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Tony Belcourt, de la nación metis, de
Canadá, denunció el jueves en la primera Conferencia del Milenio
de los Pueblos Indígenas, en Panamá, ''el despojo'' de territorios
de pueblos aborígenes de su país.
''En Canadá, un país considerado por
la ONU (Organización de las Naciones Unidas) como el mejor
lugar para vivir, los indígenas somos despojados de territorios,
hay discriminación y crímenes por racismo. Si eso pasa en
el mejor lugar para vivir, ¿qué pasa en los peores?'', se
interrogó Belcourt.
Djibril Gueye, de Senegal, aseguró que
en Africa, la situación de algunas etnias es tan grave que
la única propiedad que tienen cientos de miles de personas
es ''un metro cuadrado bajo tierra''.
Los poderes coloniales impusieron en
Africa el racismo, destruyeron las sociedades que hallaron,
acabaron con sus lenguas y su cultura, y crearon contradicciones
y divisiones artificiales entre los pueblos para que vivan
en guerra permanente, dijo Gueye.
''Ahora que se resolvió el problema del
apartheid (régimen racista imperante en Sudárica hasta 1994)
es fundamental resolver la diáspora y la fractura social que
produjo el colonialismo'', agregó.
Olga Cabrera, de la comarca embera-waunaan,
de Panamá, criticó la implementación del Plan Colombia por
considerar que significa trasladar el conflicto colombiano
a zonas de indígenas panameños en la frontera.
El plan implementado por el gobierno
de Colombia con apoyo de Estados Unidos "sólo hizo crecer
la guerra (en Colombia) y la llevó a los países vecinos. Nuestros
pueblos en la frontera ya sienten sus consecuncias, con incursiones
de gupos armados en sus tierras'', afirmó Cabrera.
Así mismo, 10 organizaciones no gubernamentales
(ONG) de México advirtieron en un comunicado conjunto que
hay tensión en zonas controladas por los rebeldes zapatistas
por el aumento de tropas y una nueva incursion paramilitar
en el meridional estado de Chiapas.
''Aunque desde diciembre del año pasado
las tropas federales han suspendido patrullas, su número es
tan grande que el bajo perfil resulta bastante difícil de
conservar'', según el comunicado.
Por su parte, Aulcan Huilcaman Paillama,
líder mapuche de Chile, observó que los gobiernos de los países
americanos no han resuelto la cuestión de los territorios
indígenas ni admitido el derecho de éstos a los recursos del
suelo y el subsuelo y a la biodiversidad.
''En Chile, por ejemplo, existe una situación
conflictiva en el ámbito territorial, resultado de la política
neoliberal impuesta por la dictadura (1973-1990), con presencia
masiva de compañías forestales, lo que fomenta una confrontación''
con los indígenas, dijo Paillama.
Tras afirmar que en todos los países
de América hay ejemplos similares, Paillama exhortó a los
gobernantes a reconocer los derechos de los pueblos indígenas,
para evitar conflictos entre éstos y el Estado.
Al respecto, el líder kuna panameño Marcial
Arias señaló que el ALCA puede afectar los territorios indígenas,
si se otorgan permisos para explotar recursos naturales a
grandes empresas sin tener en cuenta a los propietarios históricos
de esas tierras.
''Los kunas producen 20 millones de cocos
al año, pero con los estándares internacionales de competitividad
que impondrá el ALCA, se podría considerar que los cocos kunas
están enfermos, porque no tienen el tamaño adecuado, o que
hay que producir a otra escala utilizando (productos) químicos
para competir'', sugirió Arias.
Miliani Trask, representante de los pueblos
nativos de Hawaii, comentó a IPS que la invasión de territorios
indígenas va unida a la negación de los derechos de esos pueblos.
''Es una tragedia humana que el mundo
niegue la protección de nuestros derechos, y no hay racismo
mayor que los estados no los reconozcan", expresó Trask.
También destacó que sigue empantanada
en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la Declaración
Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, porque
muchos estados no admiten la existencia de éstos. "Niegan
la autodeterminación y nos llaman minorías" étnicas, dijo.
Trask señaló, como ejemplo del maltrato
a los indígenas, los problemas y aún la detención en algunos
aeropuertos de delegados que viajaban a Panamá para participar
de la conferencia.
''Varios hermanos y hermanas fueron
detenidos en su tránsito a Panamá y no pudieron llegar. Como
Thèrese Nyrabenda, de Ruanda, que luego de permanecer tres
días detenida en Bruselas fue deportada a su país de origen'',
aseguró.
En la reunión que finalizará este viernes
participan 200 dirigentes indígenas de los cinco continentes,
expertos de la ONU y represnetantes de organizaciones y agencias
de cooperación internacional.
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