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DESARROLLO: Meta de reducción
de pobreza se frustrará, según FIDA
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por Thalif
Deen
NACIONES
UNIDAS, feb (IPS) La comunidad internacional no logrará su
objetivo de reducir la pobreza a la mitad para 2015 porque
persiste la marginación de los campesinos pobres, advirtió
hoy el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA).
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"El
fracaso se deberá en gran parte a la idea equivocada de que
el problema de la pobreza se ha trasladado del campo a las megaciudades
del mundo en desarrollo", comentó Fawzi Hamad Al- Sultán, presidente
del FIDA, con sede en Roma.
Setenta y cinco por ciento de las personas más pobres del mundo
viven en áreas rurales y realizan tareas rurales, y ese porcentaje
apenas caerá a 60 por ciento para el año 2020, destacó Al-Sultán.
Por lo tanto, es esencial concentrarse en la pobreza rural y
el desarrollo agrícola como estrategia para el combate a la
pobreza en general, arguyó.
Cien jefes de Estado y 48 jefes de gobierno se comprometieron
el pasado septiembre, en la Cumbre del Milenio de las Naciones
Unidas, a reducir a la mitad la cantidad de personas que viven
en la extrema pobreza y que padecen hambre antes del año 2015.
Pero según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), los más pobres de los pobres (cerca de 1.300 millones
de personas que viven con menos de un dólar al día) tienden
a ser cada vez más.
Para la próxima década, el número de personas que viven en la
miseria podría aumentar a 1.500 millones, en una población mundial
de 6.000 millones, y para 2015, la cifra podría llegar a 1.900
millones si no se concertan esfuerzos para evitarlo, advirtió
la ONU.
Una de las razones clave de ese fracaso previsto es la marginación
de los campesinos pobres y el sector agrícola, señaló Al-Sultán
en el prólogo del Informe sobre Pobreza Rural 2001, publicado
este lunes por el FIDA.
"La disminución del apoyo a la agricultura es sumamente nociva
para los esfuerzos de reducción de la pobreza y el hambre",
escribió, y añadió que los pobres rurales dependen principalmente
de la agricultura y actividades relacionadas para su subsistencia.
Parece lógico, entonces, que tanto la inversión doméstica como
la asistencia externa se concentren en la agricultura, la base
de su supervivencia, y en las áreas rurales pobres para tener
un efecto sustancial sobre la pobreza, concluyó.
"Sin embargo, los pobres y los campesinos raramente tienen la
misma influencia en la toma de decisiones que los ricos y los
residente urbanos", señaló.
Así mismo, Al-Sultán señaló que proporción de ayuda oficial
para el desarrollo destinada a la agricultura cayó de 20 por
ciento a fines de los años 80 a cerca de 12 por ciento en la
actualidad, mientras la asistencia de instituciones financieras
internacionales siguió una tendencia similar.
Las personas extremadamente pobres gastan casi tres cuartos
de sus ingresos en alimentos, obtienen más de dos tercios de
las calorías que consumen de los principales productos agrícolas
y ganan quizá la mitad de sus ingresos del cultivo de esos productos.
"Por lo tanto, el control de la tierra por los pobres tiende
a ser una salvaguarda contra la pobreza", sostiene el informe.
Durante los años 70 y la mayor parte de los 80, la producción
de alimentos básicos aumentó notoriamente y la pobreza disminuyó
con rapidez, pero en los años 90, el crecimiento de esa producción
se enlenteció sustancialmente, así como el ritmo de reducción
de la pobreza, señaló Al-Sultán.
"Este descuido de la agricultura, tanto en términos de cooperación
para el desarrollo internacional como de asignación de recursos
nacionales, debe revertirse si pretendemos alcanzar los objetivos
sobre pobreza fijados en la Cumbre del Milenio", urgió.
La reducción de la pobreza mundial a la mitad exige concentrarse
en la resurrección del desarrollo agrícola y responder a las
necesidades de las poblaciones rurales, exhortó el FIDA.
Pero el bienestar de los campesinos pobres depende de su potenciación
mediante el acceso a los recursos de producción -como la tierra,
el agua, el conocimiento, la tecnología y capital-, para poder
aprovechar las oportunidades del mercado.
La asignación de recursos a los campesinos pobres no pone en
riesgo el crecimiento económico, aseguró el FIDA, porque las
economías de los países en desarrollo dependen en su mayor parte
del sector agrícola, y tales inversiones sólo pueden acelerar
el crecimiento.
"Las estrategias basadas en mano de obra intensiva son especialmente
apropiadas para la reducción de la pobreza rural", subrayó Al-Sultán.
"El capital siempre es escaso en los países de bajos ingresos.
(...) Por lo tanto, éstos pueden beneficiarse más de la liberalización
del mercado si estimulan una producción de mano de obra intensiva",
agregó.
Dado que la pobreza tiene muchas dimensiones, los esfuerzos
para combatirla también deben tener múltiples objetivos, exhorta
el informe.
El documento detalla cuatro dimensiones de la pobreza de fundamental
importancia para comprender los desafíos de la reducción de
la pobreza rural.
En primer lugar, los alimentos básicos mantienen su esencialidad
en el sustento de los campesinos pobres que los cultivan.
Segundo, la reducción de la pobreza requiere una mejor distribución
del agua entre los pobres rurales. Casi 350 millones de campesinos
viven en tierras áridas.
En tercer lugar, es necesario aumentar la participación de los
campesinos pobres en los recursos.
Finalmente, algunos grupos, en particular las mujeres, requieren
particular atención. Las niñas y mujeres rurales precisan políticas
especiales, porque constituyen la mayoría de los campesinos
pobres, y su pobreza es reforzada mediante barreras culturales
o jurídicas.
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