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EE UU: Rechazo de Protocolo de Kyoto afecta
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por Gustavo González
SANTIAGO, 20 may (IPS) El rechazo de Estados
Unidos al Protocolo de Kyoto para la reducción de los gases invernadero
es uno de los mayores retrocesos ambientales y perjudica al Sur
en desarrollo, advirtió el director para América Latina del Pnuma,
Ricardo Sánchez.
El alto funcionario del Pnuma (Programa de Naciones Unidas para
el Medio Ambiente) finalizó el viernes una breve visita a la capital
de Chile, en el marco de los preparativos de la segunda Cumbre de
la Tierra, que se celebrará en Johannesburgo, Sudáfrica, en septiembre
de 2002.
La reunión de Johannesburgo, denominada oficialmente
Cumbre del Desarrollo Sostenible y "Río más 10", hará un balance
del cumplimiento de los acuerdos adoptados en la Conferencia de
Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo, celebrada en 1992 en
Río de Janeiro.
Sobre la base de esa evaluación, la comunidad
internacional deberá adoptar en Sudáfrica acuerdos para afrontar
el deterioro ambiental del planeta y garantizar un desarrollo sustentable
orientado, sobre todo, a derrotar la pobreza.
Casi 10 años después de la Cumbre de Río, América
Latina y el Caribe exhiben un alto nivel de vulnerabilidad ambiental,
agravada por el hecho de que no se ha logrado reducir la pobreza,
que afecta actualmente a 224 millones de sus habitantes, indicó
Sánchez.
Los 33 países de la región sufren en diverso
grado el impacto de fenómenos mundiales, como el recalentamiento
del planeta atribuido a los gases invernadero, además del deterioro
de la capa de ozono, añadió el director regional del Pnuma.
Estos fenómenos han estado vinculados con grandes
desastres naturales, como huracanes, deslizamientos de tierras,
inundaciones y sequías que azotaron a varios países en la última
década.
El impacto de estos desastres se ha visto magnificado
por la acción del hombre, que contribuye a la deforestación y la
erosión de las tierras, así como a la contaminación de los cursos
de agua dulce y los océanos.
En la región se pierden cada año 4,5 millones
de hectáreas de bosques, hay más de 250 millones de hectáreas de
tierras degradadas en América del Sur y otros 65 millones de hectáreas
en Mesoamérica (México y América Central), recordó Sánchez.
La vulnerabilidad ambiental de América Latina
y el Caribe se acentúa como consecuencia de que el modelo de crecimiento
económico basado en las exportaciones plantea una presión permanente
para la explotación de recursos naturales, añadió el director regional
del Pnuma, de nacionalidad cubana.
Sánchez consideró posible combinar adecuadamente
el crecimiento económico y el desarrollo sustentable, incluso a
través de los acuerdos y tratados comerciales.
El funcionario internacional recomendó ampliar
y desarrollar los mercados internacionales para los productos latinoamericanos
con mayor valor agregado, dando más espacio a los bienes industriales
y a los servicios.
Del mismo modo, la comunidad internacional
debe adoptar medidas que contrarresten la alta volatilidad de los
capitales financieros para impedir así crisis que redundan en aumentos
de la pobreza en los países del Sur, indicó Sánchez.
Para el director regional del Pnuma, uno de
los logros fundamentales de la Cumbre de Río es el aumento de la
conciencia ambiental en la sociedad civil latinoamericana, así como
el fortalecimiento de la institucionalidad vinculada con el sector
en los países de la región.
Los avances en el cumplimiento del Protocolo
de Montreal, que según Sánchez permitirán revertir el deterioro
de la capa de ozono en los próximos 50 años, es otro de los logros
con que se llegará a la cumbre de Johannesburgo el año próximo.
Pero no ocurre lo mismo con la Convención sobre
Cambio Climático, cuyo eje fundamental es el Protocolo de Kyoto,
suscrito en 1997 para la reducción de las emisiones de gases invernadero,
liberados a la atmósfera por la quema de combustibles fósiles como
derivados del petróleo, carbón y gas.
La mayoría de los estudios científicos en la
materia atribuyen a estos gases el recalentamiento del planeta.
Sánchez señaló que la negativa del gobierno
de George W. Bush a ratificar el Protocolo de Kyoto significa un
gran retroceso, ya que Estados Unidos es responsable de 25 por ciento
de las emisiones de los gases invernadero.
Esto es altamente perjudicial para los países
en desarrollo, que seguirán sufriendo el impacto de fenómenos como
el aumento del nivel de las aguas marinas y de desastres naturales
provocados por el recalentamiento atmosférico, indicó.
El proceso de preparativos regionales para
la II Cumbre de la Tierra incluye una reunión de expertos para la
actualización del panorama ambiental general latinoamericano, que
se realizará del lunes al jueves próximos en Heredia, Costa Rica.
Entre el 14 y 15 de junio se realizará en Santiago
de Chile la reunión preparatoria de los países del Cono Sur, que
incluye a Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.
Luego habrá reuniones para el área andina y
para Mesoamérica y el Caribe, para culminar el 23 y 24 de octubre
con la conferencia regional en Río de Janeiro, a nivel de ministros
de Ambiente y Desarrollo.
Sánchez recalcó que en todas estas reuniones
participarán tanto representantes de gobiernos, como del mundo académico,
así como organizaciones no gubernamentales y otras expresiones de
la sociedad civil.
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