigió la creación del horno micro-ondas e inventó un dispositivo para detectar los CFCs (clorofluorocarbonos) causantes del adelgazamiento de la capa de ozono, está considerado por muchos como el padre del movimiento verde. Pero no es una paternidad que le plazca. "Hablando políticamente, yo no considero a los verdes necesariamente necesarios", dice Lovelock. "Ellos no tienen habilidades políticas." Quien puede luchar a favor del medio ambiente es el político común, "quien es más inteligente de lo que la mayoría de gente piensa".

La mayor parte de políticos alrededor del mundo conocen los problemas del calentamiento global, dice Lovelock. Aunque ellos tienen también sus propias limitaciones, sobre todo a la hora de evaluar el daño al medio ambiente: "pienso que es como un carro colina abajo con una falla en los frenos. Todo lo que usted realmente puede hacer es sacar el pie del acelerador. Porque no hay duda de que el calentamiento global existe y de que nosotros somos responsables de éste."

No será peor que las guerras

El Panel Internacional sobre Cambio Climático reveló que, al analizar un período que abarca los últimos mil años, sólo durante los últimos 150 el patrón del clima ha mostrado un repentino calentamiento. Hoy en día el daño es tan serio que "aún si detuviésemos la quema de los combustibles fósiles el calentamiento continuaría todavía por otros 50 años", asegura Lovelock.

Habitantes de las costas, ¡estén atentos! Una de las consecuencias más dañinas del cambio climático serían las inundaciones, debido al aumento del nivel del mar. "Londres habría estado seriamente inundado ocho veces hasta ahora si no fuera por la barrera del Támesis," dice el científico.

Pero otras tierras, según él, pueden no contar con tal protección. Las inundaciones pueden ser más agudas en Bangladesh: "aquí tenemos un doble problema. El nivel del mar sube, el mar se calienta más, hay más evaporación y por consiguiente más lluvia, lo que, a su vez, provoca más inundaciones."

Plantar árboles tampoco es una solución, cree Lovelock. "Los árboles pueden absorber una gran cantidad de dióxido de carbono, sin embargo, nuevas investigaciones demuestran que los árboles absorberán más luz del sol y calor que el suelo cubierto por ellos y esto sólo contribuirá más al calentamiento global."

Pese a todo, Lovelock sí logra vislumbrar un rayo de luz en el oscuro panorama que pinta: "el calentamiento global causará una crisis pero no necesariamente una crisis fatal. Podría no ser peor que la hambruna y las guerras y otros desastres; será algo con lo que la gente deberá aprender a vivir."

Una de las más grandes causas del calentamiento global es la quema de carbón, dice Lovelock. "Y existe una cantidad horrible de carbón a nuestro alrededor. Si hay un incremento en el uso del carbón el problema empeoraría más y más."

Por ello, el científico ambientalista continúa siendo enfático al promocionar el poder nuclear como fuente de energía. "Los franceses han sido muy inteligentes al conseguir toda su energía de las fuentes nucleares. No hay duda de que las plantas nucleares conllevan un riesgo pero no hay sistema energético que no lo haga", dice. "Hay grandes represas que estallan muy a menudo pero nunca decimos "no usemos la hidroelectricidad porque una represa podría reventar". Las energías solar y eólica no son salidas realistas. El poder nuclear es la única solución práctica real pero ha habido una reacción histérica al respecto."

El gran gurú no terminó la entrevista sin sus conocidas contradicciones. Es la quema del carbón en el Este lo que está dañando la Tierra más que la Francia nuclear. Pero es en el Este donde la gente está más en contacto con la Tierra, mientras en Occidente "quieren tratarla como a un gran jardín." El Este necesita enviar este mensaje a Occidente. Sin embargo, nos tememos que, ni en uno ni en otro lado, hay suficiente gente escuchando.


* El autor es colaborador de IPS.




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