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Cuba cancela planta nuclear

Por Dalia Acosta*

El proyecto atómico de Juraguá estuvo en el centro de la Guerra Fría: según Estados Unidos, la nube radioactiva de una potencial avería podía llegar hasta Washington

LA HABANA.- Cuba renunció a la construcción de la central nuclear de Juraguá que, situada a 336 kilómetros al sureste de La Habana, era considerada como el proyecto energético más importante del país.

La construcción de la planta, llamada "la obra del siglo XX en Cuba", comenzó en 1983, con la colaboración de la Unión Soviética y debía cubrir 25 por ciento de los requerimientos de energía eléctrica.

El proyecto incluía otras dos centrales, una al este y otra al oeste del país, y tenía como principal fin eliminar la dependencia de la importación de petróleo, que en los años 80 sumaba 13 millones de toneladas anuales.

Pero las obras de Juraguá fueron interrumpidas hace ocho años y el presidente Fidel Castro confirmó en diciembre pasado que se buscarán alternativas no nucleares de energía.

La suspensión definitiva se debió a razones económicas, dijeron las autoridades, quienes siempre consideraron una "manipulación política" de Estados Unidos toda duda sobre la seguridad del proyecto.

El gobierno ha optado por soluciones "más eficientes y menos costosas" que la planta atómica, dijo Castro, luego de que el presidente ruso Vladimir Putin revelara el 15 de diciembre que "nuestros amigos de Cuba no están interesados en continuarla".

Juraguá fue uno de los principales proyectos económicos cubano-soviéticos, junto a una central termoeléctrica y a una fábrica de níquel, que La Habana se vio obligada a suspender por falta de fondos luego de la desintegración en 1991 de la Unión Soviética. Rusia intentó sin éxito en 1995 hallar socios en otros países para poner en marcha el primer reactor de la central nuclear cubana. Sólo el mantenimiento de la obra en la década pasada le costó a Moscú unos 30 millones de dólares.

"En las actuales condiciones no tiene sentido terminar la planta electronuclear'', dijo Osvaldo Martínez, director del Centro de Estudios de la Economía Mundial y miembro de la Asamblea del Poder Popular (parlamento).

Martínez explicó que, tras una inversión de casi mil millones de dólares, aún habría sido necesario aguardar seis años para obtener electricidad de Juraguá, un esfuerzo que pierde su sentido en el contexto actual del programa nacional de desarrollo energético. Setenta por ciento de la electricidad generada el año pasado fue alimentada por combustibles de origen nacional. De confirmarse los pronósticos, Cuba podría llegar en 2005 a cubrir sus necesidades con petróleo de producción propia.

La estrategia gubernamental se sustenta en la búsqueda de petróleo, en el ahorro energético y en el desarrollo de fuentes alternativas, como la generación eléctrica a partir de la biomasa de la caña de azúcar.

Castro, al confirmar el cierre definitivo de Juraguá, anunció la inauguración de Energás, una planta no nuclear construida por una empresa mixta, creada por el estado cubano y la compañía canadiense Sherrit, y que generará a fines de este año 20 por ciento de la electricidad que se consume en Cuba.

La noticia no fue comentada por los políticos estadounidenses ni por los grupos opositores dentro de la isla o las organizaciones ambientalistas que expresaban dudas sobre la seguridad de la central atómica.

Los detractores del proyecto aseguraban que Cuba no poseía capacidad para operar de manera segura una central nuclear, alegaban problemas de diseño original y de mantenimiento, el peligro de accidente en caso de un movimiento sísmico y dudas sobre el destino de los desechos nucleares.

La nube radioactiva que causaría una avería en Juraguá podría llegar hasta la ciudad de Washington, además de afectar a México, América Central y el Caribe, según la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos. La puesta en marcha de la central de Juraguá habría sido "un acto de agresión" contra Estados Unidos, según la ley Helms-Burton, aprobada por el ex presidente Bill Clinton en 1996.

Estados Unidos resolvió en 1997 la construcción a un costo de tres millones de dólares de una red de seis estaciones para monitorear posibles emisiones radioactivas desde Cuba.

Ante cualquier alusión a la catástrofe de la central nuclear ucraniana de Chernobyl, ocurrida en 1986, el gobierno cubano argumentaba que la tecnología de Juraguá sería diferente.

Según fuentes oficiales, Juraguá podría soportar un sismo de ocho grados en la escala MSK-64, un maremoto con una ola de 10 metros de altura y el impacto de una nave aérea a una velocidad de 200 metros por segundo.

* La autora es corresponsal de IPS.

 

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Agencia de Energía Nuclear (Breve descripción)

Centro de Estudios Aplicados al Desarrollo Nuclear, Cuba

Sobre la planta de Juraguá (en inglés, desde EE.UU.)

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