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CIUDAD DE MEXICO. - Cuando
en los años 90 se negoció el Tratado de Libre Comercio
de América del Norte (TLCAN), una gran movilización
ecologista logró incluir cláusulas verdes. Ahora,
en el debate sobre un acuerdo continental, ni gobiernos
ni activistas parecen poner interés en el tema ambiental.
Camino al Area de Libre
Comercio de las Américas (ALCA), que estaría configurada
en 2005, lo verde brilla por su ausencia, coinciden
los observadores.
Pero eso no parece ser
casualidad. El ambiente no tiene relevancia en ninguno
de los acuerdos bilaterales o regionales de comercio
vigentes en América, con excepción del TLCAN, que
en 1994 creó la Comisión para la Cooperación Ambiental
(CCAAN), la única de su tipo en el mundo.
"Las autoridades de comercio
ven el tema como una preocupación de unos cuantos
ambientalistas que crean problemas y barreras, cuando
es todo lo contrario", señaló a Tierramérica Hernando
Guerrero, director de la oficina de la CCAAN en México.
"En la negociación del
ALCA, el tema ambiental está ausente, pero creemos
que la experiencia del TLCAN (integrado por Canadá,
Estados Unidos y México) es algo que se puede replicar
en el continente americano", expresó Gustavo Alaniz,
presidente del Centro Mexicano de Derecho Ambiental.
Los gobiernos creen que
es mejor dejar lo ambiental para otros ámbitos, como
el etiquetado de productos, requisitos de inversión
y acuerdos bilaterales, apuntó Alaniz.
Para debatir sobre la relación
entre comercio y ambiente y encarrilarla en la negociación
del ALCA, el Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente y otras organizaciones convocaron
a una conferencia internacional en la capital mexicana,
que se realizará del 19 a 21 de este mes.
La CCAAN, que estará en
ese foro, es la única instancia de un acuerdo comercial
de libre comercio con experiencia real en materia
ambiental.
El TLCAN fue firmado en
diciembre de 1992, pero su vigencia se postergó hasta
enero de 1994, por la presión de grupos ambientalistas
y sindicales que exigían acuerdos paralelos sobre
asuntos laborales y de ambiente, en cuyo marco se
creó la CCAAN.
Los expertos sostienen
que la relación entre comercio y ambiente es innegable
y más entre países vecinos.
Diversos estudios indican
que más de la mitad del ozono a nivel del suelo en
Toronto, Canadá, en un día caluroso de verano, procede
de Estados Unidos, mientras que varios contaminantes
originados en Los Angeles y San Diego afectan a la
ciudad mexicana de Tijuana.
Entre 15 y 25 por ciento
de las dioxinas depositadas en el lago Michigan, en
el norte de Estados Unidos, proceden de lugares tan
distantes como el sur de Texas. Muchos de los productos
químicos volátiles lanzados a la atmósfera en América
del Norte y en otras regiones aparecen luego en el
océano Artico y en zonas montañosas de los tres países
socios del TLCAN.
Entre las fuentes de esos
contaminantes figuran plantas de energía eléctrica,
industrias de exportación, el tránsito de camiones
de carga y el uso de químicos en la agricultura.
La CCAAN, integrada por
un secretariado con sede en Canadá, un consejo de
ministros y un consejo consultivo público en el que
participa la sociedad, se preocupa de esos temas,
pero también de buscar las mejores formas para evitar
conflictos ambientales entre los tres socios.
Su trabajo, financiado
con la contribución anual de tres millones de dólares
de cada uno de los países socios, no satisface plenamente
a los ambientalistas, aunque reconocen que es una
instancia valiosa, pues procesa denuncias de grupos
y personas contra los gobiernos por incumplimiento
de normas ambientales.
En sus seis años de existencia
recibió 28 denuncias de este tipo: ocho contra Estados
Unidos, nueve contra Canadá y 11 contra México.
Las principales líneas
de acción de la CCAAN se relacionan con el manejo
de asuntos ambientales de preocupación común, la prevención
de conflictos derivados de la relación comercial y
la aplicación de la legislación ambiental.
La CCAAN sobrevive y crece,
a pesar de los augurios de algunos observadores que
pronosticaban su disolución.
Se trata de una organización
joven, se diría que apenas está naciendo, pero mantiene
un alto perfil entre las principales organizaciones
no gubernamentales de la región y los gobiernos la
apoyan, aseguró su director en México.
Sometida a periódicas evaluaciones
externas e independientes, la CCAAN ofrece toda su
información sobre proyectos, foros y hasta financiamiento
en su espacio de Internet: http//cec.org/
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