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El informe fue publicado en el
periódico Science, dedicado a la investigación científica,
por expertos de la Universidad de Londres y de la Inspección
Británica de la Antártida.
Los autores dieron a conocer nuevos
indicios de que el glaciar de la isla de Pinos, en la región
occidental de la Antártida, se reduce a un ritmo que puede
convertirlo en una masa flotante de hielo en 600 años.
La observación del glaciar mediante
satélites de 1992 a 1999 reveló la pérdida de unos 31 kilómetros
cúbicos en ese período, con un ritmo de reducción de 4.000
millones de toneladas por año.
La transformación en agua de ese
volumen de hielo implica una elevación anual de 0,1 milímetros
del nivel del mar, señalaron.
La masa de hielo occidental fue
observada en forma sistemática porque su disolución total
puede elevar el nivel del mar unos cinco metros.
El glaciar de la isla de Pinos
es el mayor de los que se extienden hasta el mar, y su estado
puede ser un indicio de cambios en curso en la capa de hielo
interior, explicaron los especialistas.
"La causa de la reducción es un
misterio", dijo a IPS Andrew Shepherd, uno de los autores
del estudio, en cuya opinión nada sugiere que el fenómenos
sea consecuencia del recalentamiento del planeta.
Sin embargo, Shepherd admitió
que los nuevos datos agregan peso a la teoría de que los posibles
efectos del recalentamiento en las masas de hielo costeras,
afectan también a territorios interiores en los cuales está
la mayor parte del hielo antártico.
Estudios científicos sobre los
hielos antárticos, que son 91 por ciento del total del planeta,
han concluido que se derriten, pero los expertos discuten
desde hace años si se trata de un proceso en aceleración,
y Shepherd dijo que las dudas en la materia persisten.
"Nuestros datos indican que la
reducción ha sido uniforme en los últimos ocho años", indicó.
En un estudio publicado por Science
en 1999 se planteó que los hielos occidentales, cuyo volumen
es menor que el de los orientales, se han retraído unos 122
metros por año durante los últimos 75 siglos y no están en
peligro de colapso.
Sin embargo, otros estudios sugieren
que el proceso puede haberse acelerado en los últimos tiempos,
debido a rápido desplazamiento de hielo dentro de los glaciares.
Durante una conferencia internacional
realizada en China el 22 de enero, cientos de científicos
de más de 100 países aprobaron por unanimidad un informe en
el cual se afirmó que el efecto sobre el clima de la conducta
humana es en la actualidad más fuerte que nunca.
El Grupo Intergubernamental de
Expertos en Cambio Climático predijo que el recalentamiento
del planeta aumentará en el siglo XXI entre 1,4 y 5,8 grados,
y que eso causará tormentas más frecuentes e intensas, sequías
e inundaciones.
Los niveles del mar registrados
en 1990 se habrán elevado en 2100 entre 0,09 y 0,8 metros,
pronosticaron.
Es muy probable que la capa de
nieve en latitudes altas e intermedias del hemisferio boreal
haya decrecido cerca de 10 por ciento desde fines de los años
60, y que el espesor de la capa antártica de hielos marinos
se haya reducido 40 por ciento en las últimas décadas, entre
los veranos y el comienzo de los otoños (boreales) de cada
año.
"Desde las regiones polares hasta
los glaciares montañosos, la capa de hielo de la Tierra se
derrite con un ritmo asombroso", dijo Lisa Mastny, investigadora
del Worldwatch Institute, un grupo de estudios no gubernamental
con sede en Washington.
El Servicio Mundial de Vigilancia
de Glaciares de Suiza afirmó que los hielos del planeta están
en un proceso de reducción que tuvo características "extremas"
en 1997 y 1998.
Algunos científicos opinan que
más de un cuarto de la actual masa global de glaciares montañosos
podría haber desaparecido en 2050, y más de la mitad en 2100,
cuando sólo quedarían grandes extensiones de esos hielos en
Alaska, la Patagonia en el sur de Argentina y el Himalaya
al norte de la península índica.
El hielo refleja grandes cantidades
de energía solar y es un factor contrario al recalentamiento
del planeta, explicó Mastny.
"Además, cuando el hielo se derrite,
quedan expuestas superficies de tierra y agua que en cambio
retienen el calor, lo cual aumenta el recalentamiento y causa
más derretimiento de hielos, en un proceso que se retroalimenta",
añadió.
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