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| "El
centro global de la pobreza" |
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Por K.Y.Amoako*
ADDIS ABEBA.- De acuerdo con
las proyecciones del Banco Mundial, en el año 2020
Africa tendrá una escasez de 250 millones de toneladas
de alimentos. Si no se adoptan desde ahora medidas
concertadas para revertir las tendencias negativas,
el centro global de la pobreza será cada vez más el
Africa rural.
Según el análisis de la Comisión
Económica de las Naciones Unidas para Africa (ECA),
la mitad del Africa subsahariana vive en la pobreza.
El continente se halla atrapado
en la clásica trampa formada por la inseguridad alimentaria,
el rápido deterioro ambiental y un elevado crecimiento
poblacional. A todo ello se agrega el cambio climático,
que podría provocar en la zona ciclos más acelerados
de calamidades ambientales.
Los conflictos han disminuido
en otras partes del mundo, pero no en Africa. Estudios
indican que los países en conflicto producen 12,4
por ciento menos alimentos per cápita en los años
de guerra que en los de paz. Y la mayoría de políticos
africanos aún no considera el nexo entre agricultura,
ambiente y población como factor esencial para el
desarrollo.
En Nigeria, el país más poblado
del continente, el presidente Olusegun Obasanjo, en
un inusual acto de liderazgo, quiere ubicar a la agricultura
en el centro de la agenda de desarrollo. La agricultura
comprende 32 por ciento del PIB nigeriano y emplea
70 por ciento de la población trabajadora. Pero gran
parte de la "intelligentsia" política nigeriana argumenta
que, debido a los precios declinantes de los productos
agrícolas, invertir en ese sector es riesgoso.
Los hechos, sin embargo, la contradicen.
La liberalización y mejores políticas agrícolas parecen
estar cambiando las cosas. Por ejemplo, Mozambique
registró 9 por ciento de crecimiento en la agricultura
en los últimos años. La producción de alimentos de
Uganda, con el estímulo de políticas liberalizadoras,
aumentó en cerca de 14 por ciento en 1999. Y el cambio
en la paridad monetaria dio un importante estímulo
a la agricultura de países como Burkina Faso.
La tasa interna media de rédito
de los gastos en investigación agrícola en Africa
alcanza 37 por ciento. Esto debería constituir un
estímulo para mayores niveles de inversión en el área.
Estudios del Instituto sobre
Recursos Naturales en Africa (INRA) muestran que una
combinación de buenas políticas, de semillas de alta
productividad y de suelos enriquecidos podría duplicar
las cosechas de arroz y trigo, triplicar las de sorgo
y cuadruplicar las de maíz.
¿Qué hacer entonces? En primer
lugar, debe ser salvada la brecha entre los conocimientos
disponibles y su aplicación por parte de la comunidad
agrícola. En esta nueva era de la información, las
dificultades pueden ser superadas.
En segundo lugar, se requiere
revisar los métodos en el manejo de los recursos del
suelo y del agua. Como advierte el INRA, la revolución
verde será imposible a menos que se mejore la calidad
del suelo. Según este instituto, 72 por cierto de
las tierras de cultivo y 31 por ciento de las de pastoreo
están degradadas en Africa subsahariana.
En tercer lugar, Africa debe
fortalecer sus instituciones de apoyo a la agricultura,
así como modernizar su infraestructura física, incluyendo
telecomunicaciones, transporte e instalaciones eléctricas.
En cuarto lugar, se deben crear
mayores y más abiertos mercados dentro y fuera del
continente. Y, en quinto lugar, se requiere una base
de producción más diversificada. Los cereales no autóctonos
y la horticultura tienen un enorme potencial, como
lo demostraron países como Zimbabwe y Kenia. Debe
ponerse más atención en cultivos tradicionales largamente
descuidados como la mandioca, así como de una amplia
variedad de plantas comestibles y medicinales.
Para hacer todo esto se requieren
inversiones masivas y un uso intensivo de las nuevas
tecnologías. Pero ello debe ser hecho, porque de lo
contrario la alternativa será el hambre para los habitantes
del continente.
(Copyright
IPS)
*Amoako
es Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para
Africa (ECA, www.un.org/depts/eca)
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