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El Banco trabaja en su Portal del Desarrollo
desde hace casi dos años. El sitio, a inaugurarse en julio,
abarcará más de 130 temas y será el primer punto de entrada
de la red mundial de computadoras para los interesados en
cuestiones de desarrollo, explicaron funcionarios de la institución
financiera.
Ese es justamente el problema, según
las ONG: el proyecto amenaza con "ahogar" a actores del desarrollo
más pequeños que no cuentan con los recursos necesarios para
rivalizar con la presencia del Banco en Internet.
Más que eso, señaló Alex Wilks, del londinense
Proyecto Bretton Woods, el programa puede convertirse en "una
torre de Babel electrónica" al intentar involucrar a todo
y a todos los que tengan relación con el desarrollo.
El grupo de Wilks, que vigila las actividades
del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, lidera
la campaña de oposición contra esta iniciativa.
"En realidad es un proyecto ambicioso,
pero cada iniciativa de Internet se basa en la experimentación,
y el Banco Mundial espera crear una coalición de gobiernos,
ONG y el sector privado mediante este proyecto", explicó Carlos
Braga, director del programa de desarrollo del portal.
Hasta ahora, el Banco ha logrado la
participación de gobiernos y del sector privado, e intenta
atraer a grupos de la sociedad civil en lo que muchos consideran
un intento por dar credibilidad a una iniciativa que costará
entre siete y 10 millones de dólares por año.
Ese dinero no estará bien invertido,
opinó Wilks, porque el proyecto hará poco por promover el
diálogo con las comunidades pobres en los países en desarrollo.
"Sólo 30 por ciento de los visitantes
externos del sitio web del Banco son de fuera de Estados Unidos",
señaló el activista.
Además, afirmó, "algunos objetivos parecen
relacionados con la tecnología y la oferta, y no con las necesidades
de los más pobres y marginados".
Por otra parte, Braga consideró que gran
parte de las críticas son infundadas.
Dada la brecha entre el Norte y el Sur
en cuanto a acceso a Internet, es inevitable que los estadounidenses
formen el principal grupo de visitantes del sitio, admitió,
pero con esta iniciativa "pretendemos desarrollar una presencia
en línea para los países en desarrollo".
"Si en tres años no logramos obtener
una proporción diferente en la nacionalidad de nuestros visitantes,
entonces habremos fracasado", dijo.
El Banco se propone atraer con su sitio
a cinco millones de visitantes por mes para 2003.
Entre otras cosas, el Portal del Desarrollo
tendrá librerías electrónicas, mercados de bienes y servicios,
y un sistema para ofrecer y otorgar contratos de consultoría.
El Proyecto Bretton Woods, que sigue
de cerca la iniciativa desde febrero del año pasado, reforzó
ahora su campaña por acercarse la fecha oficial de lanzamiento.
El año pasado, unas 300 organizaciones
de todo el mundo se unieron al grupo de Wilks en la firma
de una carta que pedía respuesta al Banco sobre varias preguntas.
Pero el Banco ignoró sus preocupaciones,
entre ellas que la entidad encargada de administrar el portal
no sea independiente del Banco, señalaron las ONG.
Por lo tanto, arguyeron, el sitio recibirá
la influencia del Banco en su política editorial, o bien será
censurado para excluir críticas a las políticas o proyectos
de la institución.
Braga replicó que el portal será administrado
por una fundación separada del Banco. Los miembros fundadores
(todos los gobiernos donantes) aportarán al menos cinco millones
de dólares para el proyecto a cambio de un asiento en la junta,
pero no se espera que influyan en la política editorial, dijo.
La junta ejecutiva del Banco discutirá
sobre la dirección del portal en julio.
Las ONG también criticaron al Banco por
lo que consideran su incapacidad para asumir la posición de
proveedor principal de información sobre el desarrollo, debido
a sus malos antecedentes en los países pobres.
El Banco predica el alivio de la pobreza
como su principal objetivo, pero la pobreza en los países
en desarrollo no ha hecho más que aumentar, señalaron los
críticos.
El número de personas que viven con menos
de un dólar al día aumentó de 1.200 millones en 1987 a 1.500
millones el año pasado, según publicaciones del propio Banco.
"En general hay desconfianza sobre las
motivaciones del Banco e indignación por la falta de transparencia
en muchas de sus decisiones con impacto en el Sur en desarrollo",
comentó Wai Leng- Wong, de Asianwomenonline.com.
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