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Tendencias de la política ambiental estadounidense


Los petroleros al poder

Por Mark Sommer
*

Apoyado por un gabinete rico en industriales energéticos, George W. Bush, quien tomó posesión ayer como presidente de Estados Unidos, podría frenar avances ambientales y abandonar, de entrada, las cruciales negociaciones de Kyoto

BERKELEY.- Con un singular concepto de diversidad, el presidente electo George W.Bush incluyó en su gabinete a unos pocos afro y árabe-norteamericanos y a unos cuantos hispanos y mujeres entre los consabidos hombres blancos de la generación de su padre.

Pero pese a su colorido camuflaje y su eclecticismo étnico, el flamante gabinete resultó ideológicamente estrecho: Bush seleccionó mayormente a ejecutivos de diversos sectores de las industrias energética y automotriz.

Hijo de un hombre que hizo su primer millón de dólares gracias al petróleo, Bush Jr. nunca encontró mucho oro negro en las perforaciones que comandó en las ventosas llanuras del oeste de Texas veinte años atrás. Pero en cambio sí descubrió filones provechosos al usar conexiones familiares para atraer a ricos inversionistas hacia empresas arriesgadas. Ellos perdieron misteriosamente millones de dólares, pero Bush llenó su billetera.

Su crónico fracaso en producir beneficios, sin embargo, no preocupó demasiado a sus asociados. Ellos lograron abultadas deducciones impositivas para cubrir sus pérdidas y pusieron sus ojos en un premio más grande, el acceso a "Poppy", es decir, al entonces vicepresidente George Bush.

Muchos de aquellos que habían invertido unos pocos dólares en pozos secos, luego financiaron en 1994 su estreno como gobernador del estado de Texas. Ahora ellos y sus amigos reciben nombramientos y preparan políticas favorables para la industria en una "Restauración Bush" con olor a petróleo.

Los consejeros de Bush constituyen una camarilla de amigos que representa los intereses de la industria energética y que parecen más integrantes de una junta empresarial que miembros de un gabinete.

Como Secretario de Defensa del gobierno de Bush padre, el vicepresidente electo Dick Cheney orquestó en 1990 la Guerra del Golfo para reafirmar el dominio de Estados Unidos sobre el petróleo del Medio Oriente. Al volver al sector privado en 1993, Cheney encabezó la empresa Halliburton, con sede en Texas, que es la mayor firma del mundo en perforación petrolera.

Bush y Cheney serán respaldados en cuestiones energéticas por un equipo de hombres con antecedentes de favorecer a las industrias que deberían regular. El ex Secretario de Transporte Andrew Card era un alto "lobbyst" (miembro de grupos de presión) de la industria automovilística antes de ser designado como jefe del gabinete de Bush.

El designado Secretario de Energía, Spencer Abraham, luchó contra las normas por Aire Limpio y mejoró los niveles de rendimiento del sector de los combustibles como senador por Detroit.

Y como Fiscal General de Colorado, el Secretario del Interior designado, Gale Norton fue un fuerte defensor de los derechos de propiedad individuales y empresariales en contra de los esfuerzos federales para reglamentar las perforaciones de pozos, la minería, la explotación forestal y el pastoreo.

Con una oligarquía empresarial petrolera al timón, ¿qué políticas energéticas y ambientales pueden esperarse de George Bush II en la Casa Blanca?.

En primer lugar se vislumbra un abandono de facto de las negociaciones de Kyoto. En la conferencia sobre cambio climático en noviembre pasado en La Haya, el gobierno de Clinton frenó todo progreso al insistir en que se incluya a los bosques estadounidenses como "sumideros de carbono" con el fin de minimizar los compromisos de Estados Unidos en la reducción de emisiones de gases invernadero.

La administración de Bush, quien junto con la Coalición del Clima Global (conformada por industriales) cuestiona incluso la existencia del cambio climático, querrá probablemente aplicar la táctica del cerrojo sobre cualquier esfuerzo internacional para reducir el uso de los combustibles fósiles. Y en ausencia de cooperación de Estados Unidos, otras importantes naciones industrializadas sentirán poca presión para seguir adelante por su cuenta.

En el frente interno, se espera un incremento del consumo de energía. Ahora los estadounidenses producen 12 por ciento más de dióxido de carbono que hace ocho años y consumen 1,3 por ciento más combustibles de origen fósil que hace 12 meses. Sólo una recesión mundial podría reducir la creciente demanda de energía.

Se prevé una agresiva explotación de las nuevas fuentes domésticas y externas de energía. Muy controvertida resulta una propuesta del gobierno de Bush de realizar prospección petrolera en el Refugio de Fauna Artica en Alaska. Sus defensores argumentan que reducirá la dependencia norteamericana del petróleo extranjero, pero los geólogos pronostican que cuando mucho podría reducir las importaciones del actual 60 por ciento a 50 por ciento.

Se pronostica, además, el empleo del poder militar para reforzar el dominio de Estados Unidos en regiones ricas en petróleo en el mundo. La intensificación de las hostilidades en Medio Oriente bien podría provocar una nueva guerra en los próximos años. Algunos observadores sospechan que con el mismo equipo que libró para Bush padre una "blitzkrieg" en el Golfo, Bush Jr. y Cheney lanzarían su propia tecno-"guerra santa", quizás para vengar la humillación de Poppy, quien no pudo derrocar a Saddam Hussein.

El público estadounidense muestra ambivalencias sobre su despilfarrador uso de energía. Muchos expresan preocupaciones por el medio ambiente, pero pocos están dispuestos reducir sus patrones de consumo. Al parecer sólo un costo elevado del petróleo incrementará la conciencia ambiental pública. Pero el gobierno de George W. Bush, rico en empresarios de la industria energética, se sentirá demasiado feliz con el elevado consumo de combustibles fósiles y no tendrá ganas de promover políticas más amigables con el medio ambiente.

(Copyright IPS)


* Mark Sommer es ensayista, dirige el Mainstream Media Project, una iniciativa con sede en Estados Unidos para llevar nuevas voces a los medios de comunicación

ONG culpan a EE.UU por fracaso de conferencia

Triunfos y derrotas

Especial TA: Cambio Climático

 



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Ilustración: Mauricio Gomez Morín.
 
Ilustración: Mauricio Gomez Morín.

Enlaces Externos


Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (en español)

Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (sitio oficial)

El Protocolo de Kyoto

Propuesta de organizadores del Foro Social Mundial

Coalición del clima global

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