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América Latina
Más
allá de la ilusión
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Por Diego Cevallos
Aunque
con enfoques distintos e incluso perspectivas de tiempo divergentes, los
países de la región apuestan a que el Protocolo de Kyoto haga realidad
la meta del apoyo a las naciones del Sur en desarrollo
CIUDAD DE MÉXICO.- México es el único país de América Latina que puede
ponerse una medalla por haber ratificado el Protocolo de Kyoto antes de
la COP6 en La Haya.
Eso es poco para una región que desde 1997 se declara decidida impulsora
del Protocolo de Kyoto y que sabe, por experiencia propia, las desastrosas
consecuencias económicas y sociales de los fenómenos naturales asociados
al cambio climático.
En la mayoría de los países latinoamericanos se intenta la ratificación
legislativa del protocolo, aunque los parlamentarios se abocan a otras
prioridades. También se discuten los "mecanismos de flexibilidad" contemplados
en el documento, con enfoques que difieren sobre detalles, tiempos y perspectivas.
En Chile, fuentes oficiales declararon a Tierramérica que ratificarán
el protocolo durante el primer semestre de 2001; en Argentina, funcionarios
aseguraron que éste será ratificado, pero que "no hay apuro"; mientras
en Brasil dijeron que esperan el estudio final de los legisladores.
Costa Rica, por su parte, ofreció concretar la ratificación antes de la
COP6; Perú señaló que tomará decisiones a la vista de los resultados de
esa cita y Venezuela indicó que primero aguardará la ratificación de Estados
Unidos.
Para todos, lo esencial es que Estados Unidos, responsable de 25 por ciento
de los gases que producen el cambio climático, ratifique el tratado.
Pero no esperan ese anuncio de Washington en La Haya, pues con los resultados
de las elecciones presidenciales en Estados Unidos podría variar el panorama
político respecto de Kyoto.
Si el Protocolo de Kyoto no entra en vigencia pronto, será infructuosa
la conferencia mundial de 2002, que evaluará los compromisos de la Cumbre
de la Tierra de 1992, advirtió en octubre el foro de ministros de medio
ambiente de América Latina y el Caribe.
Pero, ¿llega América Latina con una posición común a la reunión de La
Haya?
"Más
o menos", respondió Raúl Estrada Oyuela, director de Asuntos Ambientales
de la Cancillería de Argentina.
Venezuela tiene su dinámica por ser país petrolero y no quiere saber nada
de disminuir el consumo de petróleo; Brasil no se une al consenso, pues
enfrenta problemas muy particulares, y Argentina, Chile y Uruguay tienen
su propia problemática, señaló Estrada Oyuela.
El funcionario argentino, protagonista de primera línea de las negociaciones
del Protocolo de Kyoto, recordó que México integra el Club de Integridad
Ambiental y busca mitigar el cambio
climático desde la perspectiva de los países industrializados. Mientras,
Costa Rica negocia
recursos por su cuenta, "prestando sus bosques nativos".
Todos los países latinoamericanos están comprometidos con el protocolo,
pero dentro de un mosaico con posiciones y matices diferentes, observó
Estrada Oyuela.
Franz Tattembach, negociador técnico principal del tratado por Costa Rica,
piensa de modo diferente. A la COP6 América Latina llega "más unida que
en cualquier otra reunión", pues tiene como precedente citas donde discutió
el tema de forma conjunta.
Hay claro consenso sobre la necesidad de buscar fondos para programas
de mitigación de los efectos del cambio climático y de que se permita
al sector forestal participar en el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL),
expresó Tattembach.
Con ese espíritu, Costa Rica irá a La Haya para negociar todo en forma
conjunta con la región, agregó.
¿Qué espera América Latina conseguir específicamente en la COP6? Hay un
crisol de posturas.
María Rita Fontes, asesora de la División de Medio Ambiente de la Cancillería
de Brasil, indicó que su país desea que se reglamente el MDL, y se cree
un comité ejecutivo interino que defina para 2001 la puesta en marcha
de ese instrumento.
José Luis Samaniego, portavoz de la Unidad de Coordinación de Asuntos
Internacionales del ministerio de Medio Ambiente de México, señaló que
este país desea que en La Haya se concerten posiciones para eliminar las
diferencias de concepto que países en desarrollo e industrializados mantienen
sobre cambio climático.
Además, en La Haya debe aclararse, especialmente a Estados Unidos, que
Kyoto apunta a la adopción de compromisos relacionados con las actividades
humanas, y no a los procesos naturales, como pretenden los negociadores
estadounidenses, puntualizó Samaniego.
México también pretende la definición de plazos de negociación del MDL
entre países ricos y en desarrollo y que se aclare que se trata de "un
debate no necesariamente ambiental, que tiene que ver más con el mercado
y la competencia globales".
Venezuela, por su parte, desea de la COP6 decisiones "concretas" para
minimizar "los aspectos adversos que implica la aplicación del protocolo"
a los países productores de petróleo, declaró Evelyn Bravo, directora
de Relaciones Internacionales y de Medio Ambiente del ministerio de Energía
venezolano.
Venezuela también abogará en La Haya por la puesta en marcha de "los mecanismos
para proyectos de desarrollo sustentable en países en desarrollo con transferencia
de tecnología y el apoyo de los países industrializados".
Perú, en tanto, pedirá la reglamentación del funcionamiento del MDL y
la creación de un fondo especial de apoyo a los cambios tecnológicos en
los países en desarrollo, indicó Patricia Iturregui, experta del estatal
Consejo Nacional del Ambiente de Perú, quien participará en La Haya.
Chile también apuesta por el MDL, pero con énfasis en la inclusión de
sumideros y en el logro de un acuerdo para el inicio temprano de ese mecanismo
luego de la COP6", apuntó Adriana Hoffmann, directora de la Comisión Nacional
de Medio Ambiente de ese país.
En Colombia, el senador Rafael Orduz, quien propuso al Congreso de su
país la ratificación del Protocolo de Kyoto, dijo que sus colegas están
en "la prehistoria" en cuanto a la polémica generada por el cambio climático
y la importancia de ese fenómeno.
Espantar los temores
Para Argentina, lo que debe esperarse de la cita de La Haya es que, al
fragor de las negociaciones, los países no pierdan de vista que lo sustancial
es proteger el clima.
"En este proceso hay grupos que buscan cierto beneficio material, es decir
obtener dinero para hacer cosas, pero eso es lo lateral, lo principal
es que haya un movimiento mundial para mitigar el cambio climático", enfatizó
Estrada Oyuela.
América Latina aguarda el surgimiento en la COP6 de estrategias de cooperación
como el MDL, destacó el diplomático argentino.
Pero "tengo miedo de que sea otra vez una ilusión, pues no se ven condiciones
diferentes" respecto del pasado, advirtió. Estrada Oyuela recordó que
los países en desarrollo creyeron en los años 70 que los industrializados
destinarían en su ayuda 0,075 por ciento de su producto interno bruto,
pero eso no ocurrió. La misma propuesta se hizo en los años 80 y tampoco
se cumplió.
En los 90, con la explosión de los asuntos ambientales globales, se formularon
nuevas promesas de apoyo al Sur en desarrollo, algo que tampoco se hizo
realidad.
La decepción siguió a la Conferencia de Río y "ahora, yo veo otra vez
una gran ilusión, y hago todo lo posible para que mi país y otros en desarrollo
tengan esta posibilidad", declaró Estrada Oyuela.
A pesar de las dificultades, la mayoría de los funcionarios de la región
manifestaron esperanzas en que los esfuerzos en curso permitan la entrada
en vigor del Protocolo de Kyoto en 2002.
Para ello, apuntaron, la clave es el voto del Congreso de Estados Unidos,
aunque admitieron que en ese país aún no están dadas las condiciones para
la ratificación del protocolo.
* El autor es corresponsal de IPS.
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