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por Brian
Kenety
BRUSELAS, 25 ene (IPS) La comisaria
de Ambiente de la Unión Europea (UE) manifestó preocupación
por la posibilidad de que el flamante presidente de Estados
Unidos, George W. Bush, debilite los esfuerzos internacionales
para reducir los gases invernadero.
Al presentar el miércoles el nuevo programa
de acción de la Comisión Europea para el ambiente, que prevé
recortes mundiales de 20 a 40 por ciento en las emisiones
de gases de invernadero para 2020, la comisaria Margot Wallström,
declaró a la prensa que Bush será juzgado por sus propias
acciones.
Sin embargo, "estoy algo preocupada por
algunas declaraciones que escuché", dijo, en referencia a
la oposición de Bush durante su campaña presidencial a algunos
elementos del Protocolo de Kyoto, el tratado sobre cambio
climático negociado en una cumbre de las Naciones Unidas hace
tres años.
El Protocolo de Kyoto exhorta a los países
industrializados a reducir colectivamente sus emisiones de
gases de invernadero (los derivados de la quema de combustibles
fósiles, responsables del recalentamiento del planeta) en
al menos cinco por ciento por debajo de los niveles de 1990
para 2012.
El acuerdo, que aún no ha sido ratificado
por ningún país industrializado, establece que la reducción
de Estados Unidos debe ser de siete por ciento, la de los
miembros de la UE de ocho por ciento en promedio, y la de
Japón de seis por ciento.
La propuesta de la Comisión anunciada
el miércoles y titulada "Ambiente 2010: Nuestro futuro, nuestra
elección", se concentra en cuatro grandes áreas de acción:
cambio climático, salud y ambiente, naturaleza y biodiversidad,
y administración de recursos naturales.
El objetivo del nuevo programa consiste
en lograr la reducción de ocho por ciento entre 2008 y 2012,
de acuerdo con el Protocolo de Kyoto. No obstante, la Comisión
también pidió reducciones del orden de 20 a 40 por ciento
para 2020 y citó evaluaciones científicas según las cuales
será necesaria una reducción de 70 por ciento en las emisiones
para detener el cambio climático.
"Los científicos nos han dicho claramente
que debemos enfrentar el cambio climático o sufrir sus dramáticas
consecuencias. Poner en práctica el protocolo de Kyoto no
es fácil, como todos saben, pero sólo sería un primer paso",
dijo Wallstrom.
Ministros de ambiente y otros representantes
de más de 180 países participaron en noviembre de la Sexta
Sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco
de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, en la Haya.
Pero las negociaciones se suspendieron
el 25 de noviembre ante la falta de un acuerdo sobre los mecanismos
para reducir los gases de invernadero.
Estados Unidos y la UE no pudieron ponerse
de acuerdo sobre varias disposiciones del protocolo, como
cuántos créditos obtendría un país por invertir en proyectos
de protección del clima en el exterior, y cuántos por la utilización
de bosques para absorber dióxido de carbono.
Tampoco se resolvieron cuestiones políticas
clave como un sistema internacional de intercambio de emisiones,
las normas para contabilizar la reducción a partir de "sumideros"
(como los bosques) y un régimen de sanciones.
Así mismo, están pendientes las normas
para establecer el llamado Mecanismo de Desarrollo Limpio,
que permitirá a los países industrializados cumplir parte
de su reducción de emisiones mediante la financiación de proyectos
de "energía limpia" en naciones en desarrollo.
Los delegados acordaron reanudar la sesión
suspendida en La Haya el próximo mayo, en Bonn.
Jan Pronk, ministro de ambiente de Holanda
y presidente de la conferencia, declaró el miércoles que Bush
había solicitado una postergación de dos meses para dar tiempo
a su gobierno a prepararse.
Bajo la administración de Bill Clinton,
los negociadores estadounidenses habían presionado para lograr
un intercambio ilimitado de emisiones, que permitiría a las
grandes empresas comprar y vender créditos de carbono o invertir
en tecnologías limpias en el exterior para alcanzar sus objetivos
de reducción.
La UE, por otra parte, pretende que
cada país reduzca la mayor parte de sus emisiones mediante
políticas domésticas que recorten la quema de combustibles
fósiles en centrales de energía, fábricas y automóviles.
"Ambiente 2010: Nuestro futuro, nuestra
elección" señala la necesidad de cambios estructurales en
la UE, en especial en los sectores del transporte y la energía,
mayores esfuerzos en materia de eficiencia y ahorro de energía,
y la creación de un sistema de intercambio de emisiones dentro
del bloque.
Así mismo, exhorta a una mayor investigación
y desarrollo tecnológico, y a educar a los ciudadanos para
que ellos mismos puedan contribuir a la reducción de emisiones.
El documento también admite que habrá
cierto grado de cambio climático, al cual la UE deberá adaptarse
mediante ciertas medidas.
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