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Es imposible la clonación de adultos

Por Mario Osava*

La investigadora brasileña Mayana Zatz obtuvo un premio internacional por sus investigaciones sobre distrofias musculares progresivas. En conversación con Tierramérica la especialista en genética considera que la clonación de adultos es "una ilusión".

RIO DE JANEIRO. - Mayana Zatz es una de las mujeres que contribuyen a hacer de Brasil el país más avanzado en materia de investigación genética en América Latina. Zatz coordina el Centro de Estudios del Genoma Humano de la Universidad de
Sao Paulo e investiga las distrofias musculares progresivas.

También preside una asociación de asistencia a niños enfermos. Ya tiene 160 trabajos publicados en periódicos. Por todo eso es una de las cinco ganadoras este año del premio UNESCO/Loreal para Mujeres Científicas.

P: ¿Qué son las distrofias musculares?

R: Son enfermedades de origen genético, que provocan degeneración progresiva e irreversible de la musculatura y por eso causan mucho sufrimiento al enfermo y a su familia. Afectan a una persona cada dos mil nacimientos. Hay más de 30 tipos y el más grave y común, la distrofia de Duchenne, se manifiesta sólo en niños, que a los diez años ya necesitan silla de ruedas para moverse.

P: ¿Por qué la investigación de ese mal aporta tantos conocimientos genéticos?

R: Por su alta incidencia y características. Al estudiar los genes causantes logramos entender como actúan en su forma normal y por qué causan enfermedades al modificarse. La distrofia de Duchenne, por ejemplo, es hereditaria en dos tercios de los casos, hay riesgo de repetición en las familias. Las hermanas de niños afectados no presentan el problema, pero pueden pasarlo a sus hijos. La prevención es importante. Las pruebas ya ofrecen un diagnóstico prenatal seguro, pero faltan en América Latina leyes que permitan interrumpir la gestación al comprobarse en el feto una enfermedad genética grave.

P: ¿Es la genética un área en la que los países en desarrollo tienen mejores condiciones para avanzar, como ocurrió en Brasil?

R: En Brasil tenemos la gran biodiversidad como ventaja. En genética humana, la miscegenación favorece estudios en grupos étnicos muy variados. Además, tenemos familias grandes, fuentes de mucha información. Son cosas menos frecuentes en los países industrializados.

P: ¿Por qué usted es contraria a la clonación, pero apoya la terapia genética?

R: La clonación de personas adultas es una ilusión, nunca se obtendrá a alguien igual. Si incluso gemelos nacidos del mismo embrión y criados juntos son diferentes, imagínese a dos personas separadas por años de edad, aunque compartan los mismos genes. Además, el uso de células adultas, ya adaptadas a funciones específicas, siempre causará problemas. Es distinto el tratamiento con células madre, que mantienen la capacidad de transformarse en otros tejidos, como muslos, hígado u otros órganos para transplante. Estas células se encuentran en gran cantidad en los cordones umbilicales y también en embriones, de los cuales se puede usar, por ejemplo, los que son descartados en las clínicas de fertilización.

P: ¿Eso no crea problemas éticos?

R: Hay quienes se oponen, porque los embriones también pueden servir para clonación reproductiva o ser comercializados. Pero son polémicas para el futuro. Un problema ético actual, que la sociedad debe debatir, es el uso de pruebas genéticas, cada día más perfeccionadas. Una es la que identifica, en personas que nunca serán afectadas, el riesgo de tener hijos con distrofia muscular u otras enfermedades y permite evitarlo. Otra se refiere a enfermedades de manifestación tardía. Una prueba puede indicar, por ejemplo, que una persona normal tendrá mutaciones
genéticas o presenta riesgo mayor de sufrirlas. Soy contraria a esas pruebas que prevén enfermedades aún sin tratamiento, porque podrían servir a intereses de empresas de seguros y de salud y a empleadores.

P: ¿Apoya usted la siembra de transgénicos?

R: Soy favorable. No es muy distinto de los cruzamientos que nos ofrece la maravillosa diversidad actual de hortalizas y frutas. No hay riesgo para la salud humana, pero se debe estudiar mejor su impacto ambiental.

* El autor es corresponsal de IPS.




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Enlaces Externos

Centro de Estudios del Genoma Humano de la Universidad de Sao Paulo

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