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por Marwaan
Macan-Markar
CANCUN, México, mar (IPS) Activistas
contra la globalización ingresaron en un nuevo terreno hoy,
cuando participaron en el primer debate cara a cara con representantes
del Foro Económico Mundial, al que condenan por destruir el
ambiente y violar los derechos humanos en pos del lucro.
El debate se desarrolló en Cancún, México,
a mitad de camino entre el hotel donde sesionó el Foro Económico
Mundial, con la presencia de dirigentes políticos y empresariales,
y la sede del Foro Social Alternativo paralelo convocado por
activistas "globalifóbicos".
La sesión de 90 minutos, a la que sólo
se permitió el acceso de los polemistas y de la prensa, fue
"un momento histórico en la lucha por justicia social", dijo
Héctor de la Cueva, secretario ejecutivo de la Alianza Social
Continental, grupo mexicano que organizó el foro alternativo.
"Fueron obligados a atender los asuntos
sociales y ambientales que les estuvimos formulando. Ahora,
no pueden retroceder. Deben reconocer, con los medios de comunicación
como testigos, la importancia de hablar con grupos de la sociedad
civil sobre el impacto de la globalización", agregó De la
Cueva.
Entre los asuntos puestos a debate se
incluyeron "desarrollo y globalización", "democracia y globalización"
y "marginalización como resultado de la globalización".
Luego, a 20 kilómetros del hotel donde
el presidente mexicano Vicente Fox clausuraba el Foro Económico
Mundial, unos 300 estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma
de México autodenominados globalifóbicos pretendieron sin
éxito romper el bloqueo policial que les cerraba el paso hacia
allí.
Se registraron empujones e insultos,
pero no hubo detenidos ni heridos. Informes de prensa aseguran
que el grupo enfrentado de manera directa con la policía no
superaba las 50 personas, mientras el resto observaba y gritaba
consignas.
En la acción, unos 10 estudiantes se
desnudaron por completo, según ellos para demostrar a la policía
que no tenían armas y que su único interés era expresarse
ante Fox, que en esos momentos clausuraba el Foro Económico
Mundial.
En el debate participaron, por el lado
del Foro Económico Mundial, su portavoz Claudia González,
el director de Agenda de la organización y ex presidente costarricense
José María Figueres, el vicepresidente de Goldman Sachs, Guillermo
de la Dehesa, y el consultor Alejandro Valenzuela.
Por el otro lado, debatieron De la Cueva,
Alberto Arroyo, de la Red Mexicana frente al Libre Comercio,
Gustavo Codes, de la Central Unica de Trabajadores de Brasil,
Araceli Domínguez, del Grupo Ecologista del Mayab, de Cancún,
y Christhope Aguiton, de la organización Attac, radicada en
Francia.
El debate "fue un signo claro de que
los dirigentes en Davos (el centro turístico suizo donde se
reúne todos los años el Foro Económico Mundial) cedieron a
la presión de la ira por el impacto del capitalismo internacional
sobre el pueblo y los pobres", dijo Aguiton.
"Lo que queremos es un diálogo abierto
con dirigentes empresariales que parecen interesados solo
en el lucro", agregó el activista francés.
Claudia González objetó algunas de las
críticas contra el Foro Económico Mundial. "Estamos al tanto
de los problemas y hemos estado analizando esos asuntos en
nuestras sesiones", aseguró.
González respaldó sus palabras con el
programa de las sesiones del Foro, donde representantes de
organizaciones civiles participaron en discusiones como "Identidad
cultural y globalización" y "Empresariado social".
Por su parte, Figueres mencionó entre
"los efectos benéficos" de la globalización la existencia
de una ola mundial democratizadora y por el respeto a la vida
y los derechos humanos.
De todos modos, agregó, cada vez se amplía
más la brecha entre los pobres y los ricos, así como entre
los países en desarrollo y los industrializados.
Pero Bruce Harris, director regional
de Casa Alianza, la rama latinoamericana de la neoyorquina
Covenant House, cuestionó la sinceridad del Foro Económico
Mundial en su interés por incluir "las voces de la sociedad
civil".
"Hasta el momento ha sido un monólogo.
No hubo diálogo", aseguró Harris, uno de los representantes
de las organizaciones no gubernamentales invitados para hablar
a los empresarios sobre las consecuencias sociales de la globalización.
"La invitación estuvo bien, era necesaria.
Pero me parece que fue un gesto simbólico. Intentan satisfacer
a los activistas contra la globalización", dijo.
El Foro Económico Mundial debe proponer
"algo concreto, no como reacción, sino para demostrar que
el sector privado está dispuesto a trabajar con la sociedad
civil", dijo Harris, activista por los derechos de la infancia.
Si eso no se hace, la situación será
más inestable, "lo cual no es bueno para los negocios y pone
nerviosos a los inversores", agregó. Los 40 millones de pobres
de México, por ejemplo, "van a crear inestabilidad si son
marginados", advirtió.
Lo mismo ocurriría si los 40 millones
de niños de la calle de América Latina son ignorados por los
empresarios y políticos. "No puede haber estabilidad social
con tantos niños en la pobreza. El Foro Económico Mundial
debe tener un diálogo sincero al respecto", exhortó.
Josep Catlla, director de comunicaciones
del Foro Cultural Universal, radicado en Barcelona, concordó
con Harris. "Davos sólo puede existir y legitimarse si hay
un intercambio abierto y libre sobre los problemas sociales
derivados de la globalización", observó.
"El Foro Económico Mundial debe reconocer
el papel de los activistas. Como se están dando las cosas,
no se puede ignorar lo que se está diciendo en las calles
de Seattle o de Davos", sostuvo.
"Queremos que cambien su manera de trabajar.
Para ellos, el planeta es un recurso a explotar, pero para
nosotros es una fuente de vida para todos. Seguiremos discutiendo
hasta que reconozcan la diferencia y la necesidad de cambiar",
advirtió, por su parte, Araceli Domínguez.
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