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TOKIO.- El zoológico Ueno,
el más antiguo y prestigioso de Japón, ya no es el
mismo luego de que su más famoso huésped, el panda
gigante Ling Ling, partió hace una semana hacia México.
"Disminuyó la cantidad de visitantes, se respira una
atmósfera de melancolía y hasta yo extraño terriblemente
a Ling Ling", dijo a Tierramérica Fukuharu Sugimoto,
cuidador de 52 años, quien estaba a cargo del panda.
Ling Ling, que se pronuncia "rinrin" en japonés, es
un panda macho de 15 años que ahora se encuentra en
México, donde participará en un programa de reproducción
de tres meses aprobado por los gobiernos japonés y
mexicano, y auspiciado por el zoológico de San Diego.
Por primera vez desde 1972, cuando China regaló a
Japón los dos primeros pandas, el zoológico de Ueno
colocó un aviso pidiendo disculpas por la ausencia
de Ling Ling, su principal atracción. "Ling Ling se
fue a México pero volverá pronto. Les pedimos paciencia",
dice un cartel en la jaula de Ling Ling, una pequeña
habitación de concreto, con cerramiento de vidrio
y un pozo de agua, hoy vacío. El zoológico Ueno ha
tenido 8 pandas incluyendo a Ling Ling, quien es,
según su cuidador, el más simpático de todos. "Es
tan dócil e inteligente", expresó Sugimoto, quien
esboza una sonrisa cuando recuerda las travesuras
del panda gigante. "Nunca tuvo actitudes agresivas
ni salvajes con nosotros, los humanos", dijo. El viaje
de Ling Ling, cuya especie aparece en el logo del
Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas
en inglés) como un símbolo de los animales en peligro
de extinción, representa para Japón una oportunidad
única para mantener viva a su propia comunidad de
pandas. Se espera que en México Ling Ling logre reproducirse
con alguna de las tres pandas gigantes hembras, Xin
Xin, Xin Hua y Shuan Shuan, que habitan en el zoológico
de Chapultepec, en la capital azteca. Según las estipulaciones
del programa, el zoológico Ueno será el primero en
recibir a una de las crías de Ling Ling, si la visita
es exitosa.
Existen en todo el orbe alrededor de mil pandas gigantes
en libertad y 114 en cautiverio, y los zoológicos
de China tienen 99 del total.
Ling Ling, que nació gracias a un exitoso programa
de inseminación artificial, llegó a Tokio cuando tenía
7 años a través de un programa de intercambio con
China.
Le encantaba jugar con sus cuidadores quienes escondían
por toda su jaula azúcar en amuletos japoneses para
la buena suerte, según Sugimoto quien asegura que
Ling Ling reconocía su voz y se le acercaba cada vez
que lo llamaba por su nombre.
En un esfuerzo por convertirlo en padre, le presentaron
a la atractiva Tong Tong, pero nunca hicieron buenas
migas. "El se acercaba amablemente, pero ella lo rechazaba",
explicó Sugimoto.
Se realizaron siete intentos de inseminación artificial,
uno por año, pero todos fracasaron. Tong Tong, que
tenía "ojos muy grandes e incluso más adorables que
los de Ling Ling", según Sugimoto, murió en julio
pasado a los 14 años. Esto causó conmoción en todo
Japón. Los medios de comunicación locales cubrieron
extensamente el triste suceso y durante semanas hordas
de visitantes colocaron flores fuera de la jaula.
Los japoneses esperan con ansiedad los resultados
de la visita de Ling Ling.
En Japón, los pandas tienen una posición privilegiada.
En las afueras del zoológico Ueno, se venden juguetes,
calcomanías y otros recuerdos relacionados con los
pandas, como pequeños pasteles con forma de la especie
rellenos de dulce de habas.
Japón atraviesa por olas de "pandamanía". Takatoshi
Furukawa, director del Panda Institute, una asociación
de amigos del panda, dice que hace poco un miembro
pagó 100 mil yenes (casi mil dólares) por una estatua
de panda. El espera que el próximo "boom" se produzca
cuando nazcan las crías de Ling Ling.
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