|
La biodiversidad en Vietnam sufrió
gran devastación durante la guerra con Estados Unidos (1962-1975),
que llevó a la perdida de numerosas especies de flora y fauna.
Los dos mayores mercados de productos
silvestres se encuentran en Hanoi y Ho Chi Minh (ex Saigón)
en el sur, donde numerosos restaurantes ofrecen platos especiales
realizados con variedades de carne, como tortugas, puercoespines
y cobras.
En Hanoi, una pequeña escudilla
de sopa de tortuga puede valer más de ocho dólares. Los vendedores,
cerca del Palacio de la Reunificación en Ho Chi Minh, ofrecen
a los turistas animales exóticos vivos, como pelícanos, tortugas
y monos.
Hace algunos años, hubo hasta un
mercado entero de productos exóticos donde se podía comprar
un kilo de carne de ciervo al mismo precio que la carne bovina.
Debido a la presión de los ecologistas,
el gobierno clausuró ese mercado pero el tráfico comercial
de carne silvestre continúa. Ahora, un ejército de cazadores
furtivos abastece el mercado clandestino con zorros, ciervos,
puercoespines y, en ocasiones, osos y tigres.
''A este ritmo, Vietnam se quedará
sin fauna silvestre'', se lamentó Tran Quoc Bao, un funcionario
a cargo de la protección forestal.
La mezcla de vino y carne de víbora
son muy populares, razón por la cual los negocios van viento
en popa en la aldea Le Mat, en las afueras de Hanoi. Le Mat
es conocida como Aldea de las Víboras, y su tradición en el
comercio de estos animales se remonta mil años atrás.
Las especialidades locales son
platos a base de víboras, vinos y licores hechos con serpientes
marinadas en alcohol de arroz y hierbas medicinales.
''El vino de serpiente es bueno
para la gente que sufre dolores de espalda y en las articulaciones'',
aseguró Tran Suong, propietario de un restaurante en Le Mat.
El menú incluye carne de víbora
dorada en grasa, piel crocante de reptil, serpiente en salsa
agridulce o al vapor rociada con limón y vesícula de serpiente
''al gusto del consumidor''.
Sin embargo, la bebida más exótica
de Tran Suong es un pequeño corazón de serpiente, aplastado
e inmerso en un vaso de vino de arroz. Para los conocedores,
es mejor si se le agrega sangre o bilis de serpiente.
Se cree que el vino de serpiente
provoca un fuerte efecto alcohólico y estimula la virilidad.
''Seiscientos gramos de serpiente 'cabeza de cobre', que antes
se vendían a 22 dólares por kilo, ahora cuestan más de 100'',
dijo Suong.
Eso se debe a que la escasez duplicó
los precios del mercado para la carne de víbora en los últimos
dos años, de modo que una víbora para dos (con vino) cuesta
ahora más de 40 dólares.
La suba de precios llevó a más
gente a cazar víboras para vender, lo cual está acabando con
las poblaciones de reptiles.
''La tendencia de comer serpientes
ha hecho que la cantidad que se encuentran en estado salvaje
haya disminuido drásticamente y causado la multiplicación
de roedores'', señaló Nguyen Bich, funcionario del Departamento
de Protección Forestal en el Ministerio de Agricultura y Desarrollo
Rural.
Las ratas devastaron más de 700.000
hectáreas de cultivos en 1999, triplicando el área afectada
en 1997. La población de roedores tambien se incrementó debido
al comercio ilegal de gatos y aves de presa.
El año pasado se produjo un auge
del tráfico de gatos a China, porque algunos los creen ''tieu
ho'', tigres pequeños. Los tigres, considerados una rica fuentes
de medicamentos, son ultimados y traficados ilegalmente a
naciones vecinas.
El pene del tigre es cocinado en
sopa y una escudilla puede ser vendida hasta por 300 dólares
porque se cree que estimula la virilidad. Los bigotes evitan
las pesadillas, y los huesos del felino, según se afirma,
curan la artritis.
''Hay una hemorragia de vida silvestre
en Vietnam, todos los días y todo el tiempo'', dijo un ambientalista.
El mercado negro de fauna silvestre ha crecido rápidamente.
''Hace poco confiscamos 185 monos
que eran transportados por tren. Muchos animales son llevados
en autos desde lugares como las provincias centrales de Thanh
Hoa y Ninh Binh hacia Hanoi'', apuntó Bich.
El equipo de Bich también confiscó
186 kilos de serpientes y 127 kilos de tortugas en el aeropuerto
de Noi Bai, incluyendo hasta cobras.
No obstante, pese a las confiscaciones,
el comercio de fauna silvestre se hizo más difícil de controlar
porque los guardabosques están mal pagados y equipados. Un
funcionario reconoció que ''apenas podermos confiscar entre
15 y 20 por ciento del tráfico ilegal''.
La amenaza ecológica se ha hecho
tan alarmante que el gobierno vietnamita emitió el decreto
359 prohibiendo el tráfico, comercio y matanza de animales
silvestres, incluyendo cocodrilos y víboras.
No obstante, el decreto tuvo poco
efecto en lugares como Le Mat, donde más de 1.000 familias
dependen del tráfico de reptiles. No hacen caso a las restricciones
oficiales y argumentan que las víboras son el pan de la familia.
En realidad, la mayoría de los
ejemplares sirven de alimento primero en casa y su excedente
es vendido luego a los restaurantes. Entre esos restaurantes,
hay uno en las afueras de Ho Chi Minh que también es un zoológico
privado y sirve cualquier tipo de carne salvaje.
Los clientes pueden degustar una
sopa cocida con un par de patas de oso. A menudo esos osos
son criados y mentenidos en cautiverio por su bilis, empleada
para tratar enfermedades estomacales, lesiones musculares
o para producir lociones, afrodisíacos y otros remedios ''milagrosos''.
Después de tres o cuatro extracciones
de bilis el oso, por lo general, muere o es ultimado por el
dueño cuando cree que la bilis ya no es buena. Entonces vende
la piel, la carne y las extremidades a traficantes y dueños
de restaurantes.
''La grave situación del contrabando
ilegal de animales tiene un gran impacto en la biodiversidad
de Vietnam'', señaló Tran Quoc Bao. Las selvas del país perdieron
200 especies de aves y 120 especies de animales silvestres
en los últimos 40 años.
Inicio
|