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LIMA.- La producción de
pasta básica de cocaína ha sido identificada como
uno de los más graves factores de contaminación de
los ríos en las zonas tropicales de Perú, debido a
los insumos químicos empleados en la maceración de
la materia prima.
"La siembra de coca provoca
la deforestación de la selva y el empobrecimiento
y erosión de los suelos", y los desechos químicos
de la producción de pasta básica de cocaína "envenenan
los ríos", señaló Víctor Ruiz Caro, ex vicepresidente
de la Comisión de Medio Ambiente del Congreso de Perú.
Los campesinos maceran las hojas de coca para lograr
la pasta básica de la que se obtendrá la cocaína,
y arrojan a cursos de agua las sustancias químicas
utilizadas en el proceso. La consecuencia es el envenenamiento
de los ríos de la selva amazónica.
Veinticinco de los 180
ríos del valle del Huallaga, la principal zona productora
de cocaína de Perú, se encontraban en situación crítica,
de acuerdo con una investigación realizada el año
pasado, advirtió Alex González, de la organización
no gubernamental Alternativa Verde. "En todos los
ríos de la zona había fuerte contaminación y en aquellos
donde los daños eran más graves, habían desaparecido
valiosas especies de flora y fauna, en tanto que las
especies supervivientes mostraban degeneración genética",
aseguró González.
"Las aguas que antes eran
cristalina fuente de vida adquirieron un tono rojizo,
muerto. Y en ellas, se hallaron peces con la espina
dorsal deformada y otras anomalías" , agregó. No hay
estudios completos, pero se calcula, con base en la
producción global de pasta básica de cocaína, que
todos los años se vierten miles de toneladas de productos
químicos a los ríos de los valles amazónicos peruanos.
La DEA (agencia antidrogas
de Estados Unidos) investigó en 1997 las áreas cocaleras
de los países andinos, para concluir que Perú era
entonces el más afectado por la contaminación que
causa la producción de pasta básica. Unos 50 millones
de litros de desechos químicos se habían vertido el
año anterior en los ríos del valle del Huallaga, en
la selva central, y en el valle de la Convención,
en la selva del sur, según el informe de la DEA. "En
la elaboración de pasta básica de cocaína se requiere
abundante agua e ingentes cantidades de ácido sulfúrico,
cal viva, carburos, acetona, tolueno y kerosene",
indicó Lucio Batallanos, jefe del Programa de Medio
Ambiente de Contradrogas, una dependencia del Ministerio
del Interior.
El kerosene permanece en
el agua sin mezclarse, forma una capa encima de la
masa líquida e impide la oxigenación del agua, matando
las especies vegetales y la fauna acuática. Los carburos
y la cal envenenan las aguas hasta niveles insoportables
para la flora y la fauna. Pero el impacto más letal
corresponde al ácido sulfúrico, que también presenta
falta de miscibilidad (posibilidad de mezclarse) y
determina el envenenamiento crónico de animales y
seres humanos que ingieren el agua contaminada, al
destruir su flora intestinal. Una investigación de
Contradrogas en zonas en que se comprobó la producción
de pasta básica de cocaína puso en evidenció algunos
puntos con aguas altamente contaminadas en los ríos
selváticos Bocaz, Cacazú, Ene, Perené y Panga.
La acción represiva contra
la producción de pasta básica de cocaína debe comprender
también la lucha contra sus efectos ambientales, señaló
Batallanos. La oficina de Recursos Hídricos de la
Dirección General de Salud aseguró, por su parte,
que no se ha detectado hasta el momento impacto de
la contaminación de esos ríos sobre la salud humana,
aunque si es un factor de riesgo. "Por su naturaleza
ilegal la producción de pasta básica de cocaína se
realiza en zonas muy apartadas, despobladas, y la
inexistencia de población ribereña en esos puntos
no nos ha permitido detectar casos específicos", explicó
Fausto Roncal, jefe de Recursos Hídricos.
"Las aguas se llevan río
abajo cualquier elemento, de modo que las contaminaciones
son más letales para las especies vegetales y animales
que viven en el medio acuático", dijo Roncal.
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