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por Néfer
Muñoz
SAN JOSE, 17 ene (IPS) El terremoto
del sábado que provocó la muerte y heridas a centenares de
personas y millonarias pérdidas económicas en El Salvador
muestra la vulnerabilidad de América Central ante la falta
de prevención de desastres naturales.
El salvadoreño Oscar Santamaría, secretario general del
Sistema de Integración Centroamericana (SICA), dijo a IPS
que el temblor de 7,6 grados en la escala de Richter dejó
en evidencia la fragilidad del istmo ante los desastres naturales.
"La ubicación geográfica de América
Central y las acciones del ser humano han hecho de esta región
una zona de gran vulnerabilidad", expresó.
Santamaría manifestó tristeza por lo
ocurrido en El Salvador, que tras la guerra civil de los años
80 comenzaba a mostrar una franca recuperación económica.
El martes se cumplieron nueve años de
la firma de los acuerdos de paz que pusieron fin al enfrentamiento
armado interno, que dejó 50.000 personas muertas, otras 75.000
desaparecidas y más de un millón de desplazadas de sus hogares.
Las excavaciones que siguen realizando
los socorristas aumentan el número de muertos día tras día,
y las autoridades estiman que las pérdidas económicas podrían
ascender a más de 1.000 millones de dólares.
Lidier Esquivel, geólogo y jefe del departamento
de prevención y mitigación de desastres de la Comisión de
Emergencias de Costa Rica, dijo a IPS que América Central
es hoy más vulnerable a los desastres naturales debido a la
falta de una eficiente planificación urbana.
La experta explicó que las principales
ciudades de la región están ubicadas en lugares de gran riesgo
sísmico y expuestas a las inundaciones, pese a lo cual se
continúa construyendo viviendas en grandes cantidades.
Comentó que "los indígenas llamaban al
lugar donde hoy está San Salvador el Valle de las Hamacas,
debido a la gran cantidad de sismos que ahí se registran".
Los gobiernos de América Central deben
ejercer mayores controles sobre los lugares donde se construyen
casas y edificios y, en especial, la calidad de los materiales
que se utilizan para ello, advirtió.
"También es necesario señalar que muchas
industrias manejan y transportan materiales peligrosos en
áreas de gran concentración humana", indicó.
Esquivel agregó que es necesario otorgar
más poder de decisión a los municipios, para que sean las
propias autoridades locales las que puedan ejercer un mejor
control en la planificación urbana.
Los expertos señalan que también la falta
de voluntad política ha hecho más vulnerable a la región ante
los desastres naturales como el terremoto del sábado, cuyo
epicentro estuvo frente a las costas de El Salvador y que
fue sentido además en Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa
Rica y el sur de México.
Distintos medios de comunicación locales
han criticado fuertemente a los partidos políticos salvadoreños,
a quienes acusan de enfrascarse en una discusión parlamentaria
sobre los montos de dinero que debe volcarse para paliar la
emergencia que afronta el país.
"En la Asamblea Legislativa (parlamento)
hemos estado muy ocupados en la elaboración de leyes y decretos
que permitan enfrentar la emergencia", indicó a IPS el congresista
Manuel Melgar. Melgar es representante del Frente Farabundo
Martí para la Liberación Nacional, el antiguo grupo guerrillero
convertido hoy en la segunda fuerza política del país. El
legislador informó que precisamente el martes, día en que
se cumplieron nueve años de la firma de los acuerdos de paz,
no pudo haber celebraciones pues todavía muchos salvadoreños
no salen del estupor ante la magnitud de muerte y destrucción
que ocasionó el movimiento telúrico.
Señaló que una de las principales medidas
adoptadas por el parlamento es la aprobación de un proyecto
que penaliza fuertemente a los especuladores que traten de
aumentar los precios de bienes y servicios en momentos de
calamidad.
Por su parte, el vicepresidente de la
Cruz Roja Internacional, el costarricense Miguel Carmona,
dijo a IPS que los acontecimientos que se han dado en los
últimos días deben poner a meditar a las autoridades de América
Central.
"Debe quedar como lección que la mejor
manera de salvar vidas es la prevención", acotó el especialista.
Carmona indicó que los gobiernos deben
ser conscientes de que no se deben construir edificios ni
urbanizar zonas de alto riesgo frente a desastres naturales.
Grupos ecologistas y de derechos humanos
responsabilizaron directamente al gobierno de Francisco Flores
por la muerte de decenas de salvadoreños, debido a la presunta
autorización oficial a compañías constructoras para edificar
viviendas y oficinas en sitios altamente vulnerables.
Carmona señaló que es necesario que todos
los países del istmo pongan en práctica un plan de prevención,
similar al que desde 1994 aplica Costa Rica con la cooperación
financiera de España y Canadá.
Se trata del "Proyecto de Preparación
para Desastres", una estrategia que capacita a personas de
todo el país para que elaboren planes de emergencia y estén
preparados ante imprevistos naturales.
Gracias a este plan, Costa Rica cuenta
en estos momentos con 8.500 personas capacitadas para asumir
el liderazgo en momentos de calamidad en cualquier parte del
país.
Precisamente, la prevención de desastres
naturales era una de las principales preocupaciones a tratar
en la reunión del Grupo Consultivo Regional de Centroamérica,
prevista para realizarse en Madrid este jueves y el viernes
y suspendida hasta nuevo aviso a raíz del terremoto.
Este Grupo Consultivo fue creado para
mitigar la catástrofe ocasionada en 1998 por el huracán Mitch
y está conformado por los gobiernos donantes de Alemania,
Canadá, España, Estados Unidos, Japón y Suecia.
A la reunión de Madrid, convocada por
el Banco Interamericano de Desarrollo, iban a asistir los
presidentes Miguel Angel Rodríguez, de Costa Rica, Francisco
Flores, de El Salvador, Alfonso Portillo, de Guatemala, Carlos
Flores, de Honduras, Arnoldo Alemán, de Nicaragua, y Mireya
Moscoso, de Panamá, y delegados sociales y del SICA.
Santamaría destacó a IPS la necesidad
de que este encuentro se vuelva a fijar lo más pronto posible
para poder discutir ahora acciones de ayuda especial a El
Salvador, además de revisar la agenda de trabajo pendiente
para el desarrollo de América Central en el siglo XXI.
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