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por Mario
Osava
RIO DE JANEIRO, ene (IPS) La soledad
de Tainá, una niña indígena en medio de los infinitos bosques
amazónicos de Brasil, aumentó con la muerte de su anciano
tío Gé, pero ella heredó de su pueblo el coraje y el conocimiento
de la naturaleza.
Esa fuerza la ayuda a cumplir su misión
de combatir la piratería biológica y el tráfico de animales
silvestres, practicados por extranjeros con la complicidad
de grupos locales, cuenta la película "Tainá", el más reciente
intento de impulsar un cine para niños con temas verdaderamente
nacionales.
En su lucha, Tainá cuenta con un aliado
inesperado, un niño de la gran ciudad, adicto a los juegos
electrónicos y aficionado a las hamburguesas de Mac Donald's,
por lo que se encontraba completamente desubicado en un poblado
a las orillas de un río amazónico.
Se encuentra allí porque su madre, científica,
investiga una vacuna contra una enfermedad tropical, que despierta
la codicia de los modernos piratas extranjeros del conocimiento
local y de animales.
Vidas tan opuestas provocan un choque
cultural, pero no impiden que la pequeña desbarate a la cuadrilla,
llevándola a la cárcel, a través de la policía ambiental del
país.
"Tainá", dirigida por Tania Lamarca,
busca atender la demanda del público infantil, intensa en
estos meses de vacaciones escolares, de diciembre a febrero,
y en general monopolizada por películas estadounidenses, como
las inevitables producciones de Walt Disney, y más recientemente
por el japonés Pokemon.
Aprovecha para eso el esplendor de las
imágenes de los inmensos bosques y ríos, el encanto de los
animales, cuyos gestos sirven de comentarios a las acciones
humanas, la exuberancia amazónica y su poder de estimular
la imaginación de cualquier persona.
La buena fotografía ayuda a sacar provecho
de esos recursos naturales, como situaciones cómicas e insólitas
que cautivan a los niños, y también a los adultos, como el
susto de un niño urbano en la selva o um "bombardeo" de cocos
contra los bandidos desde un hidroavión.
No sólo el conocimiento indígena de la
naturaleza es alabado en la persona de la niña Tainá. Su amigo
blanco logra pilotar el hidroavión gracias a su intenso entrenamiento
en los juegos electrónicos.
"Es lo que más me gustó", comentó un
espectador de ocho años, al final de una sesión.
La historia es ingenua, como parece inevitable
en las películas infantiles, pero los niños están lejos de
comprender las referencias a la piratería científica, al conocimiento
local que extranjeros patentan en sus países, adueñándose
de derechos que deberían pertenecer a las poblaciones amazónicas.
Más sencillo sería atenerse a la denuncia
del contrabando de animales silvestres, un negocio que según
algunas estimaciones supera los 20.000 millones de dólares
al año en el mundo, siendo superado sólo por el tráfico de
armas y drogas, entre las actividades ilegales.
Brasil contribuye con 15 por ciento de
ese mercado como uno de los grandes exportadores, según Dener
Giovani, director de la Red Nacional de Combate al Tráfico
de Animales Silvestres, una organización no gubernamental
que colabora con las autoridades ambientales brasileñas.
Las especies amenazadas de extinción
son las que obtienen mejores precios, hasta 200.000 dólares
en el caso de la arara azul, un pájaro de los bosques de la
costa atlántica brasileña de los que hay pocos ejemplares,
según los expertos.
En "Tainá", un mono de una especie en
extinción, cazado por el grupo de biopiratas y protegido por
la indígena, es el eje de la historia. Un grupo estadounidense
ofreció 10.000 dólares por uno de esos animales.
"Tainá" trata de ejercer, en estas vacaciones
de verano, el papel que tuvo hace un año el "Castillo Ra-Tim-Bum",
una película para niños considerada importante en el cine
nacional. En realidad es una adaptación de un programa de
la emisora pública de televisión, considerado de excelente
calidad.
Los filmes brasileños de mayor éxito
de taquilla suelen estar destinados a los niños, pero tienen
objetivos comerciales y de entretenimiento. Sus protagonistas
y productores son la conocida presentadora de televisión Xuxa
y el grupo de comediantes "Trapalhdes" (personas ingenuas
que siempre se equivocan).
La cantidad relativamente pequeña de
espectadores atraídos por "Tainá" en las primeras semanas
de exhibición en Río de Janeiro indican que el público sigue
prefiriendo películas de diversión pura, en general producciones
estadounidenses.
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