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ANTARTIDA: Cuando un glaciar se derrite

por Danielle Knight

WASHINGTON, feb (IPS) Una gran formación glaciar de la Antártida se ha reducido con un ritmo uniforme en los últimos ocho años, de acuerdo con un informe científico divulgado este mes.

El informe fue publicado en el periódico Science, dedicado a la investigación científica, por expertos de la Universidad de Londres y de la Inspección Británica de la Antártida.

Los autores dieron a conocer nuevos indicios de que el glaciar de la isla de Pinos, en la región occidental de la Antártida, se reduce a un ritmo que puede convertirlo en una masa flotante de hielo en 600 años.

La observación del glaciar mediante satélites de 1992 a 1999 reveló la pérdida de unos 31 kilómetros cúbicos en ese período, con un ritmo de reducción de 4.000 millones de toneladas por año.

La transformación en agua de ese volumen de hielo implica una elevación anual de 0,1 milímetros del nivel del mar, señalaron.

La masa de hielo occidental fue observada en forma sistemática porque su disolución total puede elevar el nivel del mar unos cinco metros.

El glaciar de la isla de Pinos es el mayor de los que se extienden hasta el mar, y su estado puede ser un indicio de cambios en curso en la capa de hielo interior, explicaron los especialistas.

"La causa de la reducción es un misterio", dijo a IPS Andrew Shepherd, uno de los autores del estudio, en cuya opinión nada sugiere que el fenómenos sea consecuencia del recalentamiento del planeta.

Sin embargo, Shepherd admitió que los nuevos datos agregan peso a la teoría de que los posibles efectos del recalentamiento en las masas de hielo costeras, afectan también a territorios interiores en los cuales está la mayor parte del hielo antártico.

Estudios científicos sobre los hielos antárticos, que son 91 por ciento del total del planeta, han concluido que se derriten, pero los expertos discuten desde hace años si se trata de un proceso en aceleración, y Shepherd dijo que las dudas en la materia persisten.

"Nuestros datos indican que la reducción ha sido uniforme en los últimos ocho años", indicó.

En un estudio publicado por Science en 1999 se planteó que los hielos occidentales, cuyo volumen es menor que el de los orientales, se han retraído unos 122 metros por año durante los últimos 75 siglos y no están en peligro de colapso.

Sin embargo, otros estudios sugieren que el proceso puede haberse acelerado en los últimos tiempos, debido a rápido desplazamiento de hielo dentro de los glaciares.

Durante una conferencia internacional realizada en China el 22 de enero, cientos de científicos de más de 100 países aprobaron por unanimidad un informe en el cual se afirmó que el efecto sobre el clima de la conducta humana es en la actualidad más fuerte que nunca.

El Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático predijo que el recalentamiento del planeta aumentará en el siglo XXI entre 1,4 y 5,8 grados, y que eso causará tormentas más frecuentes e intensas, sequías e inundaciones.

Los niveles del mar registrados en 1990 se habrán elevado en 2100 entre 0,09 y 0,8 metros, pronosticaron.

Es muy probable que la capa de nieve en latitudes altas e intermedias del hemisferio boreal haya decrecido cerca de 10 por ciento desde fines de los años 60, y que el espesor de la capa antártica de hielos marinos se haya reducido 40 por ciento en las últimas décadas, entre los veranos y el comienzo de los otoños (boreales) de cada año.

"Desde las regiones polares hasta los glaciares montañosos, la capa de hielo de la Tierra se derrite con un ritmo asombroso", dijo Lisa Mastny, investigadora del Worldwatch Institute, un grupo de estudios no gubernamental con sede en Washington.

El Servicio Mundial de Vigilancia de Glaciares de Suiza afirmó que los hielos del planeta están en un proceso de reducción que tuvo características "extremas" en 1997 y 1998.

Algunos científicos opinan que más de un cuarto de la actual masa global de glaciares montañosos podría haber desaparecido en 2050, y más de la mitad en 2100, cuando sólo quedarían grandes extensiones de esos hielos en Alaska, la Patagonia en el sur de Argentina y el Himalaya al norte de la península índica.

El hielo refleja grandes cantidades de energía solar y es un factor contrario al recalentamiento del planeta, explicó Mastny.

"Además, cuando el hielo se derrite, quedan expuestas superficies de tierra y agua que en cambio retienen el calor, lo cual aumenta el recalentamiento y causa más derretimiento de hielos, en un proceso que se retroalimenta", añadió.


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