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por Diego
Cevallos
MEXICO, mar (IPS) Los problemas de
suministro de agua y la destrucción de bosques llegaron a
un punto crítico en México y desde hoy son cuestiones de seguridad
nacional y centro de una cruzada.
México no puede soportar más la destrucción
de su ambiente, que amenaza el desarrollo y la supervivencia
del país, advirtió el presidente Vicente Fox al presentar
la "Cruzada nacional por el agua y los bosques".
México pierde todos los años por deterioro
ambiental 11 por ciento de su producto interno bruto (PIB),
según estudios oficiales.
La cruzada lanzada por Fox incluye incentivos
a comunidades, acciones de conservación y uso racional de
los recursos naturales, estrategias concertadas entre autoridades
locales y federales y una nueva política para educar a la
población en materia de ambiente.
La Secretaría (ministerio) de Medio Ambiente
no será la ejecutora del programa, a diferencia de planes
anteriores, sino que cada dependencia del Estado realizará
acciones específicas, al igual que las gobernaciones de los
estados, y se dará participación a grupos no gubernamentales.
"La cuestión del medio ambiente es muy
grave, perdemos 11 por ciento del PIB cada año. Es como si
una empresa estuviera perdiendo capital, al final lo que pasa
es que la empresa está en quiebra y si nosotros (como país)
seguimos así vamos a estar en quiebra muy pronto", dijo el
secretario de Medio Ambiente, Víctor Lichtinger.
México ha perdido de modo definitivo
10 por ciento de su territorio agrícola, y 60 por ciento presenta
graves problemas de erosión, de acuerdo con diagnósticos oficiales.
Reconocer que la destrucción de los bosques
y la pérdida de agua son asuntos de seguridad nacional es
una forma de iniciar un proceso de reorganización en la materia,
comentó Adolfo Aguilar, Consejero Nacional de Seguridad Nacional.
Pero la buscada reorganización no será
fácil, debido a inercias, intereses creados, cotos burocráticos,
incomprensión y falta de recursos, reconoció Aguilar.
Los militares combatirán la tala ilegal
de bosques, cuya destrucción es amplia y debe frenarse con
urgencia, señalaron funcionarios. Pero eso sólo será posible
si se da valor a los bosques, se incentiva las comunidades
y se cambian los sistemas de control y protección, dijo Luchtinger.
Con menos de 25 por ciento de su territorio
cubierto de bosques, México pierde cada año por tala y quema
ilegal entre 300.000 y 600.000 hectáreas de árboles. La reforestación
anual no supera las 120.000 hectáreas.
La Secretaría de Medio Ambiente identificó
382 lugares de deforestación crítica por cambio de uso del
suelo, tala ilegal y saqueo de flora y fauna. En algunas zonas,
los taladores están claramente coludidos con el crimen organizado
y narcotraficantes, reveló.
Respecto del agua, el diagnóstico oficial
indica que al menos 100 ciudades, entre ellas México y Guadalajara,
las más pobladas, se enfrentan a límites para su expansión
a causa de problemas de dotación, contaminación y desperdicio.
Setenta y ocho por ciento de las aguas
residuales municipales y 85 por ciento de las industriales
no son tratadas. Se desperdician y transforman en fuente de
contaminación.
Además, 50 por ciento del agua potable
de la mayoría de las ciudades se pierde por fugas en las redes
de distribución.
Para mejorar la disponibilidad de agua
debería elevarse más de 50 por ciento el costo del suministro
y hacer un uso adecuado de ese recurso, recomendó el gobierno.
"Se trata de que la gente y los gobiernos
estatales y municipales se den cuenta de que el agua tiene
un costo y si no se cobra lo adecuado simplemente no van a
poder garantizar el recurso", indicó Lichtinger.
Grupos ambientalistas que participaron
en el diseño de la cruzada por los bosques y el agua expresaron
su esperanza en que la nueva estrategia del gobierno logre
frenar y revertir el deterioro, aunque advirtieron que lograrlo
tomará varios años.
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