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CAFE: Protestas en EEUU contra transgénicos y por comercio justo

por Gumisai Mutume

WASHINGTON, 20 mar (IPS) Activistas sociales y ambientales lanzaron hoy un boicot en más de 100 ciudades de Estados Unidos contra las tiendas de café Starbucks, en protesta por el uso de ingredientes transgénicos y la situación de los trabajadores agrícolas de distintos países que le cultivan el producto.

El lanzamiento de la campaña coincide con la asamblea anual de los accionistas de Starbucks, en la ciudad de Seattle. Starbucks Coffee Company es la mayor cadena de tiendas de café del mundo.

"Los manifestantes llamarán la atención hacia el uso de ingredientes manipulados genéticamente en los productos de Starbucks, así como su negativa a promover y elaborar el café según las normas del Comercio Justo", declararon los grupos, entre ellos la Asociación de Consumidores Orgánicos, Amigos de la Tierra y el Centro para la Salubridad Alimentaria.

El movimiento por el Comercio Justo tiende a ofrecer salarios dignos a los pequeños agricultores que deben competir con los grandes productores de café, garantizándoles un precio mínimo de 2,8 dólares por kilogramo.

Además, el movimiento promueve la agricultura orgánica y sustentable, y otorga créditos para cooperativas de agricultores.

Esta semana, activistas de Estados Unidos y Canadá entregarán folletos "educativos" a los clientes de Starbucks fuera de las tiendas, exigiendo que la compañía deje de usar la hormona recombinante bovina del crecimiento, granos de café manipulados genéticamente y otros componentes transgénicos en sus productos.

Los activistas aprovecharán la creciente preocupación de los consumidores estadounidenses por los alimentos que contienen ingredientes alterados genéticamente.

En Europa y Japón, la resistencia de los consumidores ha hecho que los supermercados quitaran los alimentos transgénicos de sus estanterías o los hicieran etiquetar.

Se estima que cerca de 10 por ciento de las vacas lecheras de Estados Unidos reciben inyecciones de la polémica hormona recombinante bovina elaborada por la compañía Monsanto, que les hace producir más leche.

Los científicos aún no se ponen de acuerdo acerca de los efectos a largo plazo de los productos transgénicos sobre la salud, y la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos no exige su etiquetado.

Sin embargo, la hormona recombinante bovina del crecimiento está prohibida en Canadá y Europa. En 1999, la Asociación Médica Británica solicitó una suspensión de los alimentos y cultivos manipulados genéticamente, por considerar que serían inseguros para la salud humana o el ambiente.

En respuesta a las protestas programadas para esta semana, Starbucks declaró que tiene escaso control sobre los ingredientes de sus productos, porque hasta 70 por ciento de los alimentos vendidos en los supermercados de este país y más de 95 por ciento de la leche pueden contener organismos transgénicos.

"Dado que Starbucks no produce esos ingredientes y no tiene control sobre ellos, no está en condiciones de asegurar inmediatemente que puede ofrecer productos libres de transgénicos", declaró el presidente de la compañía, Orin Smith, en una carta a los activistas.

Los manifestantes también denunciarán la situación de los trabajadores de plantaciones de café de todo el mundo, cuyos ingresos se redujeron todavía más por la reciente caída en el precio de ese producto básico.

El precio del café alcanzó su punto más bajo en ocho años el pasado octubre, cuando cayó a 1,34 dólares por kilogramo, frente a un costo promedio de producción cercano a dos dólares por kilo.

"Es indignante que Starbucks se niegue a promover y elaborar el café en el marco del Comercio Justo", manifestó Ronnie Cummins, director nacional de la Asociación de Consumidores Orgánicos.

Cummins también lamentó que la compañía no cumpla con su promesa de mejorar los salarios y las condiciones de trabajo de "los miles de trabajadores pobres que cultivan el café de sus proveedores".

El café del Comercio Justo se vende ampliamente en Canadá desde hace tres años, y en Europa desde hace 10, pero sólo entró al mercado estadounidense a fines de 1999.

Starbucks prometió el pasado abril que comenzaría a vender granos de café del Comercio Justo en sus cafés, tres días antes de una serie de protestas programadas en 30 ciudades de todo Estados Unidos.

Pero la compañía todavía no avanzó lo suficiente hacia el cumplimiento de sus compromisos, y sólo ofrece café del Comercio Justo en paquetes, y no en sus productos elaborados, que son los de mayor venta, según los activistas.

"Apreciamos sus esfuerzos en representación de los consumidores, los cultivadores de café y el ambiente", escribió Smith en su carta a los organizadores del boicot.

"Sin embargo, si realmente desean resolver esos problemas, en lugar de protestar contra Starbucks los exhortamos a reunirse con nosotros para discutir esas cuestiones en detalle y trabajar de manera conjunta", agregó.

El café es uno de los productos básicos de mayor valor del mundo y la segunda importación de Estados Unidos después del petróleo, destacó la organización no gubernamental Global Exchange (Intercambio Mundial), que vigila el comercio del café.

Los estadounidenses consumen cerca de 20 por ciento de todo el café producido en el mundo, lo que convierte a Estados Unidos en el mayor consumidor de ese producto, resaltó la organización.

Sin embargo, pocos estadounidenses son conscientes de las malas condiciones de trabajo de los cultivadores de café, señaló Medea Benjamin, directora de Global Exchange.

"Esperamos que algún día todos los estadounidenses consideren inaceptable comprar algo producido a expensas de la dignidad humana o el ambiente, y que los comercios ofrezcan a los consumidores una amplia variedad de productos del Comercio Justo", añadió.

El café certificado como producto del Comercio Justo beneficia actualmente a 500.000 familias de agricultores de 20 países, y un aumento en la demanda estadounidense del producto incrementaría notablemente esa cantidad.

"Esta campaña contra Starbucks continuará hasta que satisfaga todas nuestras demandas. Si es necesario, la extenderemos a Europa y Asia", advirtió Cummins.


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