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El ALCA se cocina sin condimento verde

Por: Diego Cevallos
*

Expertos advierten que temas como el trabajo y el medio ambiente están ausentes del acuerdo continental, cuyo primer borrador se conocerá en abril en Canadá

MEXICO.- El Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), se cocina sin condimento ambiental ni debate ciudadano. Pero no es casualidad: la receta pone acento en otros ingredientes.

Los presidentes del continente recibirán en la Cumbre de las Américas que se realizará en Quebec, Canadá, a fines de abril, el borrador de lo que será el acuerdo a partir del 2005 o quizá antes. Los autores del documento, que corona un proceso iniciado en 1994, son básicamente gobiernos y empresarios.

El ALCA “avanza de manera silenciosa sin que haya sido debatido ni considerado por las opiniones públicas”, advirtió Otto Boye, secretario permanente del Sistema Económico Latinoamericano (SELA).

“Si nada hacemos por corregir esto, despertaremos un buen día de nuestra siesta y nos encontraremos con el que el ALCA ya es un hecho y que afectará profundamente nuestras vidas en un futuro no muy lejano”, señaló.

El acuerdo, concebido y promovido por Estados Unidos a inicios de los años 90, creará un área de libre comercio que abarca 34 países, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, con la única exclusión de Cuba.

Mientras se acerca el arranque del ALCA, estudiosos y ambientalistas comienzan a preocuparse, pues encuentran vacíos en las negociaciones y poco debate.

Debe reconocerse que los exponentes de temas como el trabajo y el medio ambiente no han tenido éxito en hacerse escuchar en el proceso del ALCA, apunta el estudio del SELA “La sociedad civil ante la integración”, de octubre de 2000.

Para Germán de la Reza, experto en temas de integración y académico de las universidades Nacional Autónoma y Metropolitana de México, la falta de debate sobre temas ambientales dentro de las negociaciones no es ninguna sorpresa.

El reclamo es legítimo, pero debe quedar claro “que el modelo escogido de ALCA es netamente comercial” y temas como el medio ambiente y el trabajo están en la periferia, son subordinados, expresó.

Quizá por esa razón, el Foro Empresarial de las Américas ha demostrado un protagonismo mucho mayor en las negociaciones que el llamado Grupo de la Sociedad Civil, ambos creados en el marco del ALCA.

“Importantes sectores de la ciudadanía sienten que (en el proceso del ALCA) no se les ha dado el mismo tratamiento e igualdad de oportunidades que al empresariado para expresar sus puntos de vista sobre los temas (...) de trabajo y medio ambiente”, precisa el SELA.

Antes de que sea tarde tiene pensarse en suscribir un acuerdo ambiental paralelo al ALCA, recomendó Marie Claire Segger, del Instituto Internacional de Desarrollo Sostenible.

“Las negociaciones del ALCA deben ser consideradas como una oportunidad para establecer reglas claras, suficientes y congruentes” respecto a las implicaciones entre comercio y ambiente, sostuvo por su parte Ana Karina González del Centro Mexicano de Derecho Ambiental.

Ambas expertas participaron en una conferencia internacional sobre comercio y medio ambiente, realizada en febrero en México por iniciativa del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Universidad Nacional Autónoma y la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, entre otros organismos.

En el foro, uno de los pocos de su tipo realizado en el continente, los asistentes se mostraron preocupados por el hecho de que no se registran dentro del proceso del ALCA discusiones importantes sobre medio ambiente.

En América Latina y el Caribe existen alrededor de 270 acuerdos, declaraciones, iniciativas y programas relacionados al desarrollo sustentable. Sin embargo, muchos no tienen relación directa con el comercio.

Para la gran mayoría de gobiernos de América Latina, las discusiones sobre medio ambiente deben permanecer separadas de las comerciales.

Si el proceso de liberalización es ya de por sí complicado, con el asunto ambiental, podría serlo aún más, advierten.
En la región persiste la idea de que los temas ambientales y laborales se traducen en una suerte de “neoproteccionismo” de los países del Norte, indica el SELA.

En el ALCA, donde asuntos relativos a inversiones, acceso a mercados y servicios están prácticamente negociados sin que la mayoría de la sociedad lo sepa, coexisten países ricos como Canadá y Estados Unidos con otros de desarrollo medio y bajo. Si varios de los estándares de calidad del Norte se aplicaran a los exportadores del Sur, muchas empresas simplemente tendrían que cerrar, advirtió De la Reza.

Pero la ausencia de temas ambientales en las negociaciones del ALCA no es atribuible sólo al modelo de integración comercial escogido en la región, también tiene su peso la falta de interés y organización de los grupos ambientalistas y de la sociedad.
En octubre de 1998, el llamado Comité sobre la Sociedad Civil del ALCA hizo “una invitación abierta” a los sectores sociales para pronunciarse, hasta marzo de 1999, sobre las negociaciones del acuerdo.

Aunque el Comité no indicó el número de contribuciones recibidas durante el plazo, reconoció que participaron sólo individuos y organizaciones de 16 países. Más de la mitad de los aportes fueron de Canadá y Estados Unidos.

Por temas, 32 por ciento provino de asociaciones comerciales y profesionales, 15 por ciento de organizaciones de trabajadores, otro 15 de grupos ambientalistas, un 13 por ciento de académicos y el resto de otro tipo de sectores.

Si los países entran separados y descoordinados a la negociación del ALCA, advirtió el secretario permanente del SELA, “tendremos una normativa mundial y hemisférica y un entorno internacional ajenos a nosotros mismos y a nuestra realidad”.

* El autor es corresponsal de IPS.


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Enlaces Externos

Sitio oficial del ALCA

Cumbre de Canadá

Sistema Económico Latinoamericano (SELA)

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