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Pozos clandestinos amenazan a Brasilia

Por Mario Osava, exclusivo para la Red*

El agua es el gran problema de Brasilia, capital brasileña hace 41 años. Su escasez se siente en el suelo, el subsuelo y el aire. Y su principal causa es el rápido aumento de la población, que ya supera los dos millones de personas.

RIO DE JANEIRO.- La abundancia de agua de la zona fue una de las razones para instalar la nueva capital en el centro geográfico de Brasil. Pero no se previó el rápido aumento de la población local, que ya supera los dos millones, cuatro veces la cantidad de habitantes que se aguardaba para 2000, observó el geólogo José Eloi Campos, de la Universidad de Brasilia.

Una preocupación actual es el agua subterránea, extraída en exceso a través de pozos artesianos. El secretario de Medio Ambiente y Recursos Hídricos del Distrito Federal, Antonio Barbosa, calcula que hay 6 mil pozos, 90 por ciento clandestinos. La perforación irregular, cercana a fosas sépticas, vertederos de basura y aguas servidas, puede contaminar los acuíferos.

El agotamiento de las reservas del subsuelo puede comprobarse en la disminución del agua de los pozos artesianos, concentrados en los conjuntos residenciales que proliferan alrededor de Brasilia, señaló Campos.

La Secretaría de Medio Ambiente intenta disciplinar el uso del agua subterránea, exigiendo la regularización de los pozos ilegales, bajo amenaza de multas y cierre. La compañía de saneamiento ya identificó 2 mil 300 de ellos, informó Barbosa a Tierramérica.

Algunos pozos fueron clausurados en el área del Plan Piloto, la parte planificada de Brasilia, donde se prohíbe la perforación y que es totalmente abastecida por cañerías. Los infractores buscaban reducir costos. Un supermercado empezó a gastar el triple en agua después del cierre de su pozo, comentó Barbosa.

También se sospecha que los pozos artesianos fueron la causa de un sismo en noviembre de 3,7 grados en la escala Richter. El temblor de tierra, un episodio inusitado en el Distrito Federal, tuvo "ondas superficiales fuertes" y sus efectos se sintieron a mil 800 kilómetros de distancia, dijo Vasile Marza, sismólogo de la Universidad de Brasilia.

Marza admite cinco hipótesis para explicar el sismo. Una de ellas señala los pozos como causa directa. Los acuíferos locales ocupan fracturas en las rocas que, sin el agua que contenían, se habrían movido, produciendo el temblor.

El sismólogo, de nacionalidad rumana, considera más probable que la razón fuera el derrumbe de alguna cueva subterránea de al menos 40 metros de diámetro y 20 de altura. En ese caso, la retirada del agua podría haber provocando alteraciones que desataron el fenómeno. "Pero es muy dificil comprobarlo", dijo.

Otra hipótesis para explicar el temblor de tierra alude al lago Paranoá, un gran embalse artificial de Brasilia. Esta teoría tiene un flanco débil: los embalses normalmente provocan problemas sísmicos pocos años después de su formación, pero no a los 40 años, como es el caso del Paranoá, indicó Marza.

El agua superficial tampoco es suficiente para permitir un mayor crecimiento urbano e industrial del Distrito Federal, según Campos, que prevé un colapso del sistema de abastecimiento dentro de 20 años, si persisten las actuales tendencias.

El secretario Barbosa reconoció el cuadro crítico actual, caracterizado por la sequía y con una oferta hídrica de 11 metros cúbicos por segundo, sólo diez por ciento superior al consumo, un margen inseguro.

Pero sostuvo que la construcción de la represa Corumbá IV, dentro de tres años, aumentará diez veces la oferta y asegurará agua para "los próximos cien años".

Por su parte, Campos duda que el río Corumbá pueda generar electricidad y suministrar agua a costos razonables.

Brasilia sufre además en invierno la baja humedad en el aire, que a veces no supera el tope registrado en los desiertos y provoca incendios espontáneos. Aumentan los problemas respiratorios, especialmente entre niños y ancianos, comentó Barbosa.

Este año se espera un índice de humedad inferior a 14 por ciento y los médicos recomiendan medidas como suspensión de las clases en las escuelas y la reducción de actividades.

* El autor es corresponsal de IPS




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Enlaces Externos

Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Hídricos de Brasilia

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