Reportajes
PNUMAPNUD
Edición Impresa
MEDIOAMBIENTE Y DESARROLLO
 
Inter Press Service
Buscar Archivo de ejemplares Audio
 
  Home Page
  Ejemplar actual
  Reportajes
  Análisis
  Acentos
  Ecobreves
  Libros
  Galería
  Ediciones especiales
  Gente de Tierramérica
                Grandes
              Plumas
   Diálogos
 
Protocolo de Kyoto
 
Especial de Mesoamérica
 
Especial de Agua de Tierramérica
  ¿Quiénes somos?
 
Galería de fotos
  Inter Press Service
Principal fuente de información
sobre temas globales de seguridad humana
  PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
  PNUMA
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
 
Reportajes


El algodón también es transgénico

Por Marcela Valente*

Una semilla de algodón resistente al polémico herbicida glifosfato se suma a la “fiebre transgénica” en Argentina, con la promesa de cuantiosas ganancias para los agricultores de un país donde 50 por ciento de las exportaciones agrícolas ya están compuestas por organismos genéticamente modificados.

BUENOS AIRES.- Argentina, el país con mayor expansión de transgénicos en el continente, sumó un nuevo producto de laboratorio a su universo agrícola: se trata de un algodón modificado que promete ser resistente a un poderoso herbicida y generar cuantiosas ganancias para los cultivadores.

La Secretaría de Agricultura aprobó la comercialización de una semilla genéticamente modificada de algodón -el algodón RR o resistente al herbicida glifosfato-, desarrollada por la multinacional estadounidense Monsanto.

El algodón RR se obtuvo incorporando a la semilla original una bacteria que modifica su estructura genética. Esa aplicación vuelve a la planta resistente a un herbicida total –que mata todo lo verde que hay en la naturaleza- creado por la propia Monsanto y cuyo principio activo es el glifosfato.

Además de quedar a salvo de los efectos del glifosfato, este algodón transgénico es de manejo más sencillo que el convencional y reduce los costos de las cosechas.

Se estima que el uso del algodón RR representará un ahorro para los cultivadores de entre 15 y 20 por ciento, el mismo logrado con la utilización de la soya RR, también transgénica, elaborada por Monsanto con base en el gen resistente al glifosfato, y aprobada para comercializarse en 1995.

Los organismos genéticamente modificados (OGM) tienen campo fértil para su expansión en Argentina, donde 50 por ciento de las exportaciones ya están compuestas de productos transgénicos.

Argentina es uno de los primeros productores y exportadores del mundo de la soya RR, que ocupa el 80 por ciento de la superficie cultivada de soya en el país. Se trata del porcentaje más alto del orbe: Estados Unidos, por ejemplo, sólo destina el 45 por ciento del área total sembrada de soya a variantes transgénicas.

La aprobación del algodón RR por parte de la Secretaría de Agricultura podría significar un respiro para un sector agrícola que considera "terminal" la crisis que atraviesa a causa de la caída de los precios, de radicales variaciones del clima y de la falta de apoyo oficial.

En Australia, la adopción del algodón resistente al glifosfato "fue masiva, porque baja mucho los costos de producción", señaló a Tierramérica Esteban Hopp, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina y miembro de la Comisión Nacional de Biotecnología.

La agrónoma Perla Godoy, quien integra la comisión de asesoramiento para evaluar el impacto ambiental del uso masivo de semillas modificadas, aseguró que la nueva variedad pasó por todas las etapas de control, que llevan muchos años.

Pero Godoy y Hopp admiten que, en el largo plazo, pueden requerirse nuevas variedades para responder a una mayor resistencia de las malezas a los herbicidas.

"Cuando se desarrolla un insecticida, ya se sabe que con el tiempo los insectos habrán desarrollado resistencia a la fórmula y habrá que pensar en una nueva", observó Godoy. Lo mismo puede ocurrir en el caso de las hierbas que restan fortaleza a la soya o al algodón.

El empleo masivo del mismo herbicida en diversos cultivos dará lugar en el corto plazo a malezas resistentes, imposibles de controlar, aseguró a Tierramérica Emiliano Ezcurra, experto de Greenpeace en materia de OGM.

La Universidad Nacional de Rosario, situada al noroeste de Buenos Aires, advirtió que el uso masivo de glifosfato causa la aparición de malezas muy resistentes a ese producto. Sus estudios permitieron detectar cambios en las comunidades de malezas.

El glifosfato alcanzó notoriedad en 2000 tras la polémica causada en Colombia, donde fue usado desde inicios de los 90 en fumigaciones de plantaciones de la hoja de coca, en el marco de la guerra contra las drogas.

Según sectores ambientalistas, el herbicida mató indiscriminadamente flora y fauna en ese país andino.

Pero Monsanto continúa invirtiendo en la producción del herbicida.

La multinacional, que nació en 1901 como una empresa farmacéutica y de alimentos y que desde 2000 es subsidiaria agrícola de la corporación Pharmacia & Upjohn, obtiene extraordinarias ganancias con el glifosfato: en Argentina, las ventas pasaron de 60 a 120 millones de dólares en los últimos cuatro años.

Argentina ha quedado en posición "muy vulnerable" en el mercado internacional de productos agrícolas, debido al énfasis puesto en las semillas transgénicas, advirtió Ezcurra.
"¿Qué vamos a hacer si aparecen datos más contundentes acerca de riesgos de estos usos para la salud o para el ambiente?”, se preguntó.

"Este país está atado de pies y manos".

Los científicos están divididos ante los riesgos de la biotecnología aplicada a la agricultura. Algunos creen que son suficientes los controles empleados para la aprobación de cada variedad, pero en opinión de otros no puede asegurarse que esos productos no tendrán impacto ambiental o en la salud humana en el largo plazo.

Greenpeace también señaló que en la Comisión Nacional de Biotecnología, donde hay representantes de empresas que venden las semillas mejoradas y los herbicidas, no están representados delegados de organizaciones ambientalistas.

En realidad, una organización, la Sociedad Ecológica Argentina, participa de esa comisión oficial, que tiene el cometido de asesorar a la Secretaría de Agricultura para la aprobación del uso de semillas transgénicas. Pero Greenpeace no le reconoce representatividad.

* La autora es corresponsal de IPS


Copyright © 2001 Tierramérica. Todos los Derechos Reservados
 

El algodón convencional queda atrás. Crédito: Photo Stock
 
El algodón convencional queda atrás. Crédito: Photo Stock

Enlaces Externos

¿Qué son los transgénicos?

Secretaría de Agricultura de Argentina

Comunicado de Monsanto (en español)

Comunicado de Monsanto (en inglés)

Greenpeace argentina: campaña transgénicos

Tierramérica no se responsabiliza por el contenido de los enlaces externos