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Nairobi.- Unas 2 mil 500
lenguas indígenas corren peligro de extinción inmediata,
mientras la diversidad de cultivos comunes, como los
de espárragos o zanahorias, han disminuido en 90 por
ciento en un siglo, alertan investigaciones divulgadas
por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, PNUMA.
De las casi siete mil lenguas
que existen en el planeta, entre 4 mil y 5 mil están
clasificadas como indígenas, según estudios de Darrell
Addison Posey, profesor de la Universidad de Oxford
y galardonado por las Naciones Unidas con el premio
ambiental "Global 500".
El mayor número de idiomas
se habla en Papua Nueva Guinea, donde se distinguen
847 lenguas diferentes.
Le siguen Indonesia con
655, Nigeria con 376, India con 309, Australia con
261, México con 230, Camerún con 201, Brasil con 185
y Zaire con 158.
Las lenguas más amenazadas
son aquellas con menos de mil hablantes. Más de mil
idiomas son hablados por entre 101 y mil personas.
Otros 553 son hablados por apenas 100 personas o menos.
Según el estudio, 234 lenguas
ya murieron. Y algunos investigadores calculan que
en los próximos 100 años 90 por ciento de los idiomas
del mundo se habrán extinguido o estarán por extinguirse.
La pérdida de una lengua
y de su contexto cultural representa la quema de un
libro de consulta único del mundo natural, dice el
PNUMA.
Los secretos de la naturaleza,
guardados en las canciones, las historias, el arte
y las artesanías de los pueblos indígenas, podrían
perderse para siempre como resultado de la creciente
globalización, advirtió Klaus Toepfer, Director Ejecutivo
del PNUMA, con sede en Kenya.
"La liberación de los mercados
en todo el mundo puede ser la clave para el crecimiento
económico tanto en los países ricos como en los pobres,
pero esto no debe ocurrir a expensas de las miles
de culturas indígenas y sus tradiciones", señaló Toepfer,
durante una reciente reunión del consejo de administración
del organismo que preside.
El informe del profesor
Addison Posey también da cuenta de la pérdida de diversidad
en los cultivos, debido a la invasión de la civilización
occidental y sus métodos agrícolas.
En 1903 se conocían 13
variedades de espárragos. En 1983 sólo quedaba una,
lo que representa una disminución de 97,8 por ciento.
También en 1903 había 287
variedades de zanahorias, pero esta cifra cayó a 21,
una disminución de 92,7 por ciento.
Se catalogaron casi 500
variedades de lechuga a comienzos del siglo pasado
pero ahora sólo quedan 36.
La uniformidad genética
pone en riesgo a los cultivos a nivel global, y nuevas
fuentes de medicinas, por ejemplo, podrían perderse
también como resultado de la extinción de los idiomas,
las culturas y las tradiciones indígenas.
"Si estas culturas desaparecen,
ellas y su íntima relación con la naturaleza se perderán
para siempre. Debemos hacer todo lo posible para proteger
a estos pueblos. Si desaparecen, el mundo será un
lugar más pobre", afirmó Toepfer.
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