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por Yadira
Ferrer
SANTAFE DE BOGOTA, 17 ene (IPS) El
director de la Unesco, Koichiro Matsuura, confirmó en la visita
a Colombia que concluyó hoy la declaración de dos áreas de
este país como reservas mundiales de la biosfera.
Las dos zonas beneficiadas con esta declaración
de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura) son el archipiélago de
San Andrés, Providencia y Santa Catalina, en el mar Caribe,
y la ciénaga Grande de Santa Marta, en el norte del país.
Matsuura oficializó la decisión, adoptada
originalmente el 9 de noviembre, durante un recorrido que
realizó por estos lugares el lunes y el martes junto al presidente
de Colombia, Andrés Pastrana, y otras autoridades.
En la visita, el director de la agencia
de la Organización de las Naciones Unidas explicó que la declaratoria
significa la apertura de espacios de conservación en este
país, en los que también se consoliden alternativas de producción
social, cultural y ecológicamente sustentables.
El Ministerio de Medio Ambiente estudia
hacer del archipiélago caribeño un modelo mundial de conservación
de los recursos marinos, desde la óptica del desarrollo sustentable
y del control de la pesca.
La directora técnica de ecosistemas de
esa cartera, Angela Andrade, dijo a IPS que esa zona se convertirá
en la de mayor extensión entre las reservas marinas existentes
(30 por ciento de la extensión territorial del mar Caribe
colombiano).
Andrade explicó que gran parte del área,
de gran biodiversidad, cuenta con ecosistemas como las barreras
de arrecife coralino, que son las segundas más extensas del
gran Caribe y la mayor de Colombia.
Pobladores del archipiélago esperan que
la declaratoria de la Unesco posibilite erradicar la pesca
sin control de caracoles, langostas y camarones que realizan
empresas transnacionales, que sobrepasan las cuotas fijadas
por las autoridades.
Los recursos pesqueros del lugar son
abundantes y diversos, pero también muy frágiles, por lo cual
las acciones de protección que se deriven del reconocimiento
de la Unesco se reflejarán en un adecuado manejo y conservación
"para el disfrute de generaciones presentes y futuras", indicó
Andrade.
La otra área declarada reserva mundial
de la biosfera, la ciénaga Grande, de Santa Marta, es un ecosistema
con una alta productividad y diversidad biológica y abundantes
recursos pesqueros, de los cuales viven las comunidades de
la zona.
Los manglares de esta zona se vieron
afectados a comienzos de los años 70 por la construcción de
una carretera que cortó el flujo de agua desde el mar a la
laguna, hecho que impactó en las especies que tenían su hábitat
en las raíces de los arbustos.
El reconocimiento de la Unesco para la
ciénaga Grande es importante porque reforzará acciones que
se realizan para rehabilitar los bosques y, en general, para
conservar el recurso hídrico en beneficio del desarrollo sustentable
de las comunidades de la zona.
La declaratoria de reserva mundial de
la biosfera fue adoptada en 1971 para proteger áreas con potencialidad
para reconciliar la conservación de la diversidad biológica
con la utilización sustentable de los recursos.
La Unesco declaró varias reservas mundiales
en la decimosexta sesión del Consejo Internacional de Coordinación
del programa Hombre y Biosfera 21, entre ellas esta dos zonas
colombianas.
Las reservas son laboratorios para promover
el desarrollo sustentable, integrar la conservación biológica
con el ordenamiento territorial y promover la investigación
y la educación de las comunidades locales, dice la Unesco.
Otra función es la de promover el intercambio
de información relacionado con asuntos locales, de conservación
y de desarrollo de los espacios.
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