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El dióxido de carbono es el principal
de los gases invernadero, responsables, según la mayoría de
los estudios científicos al respecto, del recalentamiento
planetario.
Luego de una fuerte presión procedente
de su propio Partido Republicano y de las firmas del sector
eléctrico, Bush comunicó el martes a un grupo de legisladores
su decisión de excluir el dióxido de carbono del plan de reducción
de emisiones contaminantes.
Bush alegó que la inclusión de
ese gas en la lista podría ocasionar un importante aumento
de los precios de la energía eléctrica. La mayoría de los
gases causantes del efecto invernadero son liberados a la
atmósfera como resultado de la quema de combustibles fósiles,
como petróleo, gas y carbón.
"El estado de California sufrió
escasez de electricidad y otros estados del oeste están preocupados
por los precios y la disponibilidad para el próximo verano.
Debemos ser muy cuidadosos y evitar medidas que puedan perjudicar
a los consumidores", dijo Bush en una carta dirigida a cuatro
senadores republicanos.
Las organizaciones ambientalistas,
que ven esta decisión como una traición, la consideraron una
concesión del presidente ante las presiones de las grandes
empresas.
"Bush está traicionando su promesa
al pueblo estadounidense y perdiendo credibilidad en una crisis
con consecuencias desastrosas", dijo Carl Pope, director ejecutivo
del Sierra Club, una de las principales organizaciones ambientalistas
del país.
Bush prometió en septiembre, durante
su campaña electoral, imponer "objetivos obligatorios de reducción"
para las emisiones de cuatro importantes contaminantes: mercurio,
dióxido de sulfuro, óxido de nitrógeno y dióxido de carbono.
Pero el presidente afirmó en su
carta del martes no creer que el dióxido de carbono deba ser
incluido, pues no es considerado contaminante según la Ley
de Aire Puro.
La marcha atrás de Bush sorprendió
a ambientalistas y legisladores demócratas, pues la nueva
directora de la Agencia de Protección Ambiental, Christie
Whitman, había asegurado en las últimas semanas que se cumpliría
el plan original de reducir la emisión de los cuatro gases.
Dos semanas atrás, Whitman se reunió
con sus pares europeos en la Cumbre Ambiental del Grupo de
los Ocho (G-8) países más industrializados, celebrada en Italia,
donde discutió sobre la importancia de disminuir las emisiones
de gases invernadero.
La presión para eliminar el dióxido
de carbono de la lista provino de grupos de presión que responden
a las industrias de carbón y de fábricas que utilizan ese
mineral, que emite dióxido de carbono cuando es quemado.
La misiva de Bush a cuatro senadores
republicanos conservadores -- entre ellos Jesse Helms y Pat
Roberts-- fue la respuesta a otra carta enviada la semana
pasada por el senador Chuck Hagel, quien pedía que el presidente
aclarara su posición sobre la reducción de emisiones de carbono.
En 1997, Hagel coauspició una ley
según la cual el Senado no ratificaría ningún tratado que
eximiera a los países en desarrollo de cumplir mandatos de
obligatoriedad jurídica, o que causara daños económicos serios
a Estados Unidos.
El proyecto apuntaba contra el
Protocolo de Kyoto, un acuerdo internacional que obliga a
las naciones industrializadas a reducir sus emisiones de gases
invernadero para 2012 a niveles cinco por ciento menores a
las emisiones de 1990.
Las industrias y los legisladores
conservadores argumentan que el Protocolo será dañino para
la economía estadounidense.
En su carta, Bush se manifestó
contrario al Protocolo, pero no aclaró cómo abordará futuras
negociaciones relativas al efecto invernadero.
Cada vez se hace más difícil para
los políticos contradecir la evidencia científica sobre las
causas humanas del efecto invernadero.
El Panel Intergubernamental sobre
Cambio Climático, integrado por casi 700 científicos de más
de 100 países, divulgó un informe según el cual el recalentamiento
planetario ya tiene un impacto serio en ecosistemas de todo
el mundo, y que profundizará la brecha entre el mundo industrializado
y los países pobres.
Los científicos pronosticaron que
la temperatura promedio en la superficie de la Tierra aumentará
entre 1,4 y 5,8 grados para 2100 respecto de 1990. El nivel
del mar promedio habrá aumentado entre 0,09 y 0,88 metros
en ese año, agregaron.
Las observaciones indican que
los cambios regionales del clima, en especial los aumentos
de temperatura, causan el desprendimiento de glaciares, el
adelgazamiento de capas de hielo permanentes y cambios en
el comportamiento de animales silvestres.
También se pronosticó un aumento
de los casos de enfermedades causadas por insectos y por mala
calidad del agua, como el cólera, especialmente en Africa,
Asia y América Latina.
Aun el senador Hagel dijo en reiteradas
oportunidades en los últimos meses que cree que el recalentamiento
planetario es causado, en parte, por la quema de combustibles
fósiles.
El Protocolo de Kyoto, que no
fue ratificado aún por ningún país industrializado, es visto
por la mayoría de los gobiernos como la solución para revertir
el recalentamiento planetario.
Las negociaciones internacionales
para afinar el tratado colapsaron en noviembre, por divergencias
entre Estados Unidos y la Unión Europea. Las deliberaciones
se reanudarán en junio o julio, informó el presidente de la
conferencia, el ministro de Ambiente holandés Jan Pronk.
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