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La ingeniería genética amenaza la vida

Por Vandana Shiva*

La manipulación de genes en los alimentos podría tener consecuencias terribles, pero las empresas que producen nuevas variedades están interesadas en sus ganancias y no en el reemplazo, daño o extinción total de plantas, animales o microorganismos como resultado de su intervención.

NUEVA DELHI - La ingeniería genética es simplemente otra herramienta que emplean las corporaciones transnacionales para crear nuevos monopolios de alcance mundial e imponer nuevos controles sobre las vidas de la gente que vive en el Sur del planeta.

Por medio de esta tecnología una minúscula minoría decide cuales son los rasgos deseables de nuestras plantas, nuestros animales y de las propias personas. Esas decisiones, tomadas a espaldas de la mayoría de nosotros, permiten la colocación de productos de las transnacionales tales como el algodón, la soja, el maíz y las papas modificadas genéticamente en nuestros mercados.

En su apuro por vender estos productos, las compañías de ingeniería genética (IG) no llevan a cabo las pruebas previas adecuadas. El reemplazo, daño o extinción total de plantas, animales o microorganismos como resultado de su intervención no les preocupa a estas compañías, como tampoco los efectos a largo plazo sobre la salud humana.

La verdadera motivación de estas compañías no es la de incrementar el valor nutritivo de los alimentos ni alimentar al mundo, como ellas afirman, sino simplemente la de aumentar sus ganancias.

Varios movimientos han surgido en el mundo en oposición a la IG. Algunas dirigentes de estos grupos han formado una red llamada Mujeres Diversas por la Diversidad, que a mediados de febrero último realizó un seminario en Nueva Delhi sobre IG y seguridad alimentaria.

Esas dirigentes fueron de las primeras en proponer leyes de seguridad en torno a los organismos genéticamente modificados (OGM), preparadas por científicos que entendieron los riesgos implícitos en la manipulación genética y que entraron en vigor en 1989.

Esas reglas fueron violadas cuando, tres años atrás, Monsanto entró en India con su algodón "Bt" modificado genéticamente. En parte como resultado del alerta dado por activistas del país y en parte a causa de una contienda legal acerca de la introducción de OGM actualmente pendiente de decisión por parte de la Corte Suprema de Justicia, la venta de algodón Bt actualmente no es posible en India.

Sin embargo, pruebas en gran escala con ese algodón están siendo realizadas en India y cuando Monsanto esté lista para venderlo hará de todo para manipular al gobierno.

En el Congreso Científico Indio celebrado en febrero de este año se presentó toda la industria biotécnica, esencialmente para lanzar sus productos. Una de las cosas anunciadas por esas empresas fue que jueces indios iban a ser llevados a Estados Unidos para recibir "educación".

El significado de la palabra "educación" es claro en este contexto. Un ejemplo preocupante del efecto de tal "educación" es el modo en el que el llamado "Golden Rice" (arroz de oro), manipulado genéticamente para contener vitamina A, ahora es comercializado como una cura para la desnutrición.

No se hace mención alguna en esa propaganda a la diversidad de plantas silvestres o cultivadas que las mujeres utilizan en India desde hace mucho tiempo para proporcionar una dieta rica en vitamina A, ni a las nutritivas verduras que han sido suprimidas por la introducción de este arroz y su conversión en un monocultivo.

Las ramificaciones de la IG en los alimentos se extienden por cierto hasta la esfera política. En todo el mundo, cientos de miles de familias campesinas que cuentan con las semillas naturales para sus cultivos han sido empujadas fuera del mercado. Y cuando uno pierde su propia tecnología para la producción y obtención de alimentos también pierde algunos de sus
derechos.

La ex titular del Ministerio para el Desarrollo Ambiental de México Ursula Oswald Spring, equipara la transformación de los alimentos a un crimen contra la humanidad y particularmente contra los principales proveedores originales de alimentos, las mujeres.

En la reunión de Mujeres Diversas por la Diversidad, Oswald advirtió sobre los impactos negativos sobre la salud y acerca de la posibilidad de una contaminación genética provocada por las tecnologías propiciadas por las corporaciones transnacionales.

También destacó que los intentos por forzar los procesos naturales, pueden conducir a una desestabilización de todo el sistema terrestre. Un gen ajeno introducido en un organismo puede actuar como una toxina mortal y una vez que está allí no se le puede hacer volver atrás.
(Copyright IPS)

* Vandana Shiva, biotecnóloga, escritora y participante en campañas internacionales en favor de las mujeres y del ambiente. En 1993 recibió el Right Livelihood Award, un Premio Nobel alternativo.




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Crédito: Mauricio Gómez Morín
 
Crédito: Mauricio Gómez Morín