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Reportaje

El sueño del automóvil limpio

Por Mario Osava*

Entusiastas expertos predicen que en 20 años, el hidrógeno se aplicará a todo el parque automotor del país

RIO DE JANEIRO.- La meta de lograr un combustible ambientalmente sano y económicamente viable es casi una obsesión en Brasil. Además del alcohol de caña de azúcar, que se utiliza en automóviles desde los años 70, están a prueba o ya en empleoel hidrógeno, el gas metano, aceites vegetales y varias mezclas. El proyecto más importante en desarrollo se refiere al hidrógeno, un combustible "limpio" considerado hace ya cien años la energía del futuro y cada día más necesario en un mundo envenenado por las emisiones de derivados del petróleo.

Se dispone de tecnología adecuada para utilizar el hidrógeno como combustible de vehículos, con un costo superior al diesel pero inferior a la electricidad del trolebús, según estudios teóricos realizados entre 1997 y 2000, dijo a Tierramérica Marcio Schettino, Superintendente de Desarrollo de la Empresa Metropolitana de Transportes Urbanos (EMTU) de Sao Paulo.

En una segunda etapa, que comenzará en los próximos meses, se intentará aplicar esa tecnología al uso comercial. Ocho autobuses de línea impulsados por hidrógeno circularán durante cuatro años en la ciudad de Sao Paulo, hasta completar un millón de kilómetros.

La cantidad de vehículos de prueba podría aumentar luego a 100 o 200, si el sistema demostrara eficiencia. Esto es, si la tecnología obtenida en el laboratorio funciona en las calles y se confirma el costo calculado.

El proyecto del Ministerio de Minas y Energía ejecutado por EMTU es uno de los más avanzados del mundo en su área, sostuvo Schettino. Cuenta con recursos del gobierno brasileño y del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés) y con la cooperación técnica del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

El nuevo autobús es eléctrico, pero obtiene la energía de células de combustible, un generador de electricidad que transforma el hidrógeno y que se incorporará al vehículo.

El mayor problema es producir el hidrógeno, que no se halla en estado libre en la naturaleza. Es necesario obtenerlo del agua, por un proceso de electrólisis que consume mucha energía y dificulta la viabilidad económica y ambiental de la idea. Los técnicos brasileños se proponen realizar el proceso de electrólisis en las madrugadas, cuando son más bajos el consumo y el precio de la electricidad que debe utilizarse.

El hidrógeno tendrá un costo competitivo hacia 2007 y dentro de 20 años se aplicará a 25 por ciento del parque automotor, predijeron los expertos.

El "diesel ecológico"

Curitiba, capital del meridional estado de Paraná, busca alternativas inmediatas para el ambiente urbano. Treinta autobuses circulan desde diciembre en esa ciudad de 1,3 millones de habitantes propulsados por "diesel ecológico". Se trata de una mezcla del combustible diesel tradicional con una proporción de 11,2 por ciento de alcohol anhidro y de 2,6 por ciento de un aditivo denominado AEP-102, derivado de la soja.

Pruebas anteriores con dos autobuses, que circularon unos 100 mil kilómetros con esa mezcla, arrojaron una emisión de partículas 43 por ciento inferior a la de vehículos impulsados por el diesel convencional, dijo a Tierramérica Elcio Luiz Karas, gerente de la empresa Urbanización de Curitiba, encargada del transporte en la ciudad.

La meta es ampliar el uso de esa mezcla a los 2 mil 600 autobuses del transporte regular de pasajeros de Curitiba, de forma gradual.

Pero el "diesel ecológico" causa daños en el sistema de inyección electrónica de combustible de los vehículos, admitió Karas. Además, sólo reduce 0,7 por ciento la emisión de dióxido de carbono, el de mayor impacto entre los gases de efecto invernadero.

En Río de Janeiro, casi todos los taxis usan gas metano, un combustible más económico que la gasolina. Pero las ventajas ambientales se pierden, porque la adaptación defectuosa del vehículo al uso del gas metano inutiliza el control electrónico del motor, previsto para reducir la emisión de gases, explicó Manuel Paulo de Toledo, gerente de Compañía Estadual de Tecnología de Saneamiento Ambiental, de Sao Paulo.

Unos 250 autobuses usan el metano en Sao Paulo, una metrópoli de alta contaminación. Hay automóviles expresamente fabricados para alimentarse de ese gas, pero su costo adicional duplica el de la adaptación de un vehículo en talleres mecánicos que emplean piezas baratas y antiecológicas, lamentó Toledo.

El alcohol de caña de azúcar, en cambio, llegó a ser en los años 80 el combustible de más de 90 por ciento de los automóviles fabricados en Brasil. El programa, iniciado tras la crisis petrolera de 1973, casi desaparece al suprimirse los subsidios que lo sostenían y debido a la inestabilidad del suministro y, por ende, de los precios.

Cuando la cotización del azúcar sube, las empresas del sector abandonan la elaboración de alcohol, ya que la materia prima, la caña, es común a los dos productos.

Pero el programa de alcohol carburante puede reactivarse y volver a la escala de los años 80, impulsado por la necesidad de reducir los gases de efecto invernadero causantes del calentamiento de la Tierra, observó Suzana Kahn Ribeiro, investigadora de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

El alcohol carburante libera algunos gases, pero los cultivos de caña de azúcar los absorben. Su producción podría ser entonces financiada por el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) previsto en el Protocolo de Kyoto (1997) de la Convención Marco de Cambio Climático, según un proyecto del que Khan Ribeiro es coautora. Aunque aún no se define del todo, el MDL es un mecanismo por el que un país industrializado puede cumplir sus compromisos de reducción de emisiones mediante el financiamiento de un proyecto limpio en el Sur.

 

* El autor es corresponsal de IPS.

 


 

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Tráfico automotor en Sao Paulo, Brasil. Crédito: Agencia Estado
  Tráfico automotor en Sao Paulo, Brasil. Crédito: Agencia Estado

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Programa brasileño de transporte propulsado con hidrogeno

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